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Picasso, sencillamente un genio

Pocos saben que su verdadero nombre, el que le pusieron en su partida de bautismo cuando nació en Málaga el 25 de octubre de 1881, fue Pablo Diego José Francisco de Paula Juan Nepomuceno María de los Remedios Cipriano de la Santísima Trinidad

Picasso a secas para los amigos y para sus obras, fueran lienzos, aguafuertes, esculturas o cerámicas. Tuvo una vida larga y agitada. Compartió todo tipo de experiencias artísticas y pasionales. Nada le era indiferente y por eso ha dejado su huella en la historia del arte.

Se apuntó a todos los movimientos de vanguardia y entre junio y julio de 1907, durante su vida bohemia parisina, Pablo Picasso pintó una gran tela de casi seis metros cuadrados, titulada Les Demoiselles d’Avignon, una obra con rostros y cuerpos deformados y posiciones anatómicas llamativas. Así nacía el Cubismo. Ante las críticas, el respondía: “Yo pinto los objetos tal como los pienso, no como los veo.”

La vida de Picasso no se puede entender sin conocer sus gustos culturales y políticos, sus manías y su amor a las mujeres, muchas de las cuales se convertían en sus musas. A casi todas sus amantes las retrató varias veces. Según una de ellas, la pintora Françoise Gilot, en su libro de memorias «Vida con Picasso», recordó haber visitado el castillo del malagueño en Boisgeloup, al noroeste de París: «Empecé a tener la sensación de que, si miraba en los armarios, encontraría las cabezas de media docena de sus ex mujeres», escribió. Lo cierto es que pocas de las compañeras femeninas que compartieron la vida con Picasso tuvieron un final feliz. Tanto su amante Marie-Thérèse Walter como su segunda esposa, Jacqueline Roque, se suicidaron.

Aparte de su agitada vida privada, no dejaba de crear. Su famoso cuadro “Guernica” se convirtió desde un primer momento en todo un icono y en la década de 1950 realizó numerosas series sobre grandes obras clásicas de la pintura, que reinterpretó a modo de homenaje. Quizá la más famosa fue la que dedicó a “Las Meninas” de Velázquez, todo un alarde de originalidad. En 1961 Picasso contrajo segundas nupcias con Jacqueline Roque, que sería su última relación sentimental de importancia. Convertido ya en una leyenda en vida y en el epítome de la vanguardia, el artista malagueño y Jacqueline se retiraron al castillo de Vouvenargues, en la Provenza francesa, uno de tantos que compró, y allí continuó trabajando incansablemente hasta el día de su muerte, el 8 de abril de 1973, con 91 años.

Una frase suya resume en parte su ego y su genio: “Cuando era pequeño mi madre me decía: si te haces soldado, llegarás a general; si te haces cura, llegarás a Papa. Yo quería ser pintor y he llegado a Picasso”.

 

 

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