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Los populares están desilusionados porque nada va a cambiar

En el PP cunde el desánimo porque Rajoy ya ha dicho que no va a hacer cambios. Su intención es poner fin a las guerras internas apelando a “la máxima unidad”. Hoy se reúne la Junta Directiva Nacional en la que se cerrarán filas y el presidente animará a los suyos de cara a las elecciones

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en las puertas de la Moncloa / /

Tras escuchar a su presidente, en las filas populares muchos reconocen su tremenda decepción porque Rajoy no tiene pensado hacer cambios. Están desanimados porque no reacciona tras la derrota de Andalucía y creen que se van a estrellar en la próxima convocatoria electoral. Las críticas internas continúan y algunos cargos están muy preocupados por el ascenso de Ciudadanos. Dicen que es su Podemos, porque rompe el centro derecha y no comprenden cómo se les ha dejado que ocupen el espacio del PP.

“Aunque la esperanza es lo último que se pierde”, dice un cargo que confía en que todavía hoy, en la Junta Directiva Nacional, ocurra algo que mejore sus expectativas. Pero no parece que vayan a producirse sorpresas. Piensan que como el discurso de Rajoy es en abierto, será aún más de cara a la galería y se cerrarán filas. Su mensaje lo seguirá la plana mayor del Partido Popular. Pero tal y como cuando hace dos años se reunió este órgano, los medios de comunicación lo veremos por una televisión desde la sala de prensa de Génova.

Monitor en la sala de prensa de la sede del Partido Popular, en la calle Génova, durante la intervención del presidente del Gobierno el 2 de febrero de 2013

A la cita, el presidente del Gobierno acude con la idea de que la recuperación económica es la solución a todos los males. Y volverá a decir a los suyos que el PP será primera fuerza política en las municipales y autonómicas. Pero su optimismo choca con la preocupación que reina en sus filas porque, le recuerdan, que una cosa es ganar y otra, muy distinta, gobernar.

Rajoy tampoco quiere prestar atención al ruido interno. Cuando se le pregunta por la guerra declarada entre Arenas y Cospedal dice que prefiere no entrar en discusiones “que no aportan nada”. “Yo pediré esfuerzo, dedicación y la máxima unidad. Siempre puede haber discrepancias pero yo estoy contento sobre cómo funciona el partido”, zanjó ayer en su entrevista de RNE. Ese será el llamamiento que hará hoy a su partido. Recordará que tienen que estar todos a una porque las grietas solo provocan ruptura.

De todos modos, para acallar las voces de los que pedían la cabeza de María Dolores de Cospedal, Rajoy acudirá con ella el miércoles a dos actos en Ciudad Real. Algo que en las filas populares se interpreta ya como un apoyo expreso a la secretaria general. Y como en las peleas internas también se llegó a involucrar a la vicepresidenta, desde la Moncloa se encargan de decir que no hay tanto lío como se cuenta y que, de todas formas, en el PP están para trabajar y no para “ser amiguitos”.

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