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Internacional

Análisis:

Radiografía económica de Italia

El Gobierno italiano calcula que este año el PIB se va a contraer un 2,4%

Italia sigue teniendo su nombre unido a la industria. Los nombres de Fiat, Ferrari, Alfa Romeo o Lamborghini siguen íntimamente unidos a la bandera tricolor transalpina. A pesar de los embates de la crisis, sigue siendo la cuarta economía europea (por delante de España) y la octava mundial.

La Italia del crecimiento y la producción automovilística masiva vive en lo económico los vaivenes que también muestra en lo político. Forma parte del grupo de países bajo continua vigilancia, los denostados 'PIGS', junto a Grecia, España y Portugal. Su tasa de paro duplica la de Alemania, aunque está aún muy por debajo de la española: se sitúa en el 11,1%, aunque afecta a 3 de cada 10 menores de 25 años.

Estos datos de desempleo sitúan a este país de 61 millones de habitantes ante el peor escenario laboral desde 2004. Y, como sucede con otros países mediterráneos, sufre la permanente exigencia institucional para que siga adelante con sus reformas, tal y como el FMI advierte cada vez que tiene ocasión. Entre esas medidas, se ha subido el IVA hasta el 23%, se ha aumentado el tiempo de cotización, se incrementaron los impuestos al combustible y a la vivienda o se ha aumentado la edad de jubilación. Y no sólo de las buenas palabras del FMI depende Italia, cuyas importaciones y exportaciones tienen como destino u origen primordial a Alemania, su gran socio económico europeo y ahora vigilante de su buen funcionamiento.

Medidas que, como en Grecia, Portugal y España, han provocado huelgas generales, sectoriales y protestas masivas en las calles. El objetivo es reducir el gasto en 30.000 millones de euros hasta 2014, pero de momento las perspectivas para los próximos meses no son precisamente halagüeñas para los italianos. El Gobierno italiano calcula que este año el PIB se va a contraer un 2,4% y que ese retroceso será de dos décimas en 2013. Todo eso con un déficit del 2,6% y con una deuda pública, muy sostenida en préstamos a Grecia, que se sitúa en una cifra que provoca escalofríos: el 123% del PIB. Cifras que, según los cálculos de la tecnocracia de Monti, no impiden pensar que 2014 y 2015 serán los años de la esperanza y la recuperación económica italiana.