Alemania estudia ofrecer gratis el transporte público

El objetivo es reducir la contaminación del aire en las principales ciudades del país

Viajeros en una parada del barrio Marzahn de Berlín / ()

El Gobierno alemán estudia ofrecer transporte público gratuito para hacer frente a la contaminación del aire en las principales ciudades del país y frenar así la multa a la que se enfrenta por parte de la Unión Europea. En una carta enviada a la Comisión Europea, el jefe de Gabinete de Merkel, Peter Altmeier, y los ministros de Medio Ambiente, Barbara Hendricks (SPD), y Transporte, Christian Schmidt (CSU) informan de que podría ponerse en marcha un proyecto piloto de transporte público gratuito en cinco ciudades: Essen, Bonn, Mannheim, Reutlingen y Herrenberg.

Si el plan fuera exitoso, en una segunda fase, se ampliaría a otras capitales afectadas por incumplir los criterios de contaminación europeos, entre ellas Berlín, Múnich, Hanover, Colonia o Hamburgo. El proyecto contempla, además, prestar apoyo a las ciudades que lo demanden para introducir normas de tráfico eficaces que reduzcan la contaminación automovilística. Para el tráfico de mercancías pesadas deberían establecer "zonas de baja emisión".

La Asociación de Empresas Municipales (VKU), encargadas de gestionar el transporte público en Alemania, ha acogido con agrado la idea, aunque también con escepticismo. "El transporte gratuito de pasajeros es una idea visionaria, aunque definitivamente necesitaría varias pruebas piloto”, asegura su presidente, el alcalde de Mainz, Michael Ebling, quién también se pregunta cómo piensa el Gobierno alemán asumir el coste. La Asociación Alemana de Ciudades y Municipios también ha reaccionado con cautela. "Esto sólo puede ser un proyecto a largo plazo para el futuro", ha manifestado su director general, Gerd Landsberg, al Rhein-Neckar-Zeitung.

En Hamburgo ya han hecho números para ver a cuánto ascendería la carga financiera de la propuesta. La Asociación del Transporte de Hamburgo (HVV) recauda unos 830 millones anuales con la venta de billetes, casi lo mismo que ha costado la farónica construcción de la Filarmónica del Elba (800 millones), una carga financiera que recaería sobre el erario público.

En cuanto a pasajeros, transporta a alrededor de 770,5 millones de personas. Si el transporte pasase a ser gratuito, asegura la HVV, necesitarían más vehículos y personal para hacer frente a una mayor demanda.

En el trasfondo de las reflexiones del Gobierno alemán, se encuentra la presión de Bruselas para que actúe rápidamente. Alemania se enfrenta a una demanda de la Comisión Europea ante el Tribunal de Justicia de la UE porque los valores límite para la emisión de óxidos de nitrógeno no se han respetado en muchas ciudades durante años, lo que se considera gravemente perjudicial para la salud. Además, ya se han emitido varias órdenes judiciales en las que instan a las ciudades a prohibir la circulación de vehículos diésel.

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