Brasil vota polarizado este domingo

Primera vuelta de las elecciones presidenciales, totalmente polarizadas entre la izquierda y la derecha, y con el expresidente Lula da Silva en prisión

los brasileños preparados para votar en las elecciones del domingo, que presentan un escenario-pais totalmente polarizado / ()

Son 147 millones de brasileños los que están llamados a las urnas en una de las campañas electorales más tensas que se recuerdan. Con una agresión al candidato mejor posicionado, con el país dividio, con un candidato expresidente en la cárcel y con la derecha y la izquierda polarizando la vida política. Jair Bolsonaro es el candidato de la derecha. Fernando Haddad el de la izquierda.

El domingo también se vota para renovar dos terceras partes del Senado, a los congresistas, a los gobernadores y a los representantes de 27 estados del país. Para cubrir estas vacantes hay más de 29.000 candidatos.

En esta primera vuelt, ninguno de los dos candidatos espera conseguir 50% de los votos, así que la segunda vuelta está prácticamente asegurada para el 28 de octubre. Jair Bolsonaro, al frente de un programa conservador que propugna el orden y que recuerda mucho a la dictadura que imperó en Brasil desde el 64 al 85. Fernando Haddad, por su parte, defiende una sensibilidad social que fue la marca de imagen de la presidencia de Lula da Silva, hoy encarcelado por casos de corrupción mientras él ocupaba la presidencia.

Varios politólogos brasileños consideran que habrá un voto de castigo a la clase política, y los que están fuera de la ronda de favoritos, una decena de candidatos, puede llevarse los votos de los 'cabreados' con el establishment.

Los favoritos

De los dos destacados, Bolsonaro es el candidato de la extrema derecha. Es capitán del ejército en la reserva y resultó herido cuando un hombre que dijo estar asustado por sus propuestas le apuñaló en pleno acto de campaña. Eso provocó que estuviera hospitalizado, pero desde la cama hospitalaria mantuvo el contacto y la participación en la campaña vía las redes sociales. Durante la campaña, sus declaraciones han estado teñidas de frases machistas, xenófobas y racistas. Una vez en el hospital, moderó un poco su lenguaje, pero el trasfondo seguía ahí. Quieren promover la libre economía de mercado, la liberación de la venta de armas a la población entre otras medidas populistas y peligrosas.

El candidato del a izquierda, Fernando Haddad, ha defendido a lo largo de sus mítines que Brasil recupere la prioridad de lo social, que acabe con las reformas liberales de Michel Temer, que asumió el poder tras la destitución de Dilma Rousseff, y de devolver a Brasil la normalidad democrática. Haddad, que es el candidato de un Lula que no puede participar por estar en la cárcel, se ha visto inmerso en la campaña demasiado tarde y con su líder en la cárcel acusado de corrupción. El candidato de la izquierda llega con un pasado político del partido y lastrado por los abusos y las corruptelas que hace difícil que se aupe con la victoria.

Las últimas encuestas dan un 28% de intención de voto para el candidato de la derecha y un 22% para Haddad, pero sigue subiendo frente al laborista Ciro Gómez y el socialdemócrta Geraldo Alckmin y la ecologista Marina Silva. A estas alturas del juego electoral, Brasil se enfrenta a los resultados más impredecibles de su historia democrática.

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