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El Ojo Izquierdo

Arranca mal, pero veamos cómo acaba

Que la moción esté condenada al fracaso no significa que no sirva para nada. Iglesias busca otras cosas. Y eso es lo que hoy debe concretarse, qué pretende el líder de Podemos con la iniciativa. ¿Relanzar su liderazgo, algo alicaído en los últimos meses?

Hoy toca la moción de censura de Podemos. Parte herida la iniciativa porque pésimo fue el momento elegido para su arranque, unilateral y con el PSOE en periodo de primarias, una decisión bastante absurda y que convertía la moción en pólvora mojada, ante la manifiesta imposibilidad de que los socialistas, sin cabeza ni ejecutiva visibles, pudieran ni tan siquiera pensarse ese despropósito.

Pablo Iglesias, como el resto de españoles, lo sabía muy bien, y si aprovechó esas fechas para presentar la moción fue de forma muy calculada, al cabo de la calle de que no había conjunción astral posible que sacara de La Moncloa a Mariano Rajoy para ocupar él mismo su sillón. Pero que la moción esté condenada al fracaso no significa que no sirva para nada. Iglesias busca otras cosas.

Y eso es lo que hoy debe concretarse, qué pretende el líder de Podemos con la iniciativa. ¿Relanzar su liderazgo, algo alicaído en los últimos meses? Poco puede forzar al PSOE, si eso era lo buscado, porque el pecado original de la propuesta no exige mayor esfuerzo a Pedro Sánchez que el de la abstención, porque nadie esperaría su apoyo entusiasta para que Iglesias sea presidente del Gobierno. ¿Pero saben qué? Que la humildad es buena consejera y quizá convenga abrir bien las orejas para escuchar lo que Iglesias tiene que decir. Por si acaso.

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