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"Me enfado con Dios cuando encuentro imposibilidades en situaciones de pobreza"

Nicolás Castellanos, presidente de la 'Fundación Hombres Nuevos', dejó el Obispado para ser misionero en Bolivia

El sacerdote y misionero Nicolás Castallanos en la terraza de la Cadena SER. /

Dicen que para entender a alguien, hay que calzarse sus zapatos. Esto es lo que tuvo que pensar hace 25 años el hasta entonces obispo de Palencia para renunciar a su cargo e irse en 1992 a uno de los barrios más pobres de Bolivia. A trabajar por, para y con los pobres. Un cuarto de siglo después las cosas han mejorado en el barrio en el que se estableció. Hay escuelas, acceso a la sanidad, comedores... Y sobre todo alternativas, lo más importante cuando uno nace en un lugar en el que la heroicidad es ir acumulando días. Nicolás Castellanos se estableció como misionero junto a un grupo de laicos y seglares, en el Plan 3.000, un barrio marginal, y uno de los más empobrecidos de Santa Cruz de la Sierra. El Proyecto Hombres Nuevos empezó a andar entonces para atender a las comunidades más vulnerables en riesgo de exclusión social y en 1999 consiguió crear en España la Fundación Hombres Nuevos para impulsar las actividades y mejorar las condiciones de vida de los bolivianos más pobres. Esta ONG celebra este año el 25 aniversario.

"Me he enfadado muchas veces con Dios cuando me he visto ante una imposibilidad en situaciones de pobreza. Mi manera de orar es gritarle a Dios, pero mi fé me hace sentir que nos ama locamente", ha asegurado Castellanos. Lo cierto es que situaciones de pobreza ha visto muchas y, afortunadamente, ha podido resolver gran parte de ellas. Porque la mayoría son situaciones que no suponen ningún problema en los países ricos. Sobre todo aquellas relacionadas con el tratamiento de enfermedades.

Castellanos recuerda como al poco de llegar vio a una chica en una silla de madera. Se le había roto la cadera y no tenía los 500 euros que valía la operación. La llevaron al hospital y pagaron la intervención: "Si no hubiéramos estado nosotros se habría quedado para siempre en esa silla". Lo mismo sucedió con un niño al que sus padres llevaron a casa a morir cuando se les acabó el dinero para pagar su hospitalización. Tenía meningitis: "Me llamaron para que le diera la extremaunción. Pregunté qué le pasaba y lo llevamos inmediatamente al hospital. Ahora es un joven abogado".

En estos 25 años la Fundación ha podido hacer mucho por los más necesitados de Santa Cruz de la Sierra, una ciudad de casi dos millones y medio de habitantes al este del país. En este tiempo han construido 100 escuelas, haciendo posible la escolarización de 15.000 niños y niñas. Van a inaugurar otras tres y en poco tiempo comenzarán un nuevo proyecto para mejorar el acceso al colegio de los niños y niñas de la zona del altiplano. Esas comunidades están a tres mil o cuatro mil metros de altitud y se encuentra dispersas por las montañas. "Hay una escuela central y los niños invierten entre cuatro y seis horas en llegar, dependiendo de la distancia que tengan que recorrer. Por eso, gracias a la Junta de Castilla y León, vamos a hacer los dos primeros hogares internados para que el niño viva allí".

Durante sus sermones, en España, siempre predicaba que había que ayudar y compartir. Los pobres son un tema central en su vida desde que se ordenó sacerdote. "Entonces llegó un momento en que me dije que tenía que poner en práctica lo que predicaba a mis feligreses", ha recordado Castellanos al contar cómo decidió dejar la Diócesis e irse a Bolivia. Allí ha tenido que ver numerosas injusticias y, pese a ello, se ha mostrado dichoso: "El sentido profundo de la vida es darse a los demás. Y si te das a los demás eres feliz".

La anécdota

El nombre de este sacerdote ha dado lugar a varias confusiones porque es casi homónimo al del redactor de la Cadena SER Nicolás Castellano. El periodista ha contado anécdotas muy divertidas, como cuando lo invitaron a la Feria del Libro de Medellín a dar una conferencia y al leer el dossier con el curriculum vitae de los participantes vio que era un extracto de la vida del misionero, no de la suya. "Me dijeron que me conservaba muy bien para la edad que tenía", ha bromeado Castellano.

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