Las quinielas de ministros que hacen los populares

A la espera de que Rajoy mueva ficha, se desatan las especulaciones e intoxicaciones interesadas en su partido. Todos esperan a conocer el nuevo organigrama y los nombres de los elegidos

Mariano Rajoy ultima su equipo de Gobierno / VÍDEO: ATLAS

En el PP creen que Mariano Rajoy quiere formar un equipo con experiencia y cintura política para afrontar una legislatura bien complicada en la que se va a tener que negociar cada asunto. Piensan que, para ello, podría recurrir a dirigentes territoriales. En estos días, en las quinielas, se han colado los nombres de Pedro Sanz, Luisa Fernanda Rudi o Juan Ignacio Zoido. También hay quien opina que podría ascender a cargos de segunda fila o a algunos de sus más estrechos colaboradores como Jorge Moragas, José Luis Ayllón, José Ignacio Echaniz, Rubén Moreno, Francisco Martínez o los hermanos Nadal.

Los populares tienen curiosidad por saber si habrá algún independiente y dan por hecho que mantendrá a los ministros Iñigo Méndez de Vigo, Isabel García Tejerina y Rafael Catalá porque no están desgastados. Aunque no saben si les recolocará o simplemente absorberán más competencias. Además, confían en que su jefe se desprenda de sus ministros hasta ahora más polémicos: los veteranos Cristóbal Montoro, Jose Manuel García Margallo o el reprobado Jorge Fernández Díaz, a quien todos quieren ver fuera.

A la espera de que Rajoy se pronuncie, en las filas conservadoras se han desatado las especulaciones y hay, además, tres incógnitas por resolver. La primera, ver qué ocurre con Luis de Guindos. Si sigue en el Ejecutivo y si lo hace como vicepresidente. El titular de Economía dijo en su día que no tenía intención de continuar y puede que ofrecerle un puesto mayor sea la forma para tentarle a seguir. Pero los suyos aseguran que él no ha puesto ninguna condición. Los diputados del PP piensan que, de todos modos, Rajoy no puede tener ese reconocimiento tan expreso a su labor, frente a la de Cristóbal Montoro porque, así, estaría tomando partido por uno de ellos en la guerra abierta que ambos mantienen.

El segundo quebradero de cabeza viene del futuro organigrama. Muchos en el PP dan por hecho que Rajoy hará "un rediseño" de carteras. Lo que no tienen tan claro es que vaya a crear otra vicepresidencia. Algunos hablan de una económica, otros de una social. Pero eso supondría restar fuerza a la todopoderosa Soraya Sáenz de Santamaría. Hay quien la ve en el Congreso, negociando, dejando a un lado la portavocía. También hay quien apunta que le podrían encargar que se ocupara de todo lo relacionado con Cataluña. Pero la mayoría considera que esta nueva etapa no le va a afectar mucho.

Y, por último, en tercer lugar hay mucho interés por conocer el destino que ocupará María Dolores de Cospedal. Todos en el PP están seguros de que formará parte del Consejo. Ya le han asignado varios puestos: al frente de Interior, Defensa, recuperar Administraciones Públicas para ella. Es más, si no obtiene un cargo sólo habrá una lectura política: que la vicepresidenta, con quien no mantiene buena relación, ha ganado la partida porque así no la tendrá que ver los viernes en la reunión de turno. Si, al final, se la incluye en el reparto, habrá que fijarse en otro detalle más: si mantiene o no la secretaría general del partido hasta que haya un Congreso Nacional.

Rajoy maneja los tiempos y mientras en su formación se desquician. Hacen una apuesta y la contraria, dan los pros y contras de cada "elegido" y se desatan las intoxicaciones. De ese modo se evidencian las familias, enemistades e intereses de cada uno dentro del PP, porque con algunas opiniones se nota que hay cargos que sólo buscan el quítate tú para ponerme yo. Por ejemplo, el G8, el grupo de ministros amigos personales de Rajoy, enfrentados desde hace tiempo a Sáenz de Santamaría se encargan ahora de cargar contra ella y restarle competencias. Mientras, los colaborares de la vicepresidenta se centran en impulsar el nombre de Fátima Báñez frente al de Luis de Guindos. Todo son cruces de este estilo.

En el Partido Popular aguardan a que Rajoy comunique su decisión. Quieren una nueva foto y que cambie medio Gobierno. Pero son conscientes de que el más mínimo cambio para él es toda una revolución. Los conservadores le piden, eso sí, que los ministros escogidos se expliquen bien y estén más cerca de los ciudadanos. Al igual que él, quien reconoció que encerrarse en el bunker de la Moncloa había sido un error durante la pasada legislatura. Si Rajoy ha empezado ya a cerrar carteras, lo lleva con la máxima discreción. El líder del PP odia las filtraciones. Pero sí disfruta, según los suyos, viendo los análisis periodísticos más surrealistas y las cábalas que en estos días hacen los suyos. Sólo él sabe si alguno acierta.

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