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Historias que cuentan y no te cuentan

Borja Cobeaga, Ángeles González-Sinde y Fran Perea se embarcan en una iniciativa de Havana Club 7 para dar voz, a través de un corto, a todas esas vivencias y experiencias que merecen ser compartidas

Teaser del proyecto 'Historias que cuentan' de Havana Club 7

En la primavera de 2012 una joven de 26 años les dijo a sus padres: "Creo que soy la voz de una generación". Hasta entonces pocos le habían prestado atención. Una sola frase provocó que medio mundo se girara con curiosidad hacia esa chica desconocida que gritaba ante la cámara que quería contar su historia. La protagonista de Girls, Lena Dunham, era también la creadora, guionista y directora de su propia serie, la primera mujer en asumir ese reto en HBO, la televisión americana más importante. Ahora pocos dudan que ha logrado retratar de forma amarga y caprichosa los complejos e inquietudes de un sector de la población al que la crisis secuestró. A través de sus experiencias personales, ha edificado un relato sobre la amistad, el amor y un futuro robado en la ciudad de Nueva York. Una escritora frustrada en busca de una oportunidad que había hecho cortos y una película independiente hasta que alguien se fijó en ella para que compartiera su mundo. El resultado: una visión personal convertida en reflejo generacional.

Cinco años más tarde, un treintañero afroamericano acaba de subir a recoger un Globo de Oro. Un joven que había probado suerte en papeles secundarios, había intentado sacar adelante un cortometraje e, incluso, se había atrevido con el rap. Su proyecto más ambicioso daba vueltas sin ver una salida hasta que alguien decidió escuchar su historia. Donald Glover documenta en la serie Atlanta, sin filtros ni compasión, el día a día de la comunidad negra en EEUU. Libre de prejuicios, alejado de estereotipos, el conocimiento de su entorno le permite erigirse como altavoz autorizado de un grupo al que nadie había mostrado así.

Son solo dos ejemplos. En un mundo cada vez más individualizado, las experiencias personales en el campo audiovisual generan un yo colectivo, una toma de conciencia, un sentido de pertenencia. Lo cerca que podemos sentirnos unos de otros sin conocernos. “Está demostrado que de lo pequeño, que puede ser muy particular, se puede llegar a alcanzar el entendimiento. Todos nos parecemos tanto que hay historias que, a pesar de que las hayas vivido en la intimidad de tu barrio o familia, llegan a conectar con gente que no esperabas”, asegura Borja Cobeaga, director del cortometraje Éramos pocos, nominado al Óscar.

El también guionista de la taquillera Ocho apellidos vascos se ponía, con solo nueve años, a rodar cortos en el jardín de su casa inspirándose en historias de sus amigos. “La experiencia personal es el punto de partida. Personajes que conoces suelen ser premisas estupendas, pero también creo mucho en la fabulación. La realidad resulta muy inspiradora para luego empezar a fantasear. Muchas de las historias de mis cortos vienen de preguntarme: ¿y si le pasara esto a los personajes que conozco? Me gusta que tenga un fondo de verdad”, comenta.

Ahora Cobeaga comparte un desafío junto a Fran Perea y Ángeles González-Sinde. El proyecto ‘Historias que cuentan’ de Havana Club 7 busca convertir todas esas vivencias anónimas y desconocidas, las que ansiaban contar los creadores anteriores, en un bien colectivo. Experiencias de pareja, de trabajo, de viajes o de barrio, ya sean entrañables, irónicas o divertidas, están esperando ser llevadas a una pantalla por uno de estos tres realizadores españoles. "La empatía es reconocerse, pero también es importante sorprender, que a alguien le haya pasado algo parecido a ti. Eso crea una gran conexión entre quienes somos autores y quien recibe esa historia, pero en este caso justamente va en doble dirección. Quizá ahora alguien que ha sido espectador o lector de estas historias, tiene la oportunidad de contar la suya propia y verla en pantalla. La empatía va en dos direcciones siempre", apunta el creador vasco.

El formato elegido es el cortometraje, el género menos valorado en España y con más reconocimiento internacional. "Es sorprendente que nuestro país, con la producción de cine que tiene, sea, sin embargo, una superpotencia en cortos", recuerda Cobeaga citando la pujanza de algunas creaciones, como Timecode, de Juanjo Giménez, nominado este año al Óscar. "El corto crea una diversidad de procedencias, de tipos de historias, de tonos, en el que se multiplican las voces", añade.

Esas voces que generan relatos compartidos también serán documentadas durante todo el proceso. La iniciativa reunirá a directores y protagonistas para seguir la selección, la producción y el rodaje de esas vivencias. Existe siempre una fascinación por la intrahistoria y el proceso de creación de una obra. "Me parece curioso partir de un guion en el que no sabes qué vas hacer. Como directores y guionistas, tenemos que adaptarlo para contarlo a pantalla. La gente puede contar su historia en lo que cabe un mensaje de WhatsApp y tienes que construir una narrativa, con lo cual me produce mucha curiosidad el mecanismo. Me parece extraordinario que alguien que ha vivido algo, te confíe llegar a verlo porque siempre he partido de premisas que me he inventado yo o que son vivencias propias. Ese es el desafío", concluye el director de Pagafantas.

¿Tú también quieres que escuchen tu historia? Toda la información en ‘Historias que cuentan’

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