Tassili: tras sus extrañas pinturas

Uno de los lugares más inhóspitos del planeta, el desierto del Sáhara, fue hace más de 5.000 años un lugar rebosante de vida. Según un estudio publicado en el 2015 en la revista Nature Communications, científicos del Instituto Francés de Investigación para la Explotación del Mar, confirmaron que el Sáhara tuvo ríos que se extendían hasta 500 kilómetros

El estudio estima que uno pudo ser el Tamanrasett del que se sospecha que regó el Sáhara en el pasado y se extendía desde las montañas del Atlas hasta la costa de África Occidental. En resumen, hace unos 5.000 años la fauna y la flora mutaron y migraron.

Hoy hay arena, mucha arena, pero también algo de fauna, flora y varios abrigos rocosos con grabados y pinturas rupestres de hace milenios. Uno de los más espectaculares y misteriosos está en el sur de Argelia, en Tassili. Estos grabados, además de ser un legado del hombre prehistórico, son también una especie de desafío y de testimonio, pues en él se encuentran registros de los cambios climáticos, la evolución del hombre, los animales que allí vivían, es decir, en estas pinturas el hombre antiguo dejó plasmadas escenas de su vida diaria, evolución y creencias religiosas, pintando aquello que veían, lo que ocurre es que lo que veían era a veces muy extraño.

Una visita a este lugar equivale a un viaje en el tiempo. En el corazón del desierto del Sáhara se encuentra una de las muestras más impresionantes del arte neolítico, con más de 50.000 grabados y pinturas rupestres que sobreviven al paso del tiempo desde hace más de 9 milenios. No sabemos quién las pintó o quienes son esas “cabezas redondas” que tanto abundan y mucho menos a quien representa ese “gran dios marciano” de seis metros de altura, tal como lo denominó Henri Lothe, en la zona de Jabbaren (que significa “los gigantes”).

El nombre de Tassili proviene de la lengua tuareg y significa “meseta entre dos ríos” lo que nos da idea de la fertilidad de esta zona tras el deshielo de la última glaciación. Fue inscrita como Patrimonio de la Humanidad debido al gran interés que suscitan los bosques de cipreses en el desierto y la importancia arqueológica que poseen esos vestigios de pueblos antiguos, culturalmente muy avanzados, que habitaron esta parte del planeta durante milenios.

Sin olvidarnos del conde Almásy (que inspiró la película “El paciente inglés”) que, años antes de que Henri Lothe diera a conocer esas pinturas de Tassili, también encontró en el Sáhara, en la zona de Gilf Kebir, entre Egipto y Libia, la llamada “cueva de los nadadores” en 1933 donde se demostraba claramente que hace unos 10.000 años sus habitantes vivían en un vergel lleno de lagos y ríos donde uno se podía bañar y bucear, todo ello antes de que un cambio climático convirtiera toda la zona en un desierto. El conde buscaba la legendaria ciudad perdida de Zarzura u Oasis de los Pájaros y lo que encontró daba un vuelco a todas las teorías geológicas que se conocían en aquel momento.

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