F1 | GRAN PREMIO DE MALASIA

Ferrari gana con Vettel para avivar los fantasmas de Alonso

La escudería italiana vuelve a ganar para cerrar una sequía de victorias de casi dos años. Vettel y Ferrari no solo acertaron con la estrategia, sino que gestionaron mejor los neumáticos que los Mercedes y exhibieron un sorprendente ritmo de carrera. Carlos Sainz acabó octavo y Alonso tuvo que retirarse en la vuelta 22

Vettel celebra su victoria en el GP de Malasia 2015. / ()

No va a ser este un buen año para los alonsistas. Ver a Fernando lidiar con un McLaren-Honda incapaz de aguantar más de una hora en la pista les estaba resultando duro, pero mucho más lo es ver ganar a la escudería que no consiguió hacerle campeón del mundo por tercera vez en su carrera.

En Malasia han sucedido las dos cosas. El McLaren ha vuelto a fallar y Ferrari ha hecho una demostración inesperada de su potencial. Hoy por hoy, la escudería italiana ha dado un paso adelante que permite pensar que el Mundial 2015 no será un paseo para los Mercedes.

Las claves de la victoria de Sebastian Vettel han sido la estrategia, la gestión de los neumáticos y un ritmo de carrera sorprendentemente bueno. Todo ha empezado a gestionarse en la vuelta 4, con la aparición en la pista del coche de seguridad por la salida de pista del Sauber de Ericsson.

Lewis Hamilton salió desde la 'pole' en el GP de Malasia. / DIEGO AZUBEL (EFE)

En ese momento, Vettel y Ferrari decidieron seguir mientras sus competidores optaban por entrar en sus ‘boxes’ para cambiar los neumáticos. No pudo ser mejor su elección, basada en una estrategia en la que solo cabían dos paradas, y no las tres que parecían óptimas para todos los monoplazas.

El alemán se mantuvo en cabeza de la carrera mientras que los Mercedes tenían que luchar contra el tráfico. Por detrás, Carlos Sainz volviá a protagonizar una gran carrera, ya que no tardó en entrar en los puestos que dan puntos después de salir en la decimoquinta plaza. Por su parte, Alonso se limitaba a rodar en la cola del pelotón dos segundos y medio más lento que los monoplazas más competitivos.

FOTOGALERÍA | Las mejores imágenes del GP de Malasia / GREG BAKER (AFP)

No aguantó demasiado el bicampeón del mundo en la pista. Solo 22 vueltas. Un fallo mecánico volvió a evidenciar que el McLaren-Honda está lejos de convertirse en un vehículo fiable. Hoy es más bien una pesadilla para los aficionados, especialmente para los acérrimos del campeón. “Si hubiéramos tenido un invierno normal…”, se lamentaba el piloto asturiano, que volvía a competir tras el accidente del 22 de febrero en Montmeló.

Pero aunque hubiera dado millones de vueltas en la pretemporada, el McLaren-Honda sería incapaz de brillar a la altura de los Mercedes y de los Ferrari, que en Malasia han dicho al mundo que están de vuelta. Porque en el ecuador de la carrera ya empezaba a quedar claro que Vettel tenía opciones serias de ganar esta carrera.

Todo dependía de sus neumáticos. La estrategia a dos paradas era buena pese a que a Hamilton le indicaban por radio que después de su tercer paso por el ‘pit lane’ alcanzaría al alemán a falta de cinco vueltas para la bandera a cuadros. No fue así. A 13 vueltas del final, el inglés estaba a 13 segundos de Vettel. La cuenta era sencilla. La misión, complicada.

Y el tetracampeón aguantó con un ritmo de carrera más que sólido. De hecho, acabó con una ventaja de 8,5 segundos respecto a Hamilton. Mercedes le puso al inglés los neumáticos duros. Quizá con los blancos habría estado más cerca de la victoria.

Mientras, Button conducía hasta el ‘box’ el segundo McLaren-Honda. Había rodado casi veinte vueltas más que su compañero, pero ni siquiera eso supone un gran avance para la escudería, que consiguió acabar -en la última plaza- en el Gran Premio de Australia.

Daniel Ricciardo y Daniil Kvyat, por detrás del Toro Rosso de Max Verstappen. / Lars Baron (Getty Images)

Lo mejor en la recta final, ver a los dos Toro Rosso, entre ellos el de Carlos Sainz, por delante de sus hermanos mayores de Red Bull. Y ver a un bólido rojo liderar la carrera para volver subirse a lo más alto del podio. Lo dicho: algo duro de asimilar para los que más quieren a Fernando Alonso.

El problema es que eso ya no tiene arreglo. La pareja que formaban Alonso y Ferrari tenía que terminar... y terminó. Esta temporada habrá que acostumbrarse a ver al español sufrir y a un Ferrari mucho mejor que el que le tocó pilotar a él. Así es la vida.

Vettel cruza la línea de meta como ganador del GP de Malasia. / AZHAR RAHIM (EFE)

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