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La mirada de Soledad Gallego-Díaz

Mediaciones e instituciones

La defensa del discurso del Rey de Soraya Sáenz de Santamaría fue tan encendida que casi parecía que hubiera sido suyo

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, compareció ayer, solo, sin compañía de otros miembros de su Gobierno, como suele suceder cuando anuncia declaraciones institucionales. El President dijo que estaba abierto a una posible mediación, aunque no aclaró a qué tipo de mediación se refería ni con qué objetivo. Aun así, dio la impresión de buscar interlocutor y lo lógico es pensar que una mediación solo podría ser posible con, al menos, un aplazamiento, previo y prolongado, de la Declaración Unilateral de Independencia, tantas veces anunciada.

Pero la lógica no está muy presente en el desarrollo del conflicto catalán y habrá que esperar unas horas para saber exactamente el alcance de esas palabras. Puigdemont criticó, como era de esperar, el mensaje del Rey y felicitó al pueblo catalán por la jornada del referéndum, que dio por celebrado. Sin embargo, no aportó ni un dato sobre sus resultados y la verdad es que no va a poder aportarlos nunca porque hasta los observadores internacionales contratados por la propia Generalitat hicieron público ayer su informe declarando al referéndum fallido e inválido, incapaz de cumplimentar las normas internacionales mínimas.

Cinco minutos después de la comparecencia del presidente de la Generalitat, se produjo la de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Saénz de Santamaría. Su defensa del discurso del Rey fue tan encendida que casi parecía que hubiera sido suyo. La vicepresidenta no parece asumir bien el papel tradicional de un número dos, que es, precisamente y casi siempre, el de la persona que se encarga de abrir discretas puertas y que adora las mediaciones. Ayer se empeñó en pronunciar cerrojazo tras cerrojazo. No importaría mucho si estuviera pensando solo en el señor Puigdemont y hubiera dejado a salvo las instituciones catalanas. Porque el respeto a esas instituciones será, sin duda, un elemento imprescindible para salir de este problema.

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