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El misterio del Santo Grial

En su propio nombre está el misterio. En la búsqueda está el enigma. No sabemos lo que es el Grial realmente y, por lo tanto, no sabemos muy bien lo que buscamos. Si echamos mano de las leyendas, nuestro desconcierto será aún mayor.

La última cena /

El Grial dicen los cristianos que sería la copa que utilizó Jesucristo en la Última Cena, pero si nos vamos a las tradiciones más paganas nos dicen que podría ser una piedra preciosa, una esmeralda que se le cayó a Lucifer de su frente, un plato de orfebrería, una cabeza disecada de un santo, una escudilla, un autómata, un vaso, una mesa, un arca o todo un linaje de sangre real.

El asunto del Grial se ha ido enriqueciendo con aportaciones de distintas culturas y mitos extraños que han producido un embrollo casi indescifrable, lo cual ha incrementado aún más si cabe su misterio legendario y su valor literario. Todos tienen algo que decir en tan espinoso tema: historiadores, arqueólogos, teólogos, investigadores esotéricos, novelistas y hasta los psicólogos. Y, por supuesto, habría sociedades secretas y nazis por medio para preservar el secreto, pero ¿qué secreto?

En el siglo XVI unas 20 copas pululaban por el mundo cristiano que reivindicaban el honor de ser la auténtica utilizada en la Última Cena o la usada por José de Arimatea para recoger la sangre de Cristo en el Gólgota. De la media docena de supuestos griales que hay hoy en día repartidos por Europa, los dos que tienen más posibilidades de ser los auténticos, por sus datos históricos y arqueológicos, son el que está en la Colegiata de San Isidoro de León y el de la Capilla del Santo Cáliz de la Catedral de Valencia.

El de León llamado hasta hace poco “cáliz de doña Urraca” y el de Valencia, que llegó allí en 1437, y que consta de una copa de calcedonia (también conocida como cornalina) de 7 cm de altura y 9,5 cm de diámetro, adosada a un pie con asas que se le colocó en la Edad Media y al que después le incrustaron piedras preciosas. El arqueólogo Antonio Beltrán dató la copa superior en torno al siglo I, labrada en un taller oriental de Egipto, por lo que bien pudo estar en la mesa de la Santa Cena. Pero en ese cenáculo hubo 13 personas, por lo tanto, deberían existir trece griales…

Lo cierto es que la leyenda del Grial se ha cruzado, en sus diversas ramificaciones, con el ciclo artúrico, los caballeros de la Mesa Redonda y con los caballeros templarios que lo habrían custodiado en un determinado castillo europeo. Las preguntas, para mucha gente interesada en esta cuestión, son inevitables ¿en qué consiste el Grial? ¿es un objeto físico o simbólico? ¿cuántos griales hay? ¿dónde están? ¿Hay uno que sea el verdadero? Y una última pregunta: ¿y si el Grial fuera algo distinto a lo que nos imaginamos?

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