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8M, nadie preguntará nada

Un avance social: aquello contra lo que protestas y a los cinco años piensas: pero cómo hubo gente que no quería esto

Hubo gente en España que no apoyó la ley del divorcio. Lo consideraba una inmoralidad, un paso atrás y un agujero por el que se colarían grietas en la convivencia. Muchos de esa gente que no apoyó la ley del divorcio, era también la gente que más se divorciaba. También viajaban a Londres para abortar las mismas personas que se oponían a que ningún aborto se practicase en España. Ha habido gente en España que se perdió el matrimonio homosexual, que se opuso a él diciendo que con él se destruía la familia.

Todas estas causas eran causas clamorosas, causas justas, causas naturales. Nos afectaban a todos, nos hacían mejores a todos, y cuando se pusieron en marcha, todos se aprovecharon de ellos: los que los apoyaron, y los que no. En eso consiste un avance social: aquello contra lo que protestas y a los cinco años piensas: pero cómo hubo gente que no quería esto. Nadie en España cuestiona el divorcio ni el matrimonio homosexual. Los que se oponían al matrimonio homosexual quieren estar hoy en la cabecera del desfile del Orgullo.

En su momento se perdieron todas las fiestas y hoy se están perdiendo ésta. Perdieron la oportunidad de mirar más allá de sus narices, y hoy los que están y las que están diciendo que no hace falta huelga y que no hay desigualdad entre el hombre y la mujer, se están perdiendo la última oportunidad de todas. A lo mejor es porque creen que como a ellas y a ellos les va bien, les va bien a todos. No estuvieron en el divorcio, no estuvieron en el aborto, no estuvieron en el matrimonio gay y no están en el feminismo. Y sin embargo ocurrirá lo de siempre: dentro de un tiempo nadie se preguntará dónde estaban y qué hacían el 8 de marzo. Y podrán decir que ellas también, que ellos también, que nosotras y nosotros también.

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