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¿Es correcta la alimentación en los hospitales?

En el último SER Consumidor ponemos a prueba los menús hospitalarios. Pacientes y asociaciones se quejan de la mala calidad de los alimentos en algunos centros

Javier Bravo tuvo a su padre ingresado por un cáncer en el Hospital Severo Ochoa de Leganés (Madrid) durante varias semanas. Tras más de 30 horas sin comer alimentos sólidos por una operación y varias transfusiones de sangre, la merienda llegó a la habitación lista para ser consumida y contribuir así a su proceso de recuperación. Todo normal hasta aquí: una escena cotidiana en todos los hospitales de España y del mundo entero… hasta el momento de destapar la bandeja de la merienda.

Al hacerlo, Javier encontró un paquete de galletas y un café con leche, algo con lo que no contaba dada la situación de su padre. “Bajé a hablar con Atención al Paciente para poner una queja; me dieron la razón, pero…” tras la respuesta que se encontró fue entonces cuando decidió emprender una recogida de firmas en Internet para intentar acabar con el problema. “Me dieron a entender que primaba más el factor económico que la salud de los pacientes”, denunció este domingo en SER Consumidor.

En España uno de cada cuatro pacientes padece desnutrición, según datos de la Alianza Más Nutridos, una plataforma que aglutina a varias asociaciones y fundaciones médicas y farmacéuticas que luchan por una correcta alimentación en los hospitales, centros de salud y residencias. El dato se agudiza en las personas mayores de 70 años, pues se calcula que el 37% de las que permanecen ingresadas conllevan una dieta con un aporte nutricional por debajo del recomendado.

Los efectos de mantener a un paciente desnutrido no son en absoluto beneficiosos. Cristina de la Cuerda, coordinadora del Comité Científico de la Alianza Más Nutridos y miembro de SENPE (Sociedad Española de Nutrición Parenteral y Enteral), advierte que “hay estudios en los que se asegura que una mala alimentación en los hospitales conlleva hasta el doble de complicaciones sanitarias”, lo que supone un aumento de las infecciones y, por ende, del periodo de estancia hospitalaria –además de un coste medio diario de 3 € más por paciente-. Para ella una correcta alimentación en los hospitales es la que garantiza la “seguridad alimentaria y la calidad nutricional”.

Para el geriatra José Antonio López, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), el tema ha de abordarse desde dos argumentos. En primer lugar, “la conveniencia de cada alimento”, ya que en muchas ocasiones cuestiones como la textura de los alimentos “pueden provocar problemas añadidos”; y en segundo lugar, “los objetivos nutricionales en la alimentación de cada enfermo hospitalario”. Respecto a esto último, para él “se falla en dos elementos muy sencillos”, dijo López en SER Consumidor. Estos dos elementos son: la personalización de lo que el paciente va a comer y la palatabilidad (sabor), algo que “debería ser más tenido en cuenta” según este geriatra. “Fallamos en ese perfil de humanizar y hacer más agradable la vida a las personas que están en los hospitales”, apuntilla.

Son muchos los profesionales del sector que apoyan la iniciativa de Javier Bravo. “De momento llevamos más de 4.900 firmas recabadas y el respaldo de muchos profesionales del sector”, algo que para el hijo de este paciente “mal alimentado” demuestra que la queja está cimentada en unos hechos “innegables”.

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