La mirada de Soledad Gallego-Díaz

El hastío no es una reacción aceptable

El dolor de un pueblo entero sometido a unas condiciones de vida tan duras necesita encontrar eco en la comunidad internacional, porque el dolor y la amargura sin reconocimiento se convierten muchas veces en locura

Yara Bakheet, de 4 años de edad y Aya Abu Mutalq, de 5, están entre los 20 enfermos palestinos que murieron este año sin que obtuvieran a tiempo el permiso de las autoridades israelíes para salir de la franja de Gaza y acceder a asistencia médica adecuada. Lo contó la corresponsal en Palestina del periódico israelí Haarezt, Amira Haas, una periodista digna de la mayor admiración, que lleva años dando testimonio del sufrimiento que padecen los civiles palestinos, acosados e ignorados en un país que es el suyo pero que está ocupado y cercado por fuerzas militares de otro país.

Contar lo que pasa en los territorios ocupados de Palestina, como hace la señora Haas, es imprescindible, por mucho que pueda parecer a veces inútil. No lo es: el dolor de un pueblo entero sometido a unas condiciones de vida tan duras necesita encontrar eco en la comunidad internacional, porque el dolor y la amargura sin reconocimiento se convierten muchas veces en locura. Es urgente hablar y seguir hablando de la angustia y de la soledad del pueblo palestino, que siente que sus derechos son ignorados desde hace mucho tiempo. Urgente que los ciudadanos de otros países hagan saber a sus respectivos gobiernos que no se han olvidado, ni quieren olvidarse, de ese sufrimiento. No es posible hacerlo, no es posible mirar hacia otro lado como si el hastío fue una reacción aceptable moralmente. El presidente norteamericano, Donald Trump, ha aumentado ese dolor al ignorar las resoluciones de Naciones Unidas y declarar que Jerusalén es la capital del estado de Israel, cuando una parte de esa ciudad ha sido anexionada por la fuerza de las armas y en contra de las normas del derecho internacional. Quizás, como escribía un comentarista del periódico mencionado, se trata de un regalo de Trump a los ultra evangelistas americanos, aliados infatigables de los ultranacionalistas israelíes. Sea como sea, los palestinos han recibido un duro golpe y merecen apoyo y atención.

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Cadena SER

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