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La victoria de Sáenz de Santamaría le allana el camino hacia un Congreso en el que se puede topar con "un frente total"

  • La exvicepresidenta pide "integración" y recuerda a Casado que ella es "la lista más votada"
  • El exportavoz quiere ir "hasta el final" y espera sumar a Cospedal y Margallo a su causa
  • Los populares temen "las heridas" de esta batalla y que los compromisarios voten diferente a los afiliados

La exvicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría, que ha ganado la primera vuelta de las primarias del Partido Popular, durante la rueda de prensa ofrecida esta noche en la sede de Génova, en Madrid, para valorar los resultados de la votación. / ()

Anoche Soraya Sáenz de Santamaría pidió mil veces unidad. Dijo que eso era lo que le habían reclamado los militantes en campaña y, por tanto, ella iba a dialogar con Pablo Casado para "ir juntos" y buscar una candidatura de integración. Los que la rodean comentan que siempre han pensado en lo que ocurrirá a partir del día 22 de julio, cuando pase el Congreso Extraordinario de su formación. Creen que deben expulsar a Pedro Sánchez de la Moncloa y consideran que, para ello, necesitan contar con un partido fuerte. No quieren un PP roto, dando un espectáculo con una batalla campal.

Por eso mismo, ayer la exvicepresidenta tendió la mano a su adversario para ponerse a negociar. Pero, eso sí, recordándole, ya de paso, el discurso que siempre ha defendido su partido: "Yo creo que con este aval de la lista más votada por los militantes de nuestro partido, se debe hacer un esfuerzo de generosidad e integración. Yo lo haré con todos mis compañeros y muy especialmente con Pablo quien espero comparta esa reflexión de coherencia con nuestros posicionamientos en otro tipo de cuestiones".

El comentario no sentó nada bien a los colaboradores de Casado, donde hubo quien destacó que en las municipales, por ejemplo, no hay, como en este caso, doble vuelta. Saben que ella desea imponerse. "Me voy a dejar la piel", aseguró ya de madrugada en Génova. Y lo hará esgrimiendo datos porque, tal y como resaltó tiene 1.546 votos más que el exvicesecretario de Comunicación del PP. Aunque no es el único. No solo ganó. También hay otra cifra clave que pasa más desapercibida y es importante para comprender cómo se puede resolver esta situación: no se debe olvidar que cuenta con el apoyo de la mitad de las circunscripciones. Eso y el respaldo de Mariano Rajoy que, como quien no quiere la cosa, al final de su rueda de prensa deslizó explicando que tras hablar con él, el exjefe del Ejecutivo le había pedido que siguiera "trabajando igual".

Pablo Casado, anoche, en la sede del PP. / CADENA SER

Mientras, Casado demostró que quiere ir "hasta el final". Es lo que siempre lo ha proclamado y habrá que ver si en los próximos días lo mantiene porque todo el mundo da por hecho que habrá "una gran presión" del primero sobre el segundo en este ránking popular. Pero él ayer compareció orgulloso y satisfecho de haberse colado en la final, desbancando a María Dolores de Cospedal. "Tenemos unas normas que nos hemos dado. Unas reglas en las que los militantes tienen la voz en dos urnas y en las que además se da la oportunidad para votar dos veces. Creo que es positivo cumplirlas y, sobre todo, los compromisos. Dije que en esta candidatura cabía todo el que se quisiera incorporar", comentó. Algo que se interpretó como un claro guiño a la exsecretaria general y también a José Manuel García Margallo quien siempre ha mostrado clara su animadversión por Santamaría.

Los que rodean a Casado están convencidos de que afrontará la segunda vuelta. Defienden que el resultado está "muy igualado" y les gustaría que los compromisarios tuvieran la última palabra. Su equipo piensa que él, por su juventud, encarna la regeneración pero manteniendo los principios y valores clásicos del PP. Opinan que esas son sus bazas, las que han arrebatado a Cospedal apoyos y que le podrían llevar a triunfar.

A partir de hoy

¿Qué pasará a partir de este momento? Es la pregunta del millón en las filas conservadoras. Para empezar, habrá ronda de contacto y muchas llamadas a nivel interno para tratar de cerrar heridas y consensuar. De aquí al Congreso -que se celebra los días 20 y 21 de julio-, se van a mover muchos hilos y algunos piensan que ahora llegaran las coacciones, con esa idea de que "estás conmigo o contra mí".

Si pactan, no hay más que hablar. Es fácil. Una sola persona acudirá al cónclave y saldrá aclamada por todos. Pero si no hay acuerdo, los compromisarios serán decisivos, sobre todo en seis territorios. Por este orden, Andalucía, la Comunidad Valenciana, Castilla y León, Galicia, Madrid y Castilla- La Mancha.

El círculo de Sáenz de Santamaría está convencido de que ellos "cazarán más compromisarios". José Luis Ayllón, su mano derecha desde hace años, tiene una brigada repartida por lugares fundamentales y ha hecho ya sus cálculos. El resultado les sale a ellos positivo. Además, inciden en que sería muy difícil explicar que se obtiene un resultado distinto al de los militantes. Piensan que eso deslegitimaría el proceso

Pero, luego, desde la candidatura de Casado indican que ya se verá qué ocurre porque se puede formar "un frente anti-Soraya". Si deciden ir todos contra ella, se tendrían que echar número y entonces jugaría sus cartas Cospedal. Ayer dijo que ella iba a abrir un periodo de reflexión y que no quería ningún cargo pero sí desea que se cuente con los suyos para el futuro y, por eso mismo, no se descarta que la derrotada se convierta en decisiva.

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