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Internacional

Entrevista:

Mariela Castro: "La sociedad socialista no puede ser homofóbica"

La hija del dirigente cubano Raúl Castro asegura a la Cadena SER que su tío Fidel no sabía que en los años sesenta se represaliaba a los homosexuales

Mariela Castro, durante una intervención pública

Mariela Castro dirige el Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba y ha pasado por Madrid para participar en un ciclo de conferencias sobre igualdad sexual. En declaraciones a la SER, asegura que su tío Fidel no sabía que en los años sesenta se reprimió a los homosexuales en su país, a los que ella defiende en medio del debate en la isla sobre si se permite o no la unión civil de gays y lesbianas.

Mariela Castro insiste en que no se dedica a la política, pero nunca ha dudado en manifestar su total adhesión al gobierno que encabeza su padre, Raúl Castro. En la actualidad, las uniones civiles entre personas del mismo sexo son legales en diez países del mundo y en seis estados de Estados Unidos. Uno de los países sumidos en el debate de las leyes que incluirán el reconocimiento de estas uniones es, precisamente, Cuba: "Hemos trabajado mucho en la sensibilización por este asunto, hemos hecho mucho activismo. Algunos resultados se van viendo ya y hay una respuesta política", asegura Mariela Castro. "Los documentos que van a regir la política que se va a seguir en este asunto y su derivación en leyes se discutirán en enero en la Conferencia del partido. Es una oportunidad histórica. Yo veo cercana la posibilidad de que se presente como anteproyecto de ley."

En Cuba, igual que en España, la oposición más fuerte es la de la Iglesia Católica, que se opone a llamarlo "matrimonio". El centro que dirige Mariela busca alternativas para alcanzar un acuerdo: "Hay cuestiones en las que podemos ceder. Podemos decir: 'Está bien, no hablaremos de matrimonio, sino de otra variante que incluya los mismos derechos. Hablaremos de unión legal o unión notarial, que no es otra cosa que matrimonio como concepto'. Pero por otro lado, no podemos aceptar su oposición a las operaciones de personas transexuales. No podemos transigir en cuestiones de principios. Negociaremos siempre y cuando no se prive a nadie de derechos. Creo que ahora la Iglesia está siendo respetuosa con nosotros".

La homosexualidad fue condenada en Cuba durante la década de los sesenta. Cuando Raúl Castro aún era Ministro de las Fuerzas Armadas, muchos homosexuales fueron enviados a las Unidades Militares de Apoyo a la Producción, similares a campos de trabajo: "He investigado mucho sobre ese tema, he recogido testimonios de personas que confían en lo que estoy haciendo y las versiones son muy heterogéneas", asegura Mariela. "El país estaba amenazado por acciones de terrorismo de Estado constantemente, por eso estableció el servicio militar obligatorio, y eso incluía a homosexuales y transexuales. Lo humillante era la manera en que se hacía, separando a los homosexuales del resto de gente, diferenciando qué trabajos podían hacer y cuáles no. Se reprodujo la cultura homofóbica de la sociedad en estas experiencias y en todas las demás. Yo simplemente quiero ser objetiva con la Historia."

Décadas después de que se cerraran estas Unidades de Producción, Fidel Castro reconoció los hechos. Ahora Mariela matiza el mensaje de su tío: "Fidel se echó la culpa de esas Unidades, pero él ni las conocía. Él piensa: 'Si era el máximo líder y no lo supe, lo debía haber sabido, por lo tanto fue un error mío'. Preguntada por el estado de salud de Fidel Castro, Mariela explica: "No soy de las más cercanas a él, pero veo que tiene mucha energía y que se recupera. Será la genética gallega que tiene. Está muy bien y ha asumido humildemente su proceso de que ya no ocupa cargos públicos."

¿Si no fuera hija de Raúl su mensaje tendría tanto calado en Cuba? Mariela cree que sí: "Habría llamado a las mismas puertas a las que he llamado. Realmente el mérito es de la Federación de Mujeres cubanas. Mi madre, que lideraba esa organización, presentó a principios de los ochenta un documento para demostrar que la homofobia era propia de sociedades fascistas y de la extrema derecha, que no era coherente con el socialismo y por eso debía erradicarse la política homofóbica del país. En aquel momento no logró mucho, la gente no lo entendía. Yo, como persona de formación filosófica marxista, lo único que hago es montarme en ese escenario, en el pensamiento de que una sociedad socialista no puede ser homofóbica."

Mariela Castro asegura que queda mucho por hacer en materia de reconocimiento de derechos de las minorías sexuales en Cuba. Y en este sentido, uno de los frentes abiertos es el de la incorporación de los homosexuales al Ejército: Los homosexuales ya pueden acceder al servicio militar, lo declaren o no lo declaren", asegura. No existe, sin embargo legislación al respecto: "No, pero en la práctica es así y se legislará. Muchos homosexuales que quieren ser militares han ido a vernos para pedirlo". Otro debate sobre la mesa es el de la situación de los transexuales en la isla. La primera operación de cambio de sexo con apoyo del gobierno cubano se realizó en 1988. Después, "las protestas por parte del Ministerio de Salud fueron tan grandes que hubo que parar durante 20 años. Yo no estuve de acuerdo.", asegura Mariela. "Afortunadamente, logramos hacer una propuesta muy concreta y muy bien fundamentada que nos permitió alcanzar una resolución que garantiza la atención gratuita en los tratamientos que requieran las personas transexuales." Lo que propone ahora es que se les reconozca su cambio de identidad de género independientemente de que se operen o no, y que no se trate la transexualidad como una patología.