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Los planes de Trump avivan la violencia y el extremismo religioso, según los palestinos

El traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén paraliza cualquier diálogo de paz con la mediación estadounidense y aumenta los riesgos de una nueva ola de violencia entre israelíes y palestinos

Vista de Jerusalén. / ()

Decepción, rabia y miedo son los sentimientos de los palestinos ante la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de trasladar su embajada a Jerusalén, anunciada el martes al presidente Mahmud Abbas en una llamada telefónica.

Instalar la embajada estadounidense en la ciudad santa puede llevar años, pero sus consecuencias se sentirán rápidamente. Los palestinos han avisado desde ya de que descartan de plano cualquier iniciativa de paz con Estados Unidos como mediador y buscarán otros países o instituciones garantes para impulsar un acuerdo con Israel.

"No aceptaremos a Estados Unidos como mediador, no aceptaremos a Trump como mediador. Esto termina con la participación de Estados Unidos en este proceso", dijo a un grupo de periodistas Nabil Shaath, consejero del presidente palestino.

Además, Abbas advirtió a Trump el martes de que el traslado de la embajada traerá “consecuencias nefastas para la paz y la seguridad de la región” y le reiteró que no puede haber un Estado palestino sin Jerusalén-Este como capital, una idea que ha sido defendida en todos los borradores de acuerdos de paz en los últimos 20 años.

La decisión de Trump, que incluye también un reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel, marca un punto y aparte en la diplomacia estadounidense y ha provocado el rechazo y las críticas de Europa y numerosos países del mundo árabe. Israelíes y palestinos reivindican Jerusalén como futura capital. Actualmente una línea invisible divide la ciudad en dos: el oeste o parte israelí y el este, palestino pero ocupado por Israel desde 1967, un hecho que la comunidad internacional jamás ha reconocido.

A la espera de que haya un acuerdo definitivo entre las partes la comunidad internacional ha optado por no tomar decisiones sobre el status de Jerusalén y todas las embajadas se sitúan en Tel Aviv mientras que en Jerusalén hay únicamente representaciones consulares.

"No hay acuerdo de paz posible que comience destruyendo la esencia de la solución de dos Estados. La única solución para Jerusalén es la solución de dos Estados, que preserva los derechos de ambas partes. Cualquier otra posibilidad es destructiva", estimó Shaath. Los palestinos han previsto salir a las calles de Cisjordania y Gaza durante la jornada y el movimiento islamista Hamas ha estimado que Estados Unidos ha cruzado “todas las líneas rojas” con esta decisión y ha instado a los palestinos a manifestarse con especial fuerza el viernes, el día santo musulmán.

Quemados retratos de Donald Trump

El martes por la noche se quemaron retratos de Donald Trump en la ciudad palestina de Belén, en Cisjordania. “Pese a los llamamientos internacionales, Trump parece empeñado en aniquilar cualquier oportunidad de paz y en destrozar la estabilidad y seguridad en toda la región además de provocar a grupos extremistas y terroristas en todo el mundo. Su decisión no sólo es ilegal sino que puede inflamar los sentimientos religiosos y avivar el riesgo de una guerra religiosa”, advirtió Hanan Ashrawi, una responsable de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).

Varios palestinos queman una bandera estadounidense y de israel, e imágenes del presidente de EE.UU., Donald Trump, y del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu / MOHAMMED SABER (EFE)

Jerusalén está en el corazón del conflicto israelo-palestino y tiene una importancia religiosa y cultural inestimable para musulmanes, judíos y cristianos. La ciudad santa despierta una sensibilidad extrema en todo el mundo árabe y cualquier decisión que afecte a sus status o al de sus lugares santos provoca reacciones exacerbadas. No hay que olvidar que el detonante de la sangrienta segunda intifada palestina en el año 2000 fue una visita del entonces líder de la oposición israelí Ariel Sharon a la Explanada de las mezquitas de Jerusalén, lugar santo musulmán.

“Nosotros no vamos a hacer llamamientos a la violencia pero tal vez no seremos capaces de evitarla. Esta declaración sobre Jerusalén puede ser el pretexto para muchos grupos extremistas”, advirtió Shaath.

En el lado israelí, la decisión de Trump no ha provocado comentarios oficiales. El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu pidió el martes mesura a sus ministros para no incentivar actos violentos.

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