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Descontando, que es gerundio

descontando500 ¿Te imaginas ir a un restaurante y que te inviten a abandonarlo porque no tienes clase suficiente para comer allí? Pues esto es lo que, al parecer, le pasó a un grupo de comensales, hace unos días, en un local de Viesques (Gijón). Una situación tensa que acabó en queja formal, la intervención de la Policía Local y el salto de la noticia a los medios. De ser ciertos los hechos, a los propietarios no se les puede calificar más que de cretinos integrales, pero en el contexto de lo sucedido pone de relevancia otro tipo de problema: los cupones de descuento. No hay día que no me tropiece con un anuncio en Internet, en el que se me ofrece un atractivo menú con un 40, 50 e incluso un 70% de descuento en un restaurante. Una oferta reiterada no solo en hostelería de tipo medio: también en locales de alta cocina. Y simultáneamente, encontramos un sinfín de testimonios que recogen las malas experiencias de clientes que han usado los cupones de descuento. No hay más que introducir en un buscador los términos estafa, restaurante y cupón, para encontrar todo tipo de quejas contra el local, la empresa de descuentos... o ambos. Existen casos de todo tipo. Restaurantes de calidad pésima que usan esta técnica como reclamo porque son conscientes del potencial de esta herramienta de marketing. Evidentemente el cliente, después de la mala experiencia, no vuelve más, y es bastante probable que hasta exprese su descontento en la red, por lo que el establecimiento tiene los días contados. Otras veces son las empresas de cupones las que generan mal rollo, concibiendo ofertas para restaurantes que están cerrados por vacaciones o directamente clausurados, y los usuarios tienen que poner quejas reiteradas para recuperar su dinero o comerse el cupón con papas. Otro conflicto con el que podemos encontrarnos es que el restaurante haya decidido un cupo diario o una limitación en los días que se puede hacer efectivo el descuento. Y es que, claro, no es rentable ofrecer este tipo de ofertas y que tu sala se llene un sábado con clientes que van a pagar un tanto por ciento menos, cuando podrías estar sirviendo platos a precio de carta. Algo que también defrauda a clientes habituales, que están pagando más por comer lo mismo que el comensal de al lado. También se usa una triquiñuela muy eficaz para que la oferta resulte más atractiva. Tan solo hay que simular una subida importante en el precio del menú, poner en letras grandes un sustancioso descuento, cobrar lo mismo que ya cobrabas, y que el cliente se crea un lince por haber encontrado ese chollo. Bajar la calidad o cantidad de los productos es otra de las opciones que usan algunos restaurantes, para poder sacar un mayor margen de beneficio. Pero los clientes no son los únicos perjudicados con este sistema. Conozco de primera mano la experiencia de un restaurante con una estrella Michelin, que decidió experimentar con una empresa de descuentos para comprobar su eficacia. El caso es que se extendió el rumor, cuya veracidad no he podido comprobar, de que dicha empresa promovió la oferta colocando panfletos en los limpiaparabrisas de los coches, usando la foto del conocido cocinero que está al mando de los fogones en el local. La reputación de un gran restaurante, en manos de una empresa que solo busca su propio beneficio. Muy preocupante. Teniendo en cuenta que estas estrategias no permiten fidelizar clientela, ya que a ese perfil de consumidor solo le interesa la oferta, y es difícil que pague el precio real por algo por lo que ya ha pagado mucho menos, ¿qué necesidad hay para que un negocio honesto use estas técnicas de venta?   *Imagen: Getty.