Ángel Sanchís, el tesorero de Fraga

El que fuera responsable de las finanzas del PP en los años 80 ha sido imputado por el juez Ruz por un delito de blanqueo de capitales

El exdiputado del PP Angel Sanchís, durante una comparecencia ante la Comisión de Partidos Políticos del Congreso en 1994 /

Responsable de finanzas de Alianza Popular, procesado por el caso Naseiro, su rastro se perdió en Argentina, donde todos estos años se ha mantenido apartado de las luces en la finca 'La Moraleja', en la que Bárcenas asegura haber invertido sus millones.

El día en que Ángel Sanchís accedió a la Ejecutiva del Partido Popular, los periódicos le presentaban como el hombre de confianza de Manuel Fraga en cuestiones financieras. No importaba que no tuviera firma en las cuentas, su solo nombre abría puertas y ordenaba voluntades: era ese hombre de negocios, dinámico y resolutivo, que organizaba cenas con ricos e influyentes para que escucharan a don Manuel y luego aportaran ayuda financiera para Alianza Popular.

En 1982, Sanchís llegó al lugar que le había sido destinado: sustituyó al tesorero de Alianza Popular, Isidoro Giménez, y se trajo consigo a Luis Bárcenas, un joven compañero de excursiones del sobrino de Fraga. En 1986 fue elegido diputado por Valencia, y renovó el acta en 1989, esta vez por Madrid. Pero no busquen intervenciones suyas en el Parlamento: su actividad mayor no estaba en los escaños del Congreso sino en sus negocios.

En abril de 1990 estalló el caso Naseiro, a partir de unas conversaciones telefónicas sobre comisiones urbanísticas que alertaron a la Policía de una presunta red de financiación ilegal del PP. Quienes hablaban eran Rosendo Naseiro, Salvador Palop y Ángel Sanchís. La condición de aforado de éste hizo que el caso llegara al Supremo, pero el hecho de que las grabaciones policiales estuvieran ordenadas por el juez a causa de una investigación sobre drogas hizo que el tribunal las considerara nulas como pruebas para el caso Naseiro. En 1992 la sentencia declaró absueltos a los procesados y ordenó la destrucción de las cintas.

Desde entonces, Ángel Sanchís quiso echar una tupida alfombra sobre sus negocios y su vida: se afincó en Argentina, en la finca 'La Moraleja' que un crédito del ICO, concedido en la etapa de Aznar, le ayudó a poner en pie. A ella se ha dedicado hasta que ahora han tomado sus hijos las riendas de esta. El día en que Luis Bárcenas aseguró que era inversor de esta finca, el chispazo saltó y el nombre de aquel viejo conocido de los españoles, Ángel Sanchís, apareció de nuevo en los titulares.

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