9 consejos para organizar la cena perfecta en tu casa

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Una cena en casa con unos amigos puede ser un buen plan, pero si somos los anfitriones debemos evitar cometer algunos de estos errores comunes.

1.- No usar la vajilla adecuada

Por más que en algunos restaurantes esté de moda poner un plato de cada tipo, cada silla de su padre y de su madre y poner los baldosines del suelo sin que cuadre el dibujo de cada uno el de al lado, en nuestra casa hay que medir más los riesgos. Una cena con invitados es el momento de usar la vajilla que nos regalaron en la boda y el decantador de vino tan chulo. Así que los vasos de Nocilla y los platos chascados los dejamos en armario de la cocina. El mantel también hay que cambiarlo y usar uno que no tenga manchas.

2.- Utilizar a los invitados como pinches o camareros.

Una cosa es pedir que te echen una mano para preparar algún plato mientras picáis algo o tomáis una cerveza y un vino entre que llegan todos los invitados y os sentáis a cenar. Pero hacerles poner la mesa o que os rebocen las croquetas ya es pasarse. Por tener una referencia, el límite puede estar que si se tienen que manchar las manos o corren riesgo de mancharse la ropa no son tareas para los invitados.

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3.- Experimentar con los invitados

Una cena con invitados no es el momento de probar esa receta exótica que tantas ganas tenías que hacer. Cuando afrontamos una receta nueva solemos tardar más en cocinarla y prepararla y tampoco sabemos a ciencia cierta si el resultado final es el que esperamos. Tampoco es el momento de ponerse exquisitos y utilizar ingredientes o preparaciones que no sabemos si son del agrado de todo el mundo.

4.- Racanear... o pasarse y terminar cebándolos

No se trata de que hacer un banquete de siete platos, pero queda un poco triste que la comida escasee o que se acabe el vino en mitad de la cena. Calcular una cantidad generosa de comida, sin que sobre una barbaridad y sin que nuestro invitado salga de casa rodando, es un arte, pero debe ser uno de nuestros objetivos. Eso sí, si algún invitado dice que no quiere comer más, no es de buena educación insistir demasiado, ya que podemos hacer que, por compromiso, nuestros comensales terminen con una indigestión. Lo de "si te has quedado con hambre te frío unos huevos" sólo lo pueden decir las abuelas a sus nietos.

5.- No molestarse en saber qué les gusta y qué no

Sin tener que hacerle a cada uno su plato favorito, es importante saber si alguno de tus invitados es alérgico o intolerante a algún alimento, si es celiaco, si sigue alguna dieta como la vegetariana o vegana o si simplemente no le gusta algún ingrediente. No hay que adaptar todo el menú a estas limitaciones, pero si ofrecer alternativas para que todos puedan comer variado.

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6.- Sacar temas de conversación polémicos o aburridos

No podemos controlar todas las conversaciones que tengan nuestros invitados, pero sí podemos poner de nuestra parte y no sacar a la luz discusiones. O incluso intentar cambiar de tema si vemos que alguna conversación sube de tono más de lo que debería. Por otro lado, por mucho que nos guste hablar de la siembra del tomate en las Vegas Bajas, a lo mejor no es el tema más apasionante para hablar el sábado por la noche.

7.- Presionar a la gente para que beba

En España con la comida, y más entre amigos, el vino, la cerveza y otro tipo de bebidas alcohólicas suelen abundar. Sin embargo, no debemos perder de vista que una cosa es tomarse unas copas de vino y otra cosa es salir a gatas de casa. Si alguien te dice que no quiere beber más, no le insistas para se tome una copita más o ese chupito de pacharán. También hay que tener en cuenta que la gente tiene que volver a su casa y si sabemos que tienen que conducir es nuestra responsabilidad al menos no echarle una copa de más. De hecho hay países, como Estados Unidos, en los que si uno de nuestros invitados causa un accidente después de haber estado bebiendo en nuestra casa, pueden hacernos responsables de los daños a terceros que ocasionen.

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8.- Dar la brasa con la música

Una cosa es poner música para ambientar, y otra es atronar a los invitados con un concierto de rock a todo volumen o una lista de reproducción de música electrónica experimental. La música, si decidimos ponerla, debe ser un elemento de ambientación discreto y nunca ser protagonista de la velada. Si acaso en el momento de las copas, después de comer puede ser un buen momento para subir un poco el volumen y poner algo más animado

9.- Ponerse a limpiar o recoger antes de tiempo.

En España, tenemos la sobremesa, ese rato sentados a la mesa una vez acabada la comida, como una de nuestras señas de identidad, y hay que respetarla. Ponernos a limpiar los cacharros y fregar la cocina antes de tiempo le corta el rollo a todo el mundo. Podemos despejar la mesa de platos sucios y recoger un poco para poner las copas o servir el café, pero ponerse los guantes de goma y el mandil ya es pasarse.

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