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"Ningún reportaje vale mi vida"

El periodista Antonio Pampliega estuvo secuestrado por Al-Qaeda diez meses en Siria. Ahora, casi un año después de volver a España, publica 'En la oscuridad', el relato de sus 299 días de cautiverio

De izquierda a derecha, Carles Francino, Luz Sánchez-Mellado, Roberto Sánchez y Antonio Pampliega. /

Todos hemos visto alguna vez las imágenes de un occidental muriendo a manos de terroristas en Oriente Próximo. Son imágenes que han abierto los informativos de televisión. Propaganda del terror. El periodista español Antonio Pampliega temió acabar siendo asesinado como uno de esos compañeros cada día de los 299 que estuvo secuestrado por el Frente Al Nusra. Fueron 10 meses de cautiverio. Los últimos siete separado de dos amigos y compañeros, también secuestrados. Durante ese tiempo sufrió vejaciones, humillaciones y torturas constantes. Ahora, casi un año después de su regreso a España, publica el testimonio del infierno que tuvo que vivir en En la oscuridad: Diez meses secuestrado por Al Qaeda en Siria. Era el viaje número 12 de Pampliega a Siria, a donde viajó por primera vez en diciembre de 2011 para cubrir la guerra: "Soy freelance, vendo a la pieza y tengo que ir al lugar donde menos competencia haya. Cuanto más peligro hay menos compañeros que van. Entonces trabajé para las grandes agencias porque nadie iba. Pero ningún reportaje vale mi vida".

Durante los tres primeros meses de cautiverio los secuestradores mantuvieron unidos a los tres periodistas. Todo cambió en octubre, cuando los separaron y los yihadistas aislaron a Pampliega creyendo que era espía. Ahí comenzó un verdadero calvario, debido a los golpes, las burlas y el terror psicológico que le infringían. "Entraban en mi celda y me querían convertir al Islam. Yo les dije que creía en Jesús. Entonces uno de ellos se ofendió tanto que empezó a ponerme vídeos de decapitaciones", ha rememorado el periodista.

La frustración y el miedo hicieron mella hasta el punto de que Pampliega intentó suicidarse: "Me arrepiento de haberlo intentado. Lo hice después de grabar un vídeo dirigido al Estado español. Pensé en mi familia y en James Foley arrodillado. No quería que mi madre viera esa imagen. Pero también pensé en su dignidad antes de ser ejecutado. Y por eso al final no acabé cortándome las venas". Pero la situación siguió siendo insostenible y el 11 de abril, cansado ya de todo, tuvo el valor de llamar a sus secuestradores y pedirles que lo mataran. "Para mí una ejecución hubiera sido una liberación", ha reconocido.

Pampliega fue puesto en libertad junto con sus dos compañeros, aunque hasta el último momento los terroristas le hicieron creer que iban a matarlo. Llegó a España el domingo 8 de mayo de 2016. Ese mismo domingo sufrió un ataque epiléptico, el primero en su vida. Estuvo tres días ingresado en el Hospital de la Princesa de Madrid: "Los neurólogos me dijeron que esa fue mi forma de resetear mi cerebro".

Entender la yihad

Pampliega ha visto evolucionar el conflicto y cómo los sirios lo han perdido todo. El periodista ha contado que uno de sus secuestradores tiene 19 años, así que tenía 14 cuando empezó el conflicto. Ha visto morir seres queridos y no conoce otra cosa. Por eso, ha apuntado, es difícil explicarle que lo que está haciendo está mal, porque él cree que está defendiendo a su pueblo: "Lo llegas a entender, no a justificar".

Sus secuestradores sí justificaban los ataques yihadistas, culpando a los propios países de occidente de los atentados:  "Se jactaban de lo que hacía el Estado Islámico, aunque Al Qaeda combate en Siria contra ellos. Respaldan estas acciones diciendo que los occidentales hemos ido a la zona de Oriente Medio a bombardear y a matar a sus hijos. Es el ojo por ojo que dice el Corán. Es un vais a sufrir lo que nosotros estamos sufriendo".

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