¿No tienes cuenta?

Regístrate

¿Ya eres usuario?

Entra en tu cuenta

O conéctate con

Susbríbete a nuestra newsletter
Tinta de calamar

MasterChef: optimismo y cocina a cañonazos

masterchef02 Aprender, pasárselo bomba, a por todas, muchísima muchísima ilusión, cambiar mi vida… Los primeros minutos de MasterChef, una de las grandes apuestas de La 1 para esta temporada, han estado salpicados de optimismo. 15 concursantes elegidos entre más de 9.000 candidatos lucharán por convertirse en MasterChef y al principio, claro, todo han sido sonrisas. Fabián, un estudiante mallorquín de 18 años, irradia buenas vibraciones. Hasta Jordi Cruz, del restaurante Àbac de Barcelona (dos estrellas Michelin), le ha confesado que ve en él algo de sí mismo. Y Samantha Vallejo-Nágera le ha dicho que, si las cocina son “tres cosas: pasión, pasión y pasión”, él las tiene todas. Un país en crisis, amenazado por Bruselas, atenazado por la corrupción política y con un paro juvenil escandaloso, absorbe el optimismo como si fuese una gota de agua en el desierto. Algunas de las frases pronunciadas en la primera entrega del programa han sido antológicas. Mi preferida: "Yo no he fallado en el puré. Ha fallado el fuego". Una excusa inverosímil ante la que Alberto Chicote podría haber respondido con un simple gesto. Y bueno, #MasterChef1 ha sido trending topic Global. Pero ¿han sido todo aciertos? Yo creo que no. La cosa empezó a torcerse al mezclar la cocina con el ejército. MasterChef trasladó a los 15 concursantes hasta el campo de maniobras de la Base General Menacho de Badajoz con una misión: cocinar (divididos en dos equipos: azul y rojo) para 151 uniformados pertenecientes a una Brigada de Infantería Mecanizada. Así que, de repente, la tele se llenó de carros de combate y de escenas pseudobélicas. ¿De verdad hacía falta enfrentar a dos bandos (¡y con esos colores!) en un escenario de guerra? Con el jurado al completo enfundado en chalecos militares y los concursantes comportándose como soldados ("¡Sí, chef!"), un equipo optó por elaborar un risotto y el otro, por un plato de carne. Esa parte, bien: dificultades para trabajar en equipo, un poco de didáctica culinaria y alguna frase poco afortunada ("el puré no va ni a tiros"). Pero bueno, lo que uno se espera de un Operación Triunfo gastronómico... masterchef04 Después de zamparse toda la comida, los soldados votaron y el equipo perdedor tuvo que batirse en duelo, con un rodaballo como arma, para ver quién abandonaba el plató de MasterChef. Una nueva ocasión para que los concursantes (todos amateur) demostrasen sus notables habilidades y para que el jurado, con Pepe Rodríguez a la cabeza y con Jordi Cruz en plan profe enrollado, luciese su amplio repertorio de frases lapidarias. Sin llegar al nivel de Pesadilla en la cocina o al de Risto Mejide, pero demostrando maneras (de prime time). Los concursantes también han dejado alguna que otra perla, claro...

masterchef06

Al final, siguiendo el efectivo esquema Disney, TVE ha emplatado el optimismo con una guarnición dramática sazonada con pizcas de euforia... ¡y voilà! Como resultado, un programa con pinta de convertirse en uno de los grandes fenómenos del año. Un espacio entretenido que combina recetas, esbozos de sueño americano (sin importar que sus protagonistas sean altos, bajos, guapos, feos o que afinen bien o mal) e imágenes impactantes. Nos han metido optimismo y cocina a cañonazos, vale. Pero podría haber sido peor ¿no?   * Imágenes: capturas de pantalla extraídas de la señal en directo de RTVE.es.
Cargando