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España

PULSÓMETRO

El PP amplía hasta los 13 puntos su ventaja respecto al PSOE en intención de voto

Según los datos del Pulsómetro los populares aumentan su ventaja en cuatro puntos respecto a los datos de junio

Los candidatos de PSOE y PP a las generales, Rubalcaba y Rajoy / REUTERS

Un 45% de los españoles darían su respaldo al Partido Popular el próximo 20 de noviembre, frente a un 32% que respaldaría la opción socialista.

El partido liderado por Mariano Rajoy pierde dos puntos respecto al anterior Pulsómetro de junio pero siguen alejándose de un PSOE que desciende hasta seis puntos en tres meses.

Aunque este nuevo Pulsómetro refleja una clara sensación de cambio, no está nada claro que el Partido Popular obtuviera la mayoría absoluta. Porque mientras más de un noventa por ciento de los que se dicen votantes del PP tienen decidido repetir su voto, entre los socialistas sólo un sesenta por ciento tiene claro a estas alturas qué hará el próximo 20-N.

Así que la principal baza del PSOE pasa por potenciar la figura de su candidato, Alfredo Pérez Rubalcaba, que está más cerca de Mariano Rajoy en la preferencia de los votantes -cinco puntos por detrás- de lo que el PSOE está de la marca PP.

Partidos minoritarios

Izquierda Unida dobla prácticamente su intención de voto respecto al Pulsómetro de junio, y comienza a capitalizar el descontento entre los progresistas. La formación que dirige Cayo Lara sube tres puntos y pasa de un respaldo del 3,5% a uno del 6,5%.

Los nacionalistas incrementan también su respaldo, aunque de un modo más moderado. CiU sube un punto porcentual- pasa del 3 al 4 por ciento-y el PNV asciende cinco décimas-desde el uno por ciento en intención de voto asciende al 1,5.

Union Progreso y Democracia, el partido liderado por la diputada Rosa Díez, ve como se estanca el ascenso experimentado en pasadas elecciones. Upyd sube cinco décimas. Desde el 1,5 por ciento al 2 por ciento,

La visión de la crisis

Los españoles no abandonan su sensación de pesimismo respecto a la situación económica del país. Un 62% creen que las cosas seguirán igual o empeorarán. Un pesimismo que aparece claramente reflejado en la nota de suspenso rotundo que los españoles ponen al momento económico: un 2'7. Una sensación que se ha mantenido en todas las series del Pulsómetro realizadas este año y que incluso ha ido a peor: en febrero la nota de los españoles a la situación económica era apenas un tres.

La gestión de la crisis por el Gobierno de Zapatero obtiene una desaprobación general, con una nota media de 2,8 en una escala de cero a diez.

El Partido Popular no sale mucho mejor parado: los españoles tampoco están contentos con el modo en que los conservadores han gestionado esta crisis y les dan una nota de tres.

La gestión de la crisis y el paro

Un 70% de los encuestados desaprueba la gestión actual de José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno de España. Si Zapatero decepciona, Rajoy no logra sacar ventaja. Casi un 62% de españoles desaprueba su labor actual como líder del principal partido de la oposición.

A mucha distancia del resto de problemas, un 82% de los españoles apuntan al paro como al principal problema que tiene España en este momento. En segunda posición, un 50% de los consultados señala a la situación económica. Los españoles sitúan a la clase política como el tercer gran problema del país, muy por delante de otros asuntos como el terrorismo o la inseguridad.

Los candidatos

El candidato Rubalcaba obtiene ventaja respecto a su rival, pero todavía no la suficiente. Son más los españoles que le consideran el mejor candidato del PSOE para las próximas elecciones. Para un 41%, no lo es.

Mucho peor parece a los españoles la opción del PP por Mariano Rajoy. Un 61% de los consultados cree que no se trata del mejor líder que los conservadores podrían haber presentado para el 20-N.

Aunque ambos suspenden, Alfredo Pérez Rubalcaba obtiene mejor valoración entre los españoles, un 4,3, frente a Rajoy, que se queda en un 3,9. Zapatero obtiene un escaso 3.

La victoria del PP es para los españoles una cuestión de tiempo. Ante la pregunta de qué partido creen que se hará con la victoria el 20-N, un arrollador 82% da por seguro vencedor al PP. Sólo un 8,2 por ciento ve alguna esperanza para el PSOE.

No parece que los españoles hagan una distinción entre el partido y su candidato, porque una cifra similar a la anterior, un 79% por ciento, ve claramente que Rajoy llegará a La Moncloa, frente a un 8,4% que da a Rubalcaba como vencedor.

La reforma constitucional

Una gran mayoría de españoles, hasta casi un 65%, cree que los ciudadanos deberían haber sido consultados mediante un referéndum sobre la reforma constitucional acordada entre el PSOE y el PP.

Y un 52% de los consultados no ha entendido la urgencia de la reforma constitucional por la que se incorpora a la carta magna el principio de estabilidad presupuestaria. Un cuarenta por ciento asegura entenderla. Entre los votantes del PP ese apoyo es algo superior, del 50%.

Y casi la totalidad de los españoles, hasta un 90%, creen que Gobierno y oposición deberían haber mostrado mucho antes y con otros asuntos la capacidad de acuerdo que han mostrado con esta reforma.

España, un país en riesgo

El pesimismo manifestado en las últimas semanas por autoridades e instituciones nacionales e internacionales ha calado en la ciudadanía: un 81% de los españoles considera que nuestro país se encuentra en una situación grave.

Sin embargo ese pesimismo no se traduce en un apoyo similar a los recortes anunciados ya por algunas comunidades autónomas. Aun así hasta un 50% respalda las medidas de los gobiernos del PP para rebajar el déficit, frente a un 39% que las rechaza.

Los españoles le ven las orejas al lobo. Casi un 70% ve amenazada la sanidad pública, y una cifra similar, un 67%, también cree que la educación pública está en riesgo.

Pero a la hora de elegir, son más los ciudadanos que prefieren aplicar recortes a los servicios sociales, un 43%, frente a los que preferirían que se subieran los impuestos, un 35 por ciento.

Si les dejaran a ellos aplicar la tijera, los ciudadanos tendrían muy claras sus prioridades. Un 78% se desharía de las televisiones autonómicas. Casi un 52% aplicaría los primeros recortes en carreteras e infraestructuras. En segundo lugar, con un muy alejado 22 por ciento, estarían los que reducirían en servicios sociales como residencias o gastos en dependencia. Queda muy claro el aprecio que los ciudadanos tienen a la sanidad y educación públicas. Apenas un cinco por ciento de los consultados optarían por reducir estos dos servicios para hacer frente al déficit.