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Internacional

El presidente egipcio asegura que su decreto es temporal e insta al diálogo

Las últimas decisiones de Mursi han ahondado la brecha entre sus simpatizantes y detractores en la plaza cairota de Tahrir

Los egipcios vuelven a tomar la Plaza Tahrir. Centenares de personas vuelven a tomar el kilómetro cero de las protestas en Egipto. Es la Plaza Tahrir, que hoy aparecía repleta de tiendas de campaña, tras la decisión de muchos jóvenes de acampar en este simbólico emplazamiento. Lo hacen para protestar por la decisión del presidente Mohamed Mursi de perpetuarse en el poder. Y es que Mursi blindó ayer su figura a través de una declaración constitucional y de un proceso de redacción de la Carta Magna, dominado por los islamistas.Algunos de estos jóvenes la emprendieron a pedradas con la policía. Que respondía con el lanzamiento de gases.Entre los manifestantes se encontraba Mira Daniel, hermana de Mina, el joven que el año pasado se convirtió en un símbolo, tras las muertes de manifestantes cristianos.El viernes miles de personas solicitaron, también en la Plaza Tahir, que Mursi abandone el poder y le acusaron de perpetrar un golpe de Estado.  / ATLAS

El presidente egipcio, Mohamed Mursi, ha insistido este domingo en que su declaración constitucional es temporal y no pretende concentrar poderes, al tiempo que hizo un llamamiento a las distintas fuerzas políticas para lograr un consenso en la Constitución.

En un comunicado, la Presidencia egipcia ha defendido el citado decreto, que blinda todas las decisiones de Mursi ante la Justicia, y ha subrayado que busca "cumplir con las aspiraciones del pueblo egipcio y proteger el camino de una exitosa transición democrática".

"La Presidencia reitera la naturaleza temporal de las citadas medidas, que no pretenden concentrar poderes, sino evitar los intentos de socavar dos cuerpos elegidos democráticamente (la cámara alta del Parlamento y la Asamblea Constituyente) y preservar la imparcialidad de la judicatura", dice el texto.

Además, hace hincapié en su compromiso de que todas las fuerzas políticas llevan a cabo un diálogo democrático para "alcanzar un consenso nacional en la Constitución, que es la piedra angular de las instituciones modernas de Egipto".

Desde que el jueves pasado Mursi decidiera blindar sus plenos poderes ejecutivos y legislativos al ordenar que todas sus decisiones sean definitivas e inapelables ante la justicia hasta la entrada en vigor de una nueva Constitución, no han dejado de surgir protestasen las que cerca de 300 personas han resultado heridas.

El presidente islamista también declaró entonces indisolubles las actuales cámara alta del Parlamento y la Asamblea Constituyente, ordenó repetir los juicios a los implicados por la muerte de manifestantes durante la pasada revolución y sustituyó al entonces fiscal general, Abdelmeguid Mahmud, que había ocupado ese cargo desde el anterior régimen de Hosni Mubarak.

Esas decisiones han ahondado la brecha entre sus simpatizantes y detractores en la plaza cairota de Tahrir, en cuyas inmediaciones prosiguieron este domingo los choques esporádicos entre policías y manifestantes.