El ojo izquierdo

Esconder las vergüenzas

La jura de ayer de Quim Torra es una inmejorable muestra del hundimiento y la ruina, ideológica y moral, al que han llevado los independentistas su propio gobierno

No es fácil salirse de la angustia catalana, metidos como estamos en un acelerado descenso a los infiernos de irresponsabilidad y provocación, haciendo fu, como los gatos, a cualquier llamamiento al diálogo o a cualquier vía de las que utilizan los países civilizados para las discusiones políticas. La jura de ayer de Quim Torra es una inmejorable muestra del hundimiento y la ruina, ideológica y moral, al que han llevado los independentistas su propio gobierno. Acto mísero, ridículo, arrinconado en un pequeño salón y sin invitados, como si ser president de la Generalitat, como en su día fueron Masià, Compains o Tarradellas, ahí es nada ese honor, fuera poco más que regir una junta de vecinos. Escondido, de tapadillo, como quien oculta un delito inconfesable. ¿Esa patética soledad es la manera como reivindica el vicario Torra su cargo y las ideas que encarna? Una vergüenza. Y alguien en el otro extremo, el pimpollo Rivera, para poner nombre al insigne proponente, quiere que se controle TV3 a través de un 155 ampliado. Veamos. ¿Quién se encargará de tal vigilancia? Porque este Ojo podría deducir de las palabras del líder de Ciudadanos que el héroe de la regeneración está feliz de la independencia, la limpieza y la imparcialidad de la Televisión Española de ese PP que él sostiene. Hagan el favor de sanear primero su cuadra. Y luego, hablamos.

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Cadena SER

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