¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

FÚTBOL | LIGA BBVA. 13ª JORNADA. F.C. BARCELONA 5 - R. MADRID 0

El Barcelona da una lección al Real Madrid de Mourinho y le endosa una 'manita'

Los azulgrana se colocan primeros de la Liga con un tremendo golpe de autoridad en uno de los dos partidos que -dicen- decidirá el campeonato. 'Manita' culé con goles de Xavi, Pedrito, Villa (2) y Jeffrén

Barcelona 5 - Real Madrid 0

Guardiola demuestra a Mourinho el poder del 'ticki-taca' y su equipo resuelve el partido en poco más de 15 minutos con los goles de Xavi Hernández y Pedrito. Villa sentenció en la segunda parte aprovechando dos genialidades de Messi. Jeffrén firmó la manita.

Sandro Rosell saluda a Florentino Pérez / AGENCIAS

Decían que el Real Madrid llegaba mejor que nunca al Clásico frente al F.C. Barcelona. Y no era mentira. Los de Mourinho se habían convertido en un equipo eficaz, con garra y capaz de resolver los partidos en cualquier momento. Pero el mejor Madrid de los últimos tiempos no es mejor que el gran Barcelona del presente y salió goleado del Camp Nou. Una manita, ni más ni menos.

Los de Guardiola marcaron cinco goles, pero pudieron hacer muchos más. Durante todo el partido quisieron hacer lo que saben: jugar al fútbol... muy bien. Y no les hizo falta mucho más porque, en realidad, no hay mejor receta para ganar los partidos, sobre todo si enfrente hay un equipo que entiende el juego de una manera tan diametralmente opuesta a la suya.

De partida, el equipo de Mourinho pareció renunciar al balón, aunque de justicia es decir que si quiso hacerse con él, nadie se dio cuenta, ya que casi nunca tuvo la posibilidad de lograrlo y tuvo que conformarse con perseguirlo e intentar quitárselo a los futbolistas del Barcelona. En partidos en los que estos planteamientos se pone de manifiesto, el que juega -sobre todo si tiene la calidad del Barcelona- tiene que ganar nueve de cada diez partidos.

El mejor centro del campo del planeta

Una vez más, la línea formada por Busquets, Xavi e Iniestra demostró que es el mejor centro del campo del mundo. Todos ellos supieron abrir el juego cuando hacía falta -sobre todo al principio-, meter balones entre líneas -cuando el Real Madrid, ya por debajo en el marcador, adelantó su defensa- y buscar a Villa en pases verticales.

Y si estos centrocampistas son buenos, cuando reciben la ayuda de Messi son insuperables. Porque el argentino no estuvo acertado de cara al gol en el partido, pero deslumbró cuando intentó conectar con el delantero asturiano del Barcelona. De hecho, dos telegramas de Messi a Villa fueron las puntillas que recibió el Real Madrid en forma de tercer y cuarto gol.

Messi lo había intentado de todas las maneras posibles, pero en la que más se acercó al gol fue en un centro que pegó en el palo izquierdo de la portería de Casillas. Fue una de las tres ocasiones que el Barcelona tuvo en menos de diez minutos, en los que el Barcelona hacía de trilero frente al Madrid -¿Dónde está la bolita?- y que culminaron con el gol de Xavi tras un gran pase de Iniesta que Marcelo no acertó a interceptar.

El Madrid no reaccionó, quizá porque no le dejó el Barcelona, que siguió tocando la misma canción hasta que Villa encontró a Pedrito para que éste hiciera el segundo. El gol dejó en evidencia la superioridad del equipo de Guardiola y eso no le debió gustar mucho a Cristiano -más bien discreto en el Camp Nou-, que al rato se enzarzó con Guardiola causando un tumulto que el árbitro saldó con amarilla para el portugués y para Víctor Valdés, que se metió en la trifulca sin que nadie le llamara.

Una bronca inútil

El partido se fue haciendo bronco -antes del incidente de Cristiano, Khedira le había dado a Iniesta- y es posible que por ese motivo el colegiado no se atrevió a pitar un penalti sobre el portugués. Víctor Valdés se tiró a sus pies cuando intentaba cazar un balón en el área pero llegó tarde y le derribó justo después de que CR7 tocara el balón.

El Barcelona se dio cuenta de que no ganaba nada con la bronca, sobre todo después de ver lo absurda que le quedó a Messi una actuación en la que se tiró al suelo buscando la expulsión de Carvalho. Por eso al volver del vestuario quiso leer de nuevo la lección que mejor aprendida tiene.

Lass por Özil... y no pasó nada

Mourinho, sin embargo, sí quiso cambiar algo. Por eso entró Lass por Özil, que una vez más demostró que tiene tanta calidad como capacidad para desaparecer en algunos partidos. Pero no sirvió de nada. Porque sin balón y sin él, el partido estaba ya decantado y hacía falta mucho más para darle la vuelta.

De hecho, hiciera lo que hiciera Mourinho, el Barcelona demostró de nuevo que sus armas son las más eficaces y, como en el comienzo del encuentro, en dos jugadas sentenció el partido con los dos goles de Villa. Los dos, calcados. El primero, a pase de Messi. Y el segundo... también. Todavía quedaba mucho por delante, pero nada en juego, quizá solo el honor del Real Madrid por evitar una manita. Tampoco eso consiguió. La rubricó Jeffrén.

Con el honor herido, Ramos vio la roja por una entrada sin sentido a Messi. Terminó con bronca un Clásico que pasará a la historia por una imagen, la de Piqué extendiendo la mano con sus cinco dedos bien extendidos a la grada del Camp Nou.

Gol de Jeffren (Barcelona 5 - R. Madrid 0)

Gol de Villa (Barcelona 4 - R. Madrid 0)

Gol de Villa (Barcelona 3 - Madrid 0)

Gol de Xavi (Barcelona 1 - R. Madrid 0)

Gol de Pedro (Barcelona 2 - R. Madrid 0)

Cargando
Cadena SER

¿Quieres recibir notificaciones con las noticias más importantes?