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El actor Carlos Olalla sobrevive pidiendo en el metro de Madrid

  • El intérprete renunció el pasado año a volver al teatro hasta que bajara el IVA cultural
  • Acompañado por su madre, actriz y escritora de 83 años, recita poesía en los vagones

Carlos Olalla y Cristina Maristany, en el estudio de 'La Ventana' /

En mayo de 2015 el actor Carlos Olalla anunció que abandonaba los escenarios hasta que el Gobierno no bajara el IVA cultural. Le entrevistamos en La Ventana y nos dijo que era una decisión meditada e irrevocable. El 29 de septiembre de este año volvimos a hablar con él y nos confirmó que seguía sin subirse a las tablas del teatro y que no llegaba a fin de mes. Hace cinco días que recita poesía en el Metro junto a su madre, Cristina Maristany, porque no tienen dinero para comer.

"Es el teatro de la vida en el que estamos". Carlos Olalla no se lamenta ni se compadece de su situación, pero tampoco se resigna; animado, la acepta y lucha contra ella a su manera, con dignidad. "A veces hay que bajarse de los escenarios para no perder contacto con la realidad", dice. Para ambos, madre e hijo, lo que hacen no es pedir, sino dar. Es compartir una reivindicación común con el resto de viajeros. "Es decirles, 'estamos aquí para leeros unos poemas porque estamos en paro como la mayoría de nuestros compañeros y compañeras de profesión, y queremos reivindicar algo que nos afecta a todos: que en este país los artistas puedan vivir de este trabajo'."

Y es que sólo 8 de cada 100 actores españoles pueden vivir de su profesión. El 57% de los artistas no consiguen trabajo de lo suyo y, de los que sí trabajan, más de la mitad no superan los 3.000 euros de ingresos anuales. Son datos del Estudio sociolaboral del colectivo de actores y bailarines en España que se publicaron a finales de septiembre; pero más allá de las cifras está la realidad que ejemplifican Cristina y su hijo Carlos. "Creo que lo que estamos haciendo es algo muy digno que refleja la situación por la que pasamos la mayoría de actores y actrices", reflexiona Olalla, y reivindica: "En nuestra hambre y en nuestra dignidad mandamos nosotros, no ellos y eso es lo único que nos queda."

'FUIMOS'

Cristina Maristany

Fuimos

compañeros en la lluvia

y en el viento.

Vagabundos

de amor y de ilusiones

eternamente jóvenes.

Rompíamos

frente a todo y a todos

casi sin darnos cuenta.

¿Dónde estarás

mi amor en este instante?

Tu proximidad

me llegaba no sé de dónde

en la infinita tristeza

de la tarde

Los contrastes de la vida

"Me parecen maravillosos los contrastes de la vida". Cristina Maristany ha hecho dos cortos pero se define como "escritora más que actriz" (tiene doce libros publicados). Sus dos experiencias actorales no podían ser más distintas: "En el Teatro Real dirigida por Haneke y el Metro de Madrid". Hoy, a sus 83 años lee poesía a los viajeros junto a su hijo, que ha participado en series de televisión como La Embajada, Cuéntame, El tiempo entre costuras o en películas como A cambio de nada o Lasa y Zabala. Son las vueltas que da la vida, que no impiden que en el Metro Cristina se sienta "muy digna" porque ve "un calor humano, una respuesta increíble". "No me asusta nada ser pobre, lo reconozco con orgullo", afirma.

"Hay un menosprecio por la cultura"

Para Carlos, la situación por la que está pasando es un caso "por desgracia muy común" en la profesión y que "solo se puede definir con una palabra: hay un menosprecio por la cultura". "¿Por qué están criminalizando la cultura? Porque no quieren que la gente piense. ¿Qué podemos hacer los actores y actrices? Luchar para que la gente piense", reflexiona. Pero cree que, a pesar de todo, "la profesión es tremenda pero maravillosa; no hay una profesión que te dé las satisfacciones que te da ésta".

Apoyo de compañeros de profesión

El apoyo de algunos compañeros de profesión al conocer la situación del intérprete y su madre es total. Daniel Guzmán, director de A cambio de nada, ha querido demostrarles su apoyo llamando al programa. "En esta profesión hay una parte muy vocacional pero también una necesidad que viene de una crisis absoluta sobre nuestra industria y nuestro colectivo que me produce tristeza, rabia, decepción…", se ha lamentado, y reivindica: "¿Tan patriotas que somos por qué no nos sentimos orgullosos de nuestra cultura como los franceses o los americanos?"

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