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Corea del Norte y el nuevo desequilibrio mundial

El regimen norcoreano no cree en el desequilibrio bélico que manifiesta Estados Unidos

Kim Jong Un observa el lanzamiento de un cohete. / ()

El régimen norcoreano no va a dar marcha atrás a sus ensayos balísticos y nucleares porque no cree en el escenario bélico con el que amenaza Estados Unidos. Tampoco China, su principal aliado, que no ve ningún beneficio y sí múltiples perjuicios en resolver la crisis con Pyongyang, como le reclama Donald Trump. Desde hace casi medio siglo, las relaciones chino-estadounidenses se sustentan en no mezclar los intereses geoestratégicos y de seguridad con los comerciales. Sin embargo, el presidente norteamericano ha mezclado los dos niveles al proponer sanciones comerciales contra los principales socios estratégicos de Corea del Norte.

Los expertos no creen en la nueva batería de sanciones aprobadas por el Consejo de Seguridad. Son ineficaces porque el régimen norcoreano ha aumentado sus reservas de petróleo para aguantar las restricciones y el sector textil hace tiempo que etiqueta su producción como "made in China". Por contra, las sanciones sólo pueden "justificar" el programa nuclear norcoreano porque consolida al propio régimen estalinista.

Algunos diplomáticos ya apuntan como salida la del reconocimiento por Estados Unidos de Corea del Norte como "potencia nuclear" y, a partir de esa realidad, conseguir un gran acuerdo que reconozca las razones de estado de China y Rusia y propicie la desnuclearización de la península. El problema es que China no se fía de Trump que, con su ambigüedad exterior provoca dudas en sus aliados. Tanto en Asia como en Europa frente a Rusia.

Rusia inquieta a la OTAN

Las maniobras rusas con Bielorrusia parecen una clara respuesta a la que Estados Unidos lideró en los países del Este este verano y que movilizó a 25.000 uniformados. Sin embargo, en este ejercicio militar con 13.000 efectivos y 300 tanques -es decir, justo al límite para no tener que ser comunicado a los aliados- el Kremlin juega con los nervios de la OTAN porque su objetivo es combatir una ameneza de tres países inventados: Veishnoriya, Lubeniya y Vesbasriya, que sin embargo coinciden en número y localización geográfica con los tres bálticos: Estonia, Lituania y Letonia. La sombra de una posible anexión como la llevada a cabo hace seis años en Crimea inquieta en Occidente. Además, Rusia muestra su renovación militar que la sitúa como el principal proveedor armamentístico de India y China y le otorga el control de la cuarta parte del comercio mundial de armas.

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