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'Black Panther', África sin colonialismo

El nuevo superhéroe de Marvel 'Black Panther' llega en plena era Trump con una muestra del poderío afroamericano en una cinta de acción que reflexiona sobre la unidad del black power y sobre qué hubiera ocurrido en África sin el colonialismo

Nació en julio de 1966 en Los 4 Fantásticos de Stan Lee y Jack Kirby, dos dibujantes blancos, en una época marcada por las protestas ante la guerra de Vietnam y los derechos civiles de los afroamericanos. Lee y Kirby algunos meses -de abril a octubre- al nacimiento del partido de los Panteras Negras, una organización de carácter revolucionario y socialista que luchaba contra la segregación racial. 

Desde entonces, nunca habíamos visto a Black Panther en la gran pantalla hasta ahora, cuando Marvel y Disney han descubierto que es el momento perfecto, ahora que la diversidad está de moda en Hollywood, en plena era Trump y después del Oscar a Moonligh el año pasado, tras dos polémicas ediciones de los Oscar donde los actores negros crearon el hastagh reivindicativo #OscarSoWhite. Quizá por la segmentación de audiencias en la era de internet, por el auge de series de televisión protagonizas y creadas por afroamericanos o porque los estudios han visto que también hay dinero en los relatos sobre las -mal llamadas- minorías, tenemos esta apuesta. Si Wonderwoman hizo una buena taquilla, ahora Marvel contrataca con esta cinta donde todo el reparto, salvo dos actores -Martin Freeman y Andy Serkis-, son negros y donde las mujeres tienen un peso especial.

El director y guionista es Ryan Coogler, que ganó en Sundance con Fruitvale Station, una denuncia del asesinato de un joven negro a manos de la policía con Obama de presidente. La cinta no llegó a los Oscar, pero la industria le fichó para Creed y ahora para esta superproducción, cuyo contenido político es anecdótico.

¿Qué es entonces lo positivo de Black Panther?

  • Black Power. Para empezar que todo su reparto, como hemos dicho, son actores y actrices negras, de distintas ascendencias. El director es estadounidense, al igual que los protagonistas Chadwick Bosemant y Michael B Jordan. Hay actores británicos, como Laetitia Wright y el nominado al Oscar Daniel Kaluuya (Déjame salir). Otros nacidos en Estados Unidos, como Danai Gurira (The Walking Dead) y Lupita Nyong'o (12 años de esclavitud, Star Wars), pero con padres que vienen de Zimbawe o Kenia. Otros, como Winston Duke, caribeños. Hay, por tanto, un intento de crear una identidad colectiva de afrodescendientes, que tenga su mitología, su folclore, después de que Europa les haya impuesto la suya: "Europa había helenizado a los asiáticos, había creado una especie nueva, los negros grecolatinos", decía el filósofo de la martinica, Franz Fanon. 
  • África no colonizada. Pero además, la cinta imagina un país africano como el más rico y poderoso de la tierra, un país de paz, que jamás ha intervenido internacionalmente, con la tecnología más avanzada y las mejores armas, pero orgulloso de su tradición. Un país que no ha sufrido la colonización, ni el dominio de potencias extranjeras. Digamos que Coogler juega a mostrarnos lo que podría haber sido de África sin colonizadores blancos. En este punto, la cinta despliega todo un tratado de geopolítica con dos visiones enfrentadas. Por un lado, la del protagonista, el bueno según Marvel, que pretende que toda la riqueza y conocimiento siga oculta al mundo para evitar injerencias. Por otro, el villano, que quiere iniciar una revolución para que todos los negros de todas partes del mundo tengan armas y puedan luchar contra el racismo o la desigualdad. Está claro cuál es la visión que se impone y es aquí donde la cinta se convierte en un blockbuster conservador, que no busca siquiera poner en entredicho el sistema.
  • ¿Feminista? Por último, las mujeres cobran un papel importante en la película. No solo en la historia, donde son las que deben tomar las decisiones para salvaguardar el futuro de Wakanda; sino también tras las cámaras. Coogler cuenta con una directora de fotografía de cabecera, Rachel Morrison, nominada al Oscar este año por Mudbound, con una directora de vestuario y una montadora. Un equipo de mujeres inusual en la industria norteamericana. Sin embargo, el final, donde el amor romántico vuelve a ganar, nos aleja de esa liberación de la mujer tan ansiada.

Black Panther no es revolucionaria, tampoco la cinta más reivindicativa del año contra el racismo; pero es muy empoderador que esta historia de superhéroes, que no es más que una tragedia griega, esté protagonizada por actores negros porque normaliza algo que debería haber estado normalizado hace años.

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