Jacuzzi, siesta y margarita: así fue la aventura de un oso tras colarse en una casa

El mamifero llegó incluso a echarse la siesta en el jardín

El oso accedió al patio trasero de la vivienda. / YouTube

A lo largo del verano, el sol y las altas temperaturas son los grandes protagonistas. Con el objetivo de hacer frente al mercurio, que puede llegar a rebasar los 40 grados centígrados en distintas localidades, tanto los seres humanos como el resto del reino animal tienen que ingeniárselas para calmar el calor corporal.

Una de las opciones más recurrentes es la piscina. Sin embargo, no todos tienen acceso a una. Es el caso de un oso negro que se colaba en el jacuzzi del estadounidense Mark Hough. Los hechos han tenido lugar recientemente en la localidad de Atadena, en California, donde el dueño de la vivienda se encontró un huésped inesperado en su jardín. 

El huésped inesperado

Según ha explicado a medios locales, Hough estaba bañándose en su jacuzzi cuando escuchó que las ramas de su patio trasero se partían y agitaban. El joven, que se estaba tomando un cóctel margarita mientras descansaba en su jardín, decidió salir del agua y volver al interior de la vivienda. Tras varios minutos de tensión se encontró con el huésped inesperado.

Hough se encontró con un oso trepando la valla y entrando a su jardín. Lejos de alterarse, el estadounidense decidió mantener la calma, esconderse y grabar la escena. Lejos de destrozar el patio, el animal optó por un plan más relajante. Se metió al jacuzzi y se bebió el margarita de Hough, quien no daba crédito a lo que estaba pasando a escasos metros de él.

"Estaba jugando a pasárselo bien"

Durante su estancia en el jacuzzi, el oso no paró de chapotear. Según Hough, el animal estaba jugando a pasárselo bien. Entre otras cosas, el mamífero comenzó a jugar con el clorador salino y con el termómetro de la bañera de hidromasaje, que no dudó en tirar en varias ocasiones. Aproximadamente una hora después, el oso salió del jacuzzi y se acostó junto a un árbol, donde se echó una siesta.

Tras despertar de la siesta, el oso abandonó tranquilamente la vivienda de Hough. Después de la anécdota, el estadounidense explica que se hizo dos margaritas para compensar el que se bebió el oso y continuó como si nada hubiera pasado: "Fue un viernes interesante". Hough vive en una zona cercana a un parque natural. Por esa misma razón explica que este tipo de sorpresas son habituales. Sin embargo, nunca había captado una reacción similar.

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