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Cinco años después del cese, seis años sin matar

Los planes de la banda terrorista armada se han trastocado tras la incautación de 145 armas cortas con las que ETA quería negociar una salida para sus presos y escenificar entregas

Un mural con un encapuchado y el anagrama de ETA, en una fotografía de archivo. /

El 20 de octubre del año 2011, ETA comunicó a la opinión pública su cese de actividades armadas. Llevaba ya dos años sin matar en España (ETA mató a dos guardias civiles en Palma de Mallorca en julio del año 2009) y un año sin matar (el último atentado mortal de la banda terrorista fue en marzo del año 2010 cuando asesinó a un policía francés en un tiroteo con tres presuntos miembros de la banda armada que intentaban robar un coche en la localidad de Dammarie-Lès- Lys).

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Guardia Civil y Policía Nacional, y también los servicios de inteligencia del Estado, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) lo vieron claro desde el primer momento: ETA no volvería a matar gracias a la presión policial. Las previsiones policiales se han cumplido: a día de hoy ningún informe de la policía recoge ningún dato de que ETA o alguna escisión de la banda terrorista, que todavía no se ha detectado por cierto, vaya a coger otra vez las armas.

ETA dejó las armas sin intención de volverlas a usar pero nunca ha contemplado durante este tiempo ni su disolución ni tampoco su desarme. Sus planes pasaban por guardarse el 'as' de las armas en la manga para negociar una salida negociado para sus presos y realizar diferentes escenificaciones de material como la que hizo hace dos años a través de un video y por medio del Comité de Verificación Internacional con el que ha mantenido contactos durante todo este tiempo.

Operación 'Descubrimiento'

La última operación realizada por la Dirección General de Seguridad Interior (DGSI) y por la Guardia Civil el pasado martes ha trastocado los planes de la organización armada. La operación ha dejado a ETA sin uno de sus arsenales "estratégicos" con lo que pretendía negociar con el Gobierno. La banda terrorista guardaba en un bosque del departamento 60 un verdadero arsenal: 145 armas cortas, 75 pistolas automáticas y 70 revólveres repartidos en cuatro bidones y enterrados en el suelo.

La organización criminal guardaba además numerosas piezas para montar más armas, como carcacas y cañones y entre estos objetos la estructura de una UZI, un subfusil de fabricación israelí con su cargador correspondiente. Había además medio centenar de tambores de revólver, una veintena de culatas y muelles, varillas y cañones para pistolas. Los agentes de la DGSI francesa y del Instituto Armado encontraron también un total de 130 cargadores para pistola automática y una treintena de cartuchos para pistolas Smith and Weeson como las que robó ETA en la fábrica de Vauvert en el año 2006 cuando se producían las negociaciones entre la banda armada y el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero.

Fuentes de la lucha antiterrorista ubicadas en Francia creen que tras este golpe policial ETA se ha quedado sin la mayor parte del armamento con el que ETA pretendía negociar salidas para sus presos. Interior coincide en que el zulo desmantelado es uno de los puntos en los que los activistas de ETA habían logrado aglutinar sus armas de cara a posibles negociaciones. Los investigadores creen que ETA ha logrado durante los dos ultimo años juntar la mayor parte de su arsenal de cara a un posible sellado de zulos.

Según el ministerio del Interior se trata de la incautación más importante desde el año 2004 cuando se desarrolló la operación 'Santuario'. En Saint Michel se hallaron 800 kilos de explosivos y en octubre de este año la policía francesa descubrió después de la detención de Mikel Albizu, Antza y de su pareja, Soledad Iparaguirre, Anboto siete zulos en los que ETA guardaba 600 kilos de dinamita titadyne, 500 de clorato de sodio, dos misiles y mucha documentación.

ETA conserva dos toneladas de explosivo y un centenar de armas

A pesar de los últimos golpes policiales ETA mantiene reservas. Cinco años después del cese definitivo de sus atentados, según fuentes de la Guardia Civil la banda mantiene todavía un centenar de armas, entre cortas y largas, entre dos y tres toneladas de material para la fabricación de explosivos y munición de diferentes calibres. A partir de ahora en la misma línea que se ha pronunciado Sortu en la última semana se espera un comunicado por parte de ETA en la que señale que este tipo de operaciones no ayudan al "desarme". Lo que se espera es que ETA siga con su hoja de ruta y a través de los mediadores internacionales sigan haciendo escenificaciones de entregas de material.

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