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Lidia Damunt tenía ganas de comunicarse

El último disco de la cantautora murciana mezcla guitarreo country-folk con críticas al patriarcado o una historia bolleril

En sus cuatro primeros discos, la murciana Lidia Damunt tiró de imágenes crípticas: aloes de 50 metros, una isla con bufandas... Cuando los periodistas le preguntaban por ello, además, no era muy partidaria de entrar en detalles. No le gustaban las entrevistas. Pero las cosas han cambiado. "Me fui a vivir al campo y ¡me aburro tanto! No tengo con quién hablar, así que ahora me parece entretenido ponerme a contar cosas. He cambiado de opinión. Ahora sí que me gustan", concluye sonriente.

Lidia Damunt, en los estudios de la Cadena SER. / C. G. CANO

Su experiencia campestre también ha marcado (y mucho) el proceso creativo de Telepatía (Tormina Records, 2016): "Para mí ha sido una experiencia fuerte, pero a la vez me ha empujado a querer hacer un disco y contar un montón de cosas. Como los cantautores folkies que se van al medio del bosque. ¡Algo parecido!".

Cuando Justin Vernon (Bon Iver) se puso a componer en una cabaña perdida de Wisconsin, le dio por mezclar folk y electrónica, ahondando en temas existenciales. A Lidia Damunt, en cambio, no le ha dado por abandonar su guitarreo de raíz country-folk y cierta actitud punk, pero sí que le han entrado ganas de meterle caña al patriarco o hablar de sin tapujos de una relación entre mujeres bolleras.

En la portada de Telepatía aparecen elementos también presentes en las letras del disco: un tablero de ajedrez, imanes, muros que se deshacen... / ELENA ÉPER

"Telepatía es un disco bastante comunicativo. Cuento muchas cosas de mí que a la vez le han pasado a mucha gente. Y hago canciones para otras personas: una amistad de cuando era pequeña, una chica que me gustaba cuando tenía 26 años"...

El ansia por comunicar se detecta a la legua en temas como La caja: "Me apetecía una canción —entre comillas— panfletaria. ¡O sin comillas! Yo me considero abolicionista y quería posicionarme. Hacer una crítica hacia el patriarcado y hacia las cosas que lo sustentan, como la prostitución. Sé que hay muchas feministas que no piensan como yo, pero me apetecía algo in your face, como se dice en inglés".

En la conversación aparecen Las Odio o Beyoncé, artistas que, como ella, han adoptado el feminismo como parte de su discurso lírico: "Indiespañol está muy bien. Hay que reivindicar que las mujeres llevan haciendo música toda la vida. Los periodistas musicales tienen gustos personales y, por lo que sea, se ha creado un canon de lo que es la historia de la música, decidido por señores".

Si en Telepatía hay un tema llamado a convertirse en himno, de todas formas, ese no es otro que Bolleras como tú: "¡Es que no había canciones que usaran la palabra bolleras, por ejemplo. Y canciones del tema bolleril tampoco hay tantas. Así que me dije: 'Voy a hacer una porque, como no la haga yo'... No me da ningún palo porque estoy casada con una mujer y tengo dos hijas pequeñas. Todos los días me defino. Lo normal es ser así. Decir las cosas como son y sin ningún rollo, vamos".

Después de aparcar su colaboración en la banda sueca Arre! Arre! —en la que solo tocaba la guitarra y colaboraba en los coros—, su prioridad son los conciertos de Telepatía. Una gira que arranca este sábado en Madrid y que en marzo la llevará a Barcelona (10), Pamplona (11), Murcia (17) y Zaragoza (18).

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