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Condenado un vecino de Badajoz por ser 'mulero' de unos estafadores informáticos

La Justicia extremeña condena a un año y medio de prisión y multa de 15.000 euros a un vecino de Badajoz que canalizaba hacia Nigeria los beneficios de una red de estafadores informáticos con la técnica del 'phishing' a cambio de una comisión

Ha sido condenado por blanquear los beneficios de la organización criminal /

Los jueces le acusan de ser un 'mulero', y él afirma que estaba enamorado de una joven nigeriana. La Audiencia Provincial de Badajoz ha condenado a año y medio de cárcel a un vecino de la ciudad por haber canalizado más de 6.000 euros procedentes de una red de estafadores informáticos que le pagaba una comisión a cambio de blanquear y enviar a Nigeria sus beneficios procedentes de prácticas como el phishing

Los jueces entienden que no participó en las estafas informáticas cometidas en el extranjero - los estafadores "se han servido" de él - pero sí que llegó a recibir más de 6.000 euros en doce transferencias procedentes de distintos países europeos para después enviarlas a Nigeria bien a través de un banco o incluso a través de un locutorio del casco urbano de Badajoz. A cambio, cobró una comisión que superaba los 700 euros. 

Un caso que la Policía definió como "claro y estereotipado" dentro de lo que consideran como 'muleros bancarios': el dinero procedía de diferentes estafas informáticas conocidas como phishing o scam, en las que las víctimas terminan abriendo las puertas de sus cuentas bancarias a personas que han suplantado la identidad de su banco. En este caso, sólo pudo identificarse una víctima: una mujer de Bilbao que había perdido 350 euros. 

"Engatusado por amor"

Durante el juicio celebrado en la Audiencia Provincial, los agentes responsables de la operación explicaron que los 'muleros' como el acusado "se convierten en la última pista del capital defraudado en España", y que este caso "no se apartó de la tónica y cuantía general", con transferencias que no superaban los 3.000 euros que habrían hecho saltar las alarmas automáticas de los mecanismos de prevención de blanqueo de capitales. Los jueces le consideran culpable de un delito de blanqueo de capitales realizado por imprudencia grave, rechazando el principal argumento de defensa del condenado: que lo hizo todo por amor. 

Este hombre de 58 años aseguró en el proceso que todas las transferencias las hizo pensando que la destinataria era una joven nigeriana con la que tenía una "relación virtual por internet" y que enviaba el dinero a un tercero ya que ella "no puede aparecer como destinataria por su situación irregular en dicho país". Todo, dijo, "lo hace por amor para ayudarla y sin percibir comisión". Añade también que la joven también estaba enamorada de él. 

EL FRAUDE DEL PHISHING

Toda la información sobre el fraude informático conocido como 'phishing' en Cadenaser.com

Por un lado, los jueces entienden que sí cobró las comisiones, y califican su versión de "un inmenso reto a la bondad o la ingenuidad", afirman que es poco creíble teniendo en cuenta que utiliza dos nombres para referirse a la supuesta joven "de aspecto exuberante y a la que dobla en edad" y comentando con sorna que sufriese "el fatal golpe de suerte consistente en que su ordenador se ha estropeado" cuando le pidieron pruebas fehacientes de esta relación virtual. 

Afirman los magistrado que, enamorado o no, el acusado "actúa de forma extremadamente negligente, lo que determina que haya de responder al menos a título de grave imprudencia". La condena implica también una multa de 15.000 euros e indemnizar a la única víctima identificada con los 350 euros que perdió. La sentencia es recurrible todavía ante el Tribunal Supremo. 

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