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Solbes reconoce el alto coste de negar la crisis y admite "importantes discrepancias" con Zapatero

El exministro de Economía era contrario a la rebaja del IRPF de 400 euros y al cheque bebé de 2.500

Solbes define la gestión de preferentes como "un desastre" / EUROPA PRESS

El exvicepresidente económico del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero entre abril de 2004 y abril de 2009, Pedro Solbes, ha comparecido en la comisión del Congreso que investiga la crisis financiera y el rescate, con autocrítica, reconociendo de los errores cometidos e, incluso, Solbes ha admitido que siente "como el que más" el duro impacto de la crisis en los ciudadanos.

Una crisis con un elevado coste también político. Solbes ha reconocido que "negar la crisis, no hablar de la palabra crisis durante dos meses y medio, la verdad es que lo hemos pagado caro durante muchos años". Solbes no consideraba entonces oportuno "ir a las elecciones (en 2008) con la palabra crisis, en un momento en el que no era totalmente evidente".

Discurso y formas opuestas a las de Rodrigo Rato ayer en la misma comisión, hecho que le han agradecido los diputados, no ha ocultado Solbes sus "importantes discrepancias" con Rodríguez Zapatero sobre cómo gestionar la crisis (y de ahí su salida del Gobierno). Contrario a la rebaja del IRPF de 400 euros y al cheque bebé de 2.500 euros del presidente socialista, Solbes no cree que hubiera sido posible prohibir la construcción de viviendas (en su opinión, eran necesarias unas 400.000 y se construyó el doble) o la financiación de los bancos al ladrillo.

"Mis advertencias cayeron en saco roto", ha asegurado Solbes, que ha destacado que "el crédito en vivienda siguió siendo la preferencia del sector financiero a pesar de los claros desajustes". Para los operadores en el sector inmobiliario "era más importante mejorar su posición frente a los competidores, en definitiva, que la fiesta no terminara", ha afirmado.

Valiente

En opinión de Solbes, el Gobierno debió ser más "valiente" para mejorar el mejorar el superávit presupuestario o la gobernanza de las cajas e intentar "frenar el tren", en referencia a una economía que iba a descarrilar. Pero el "excesivo peso" de los factores políticos entre los años 2004 y 2009 impidió cualquier avance para realizar reformas, por ejemplo en materia laboral con el fin de corregir los elevados costes laborales unitarios.

Además, el ajuste del gasto era difícil con la situación política del momento, ha rememorado, en la que estaba en un "Gobierno en minoría, con apoyos de terceros, con demandas de inversión adicionales por parte de todo el mundo y, evidentemente, todo el mundo con necesidad y con ganas de más gasto", ha justificado Solbes.

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