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Claves para entender la gestación subrogada

En qué consiste, cuáles son los países en la que es legal, opiniones a favor y en contra y cómo se percibe en España

La mayoría de los españoles apoya la maternidad subrogada /

La maternidad subrogada no es una práctica ni extendida ni que se realice de forma masiva. Aunque como en España es ilegal, no hay ningún dato oficial. No sabemos cuántos menores entran en España nacidos en el extranjero mediante esta práctica. Los únicos datos los aportan las asociaciones que hacen proselitismo, que piden que se legalice. Por ejemplo Son Nuestros Hijos asegura que son mil niños cada año. Sin embargo, el ministerio de Justicia no ofrece ningún tipo de información. La Cadena Ser la ha pedido y algunos grupos de la oposición también pero no dan ningún dato. Se escuda en que cuando se inscribe al recién nacido en el Consulado y el Registro Civil no se pregunta si nació por maternidad subrogada. Y entre otras cosas tampoco se puede saber por qué la madre biológica desaparece en el proceso. Esta es una cuestión muy polémica. La mujer gestante en cuanto firma el contrato tiene que renunciar a la filiación materna. Por lo tanto en los papeles del registro no aparece como madre, es como si no existiera. El niño deja de ser de ella mucho antes de dar a luz y no tendrá ningún derecho sobre él.

En el registro civil figuran los nombres de los padres que han recurrido a la subrogación. Esto no ocurre sin embargo en la adopción. Es un proceso mucho más transparente y donde sí se guardan los antecedentes biológicos. Se sabe el nombre y apellido de la madre biológica hasta tal punto que la ley de adopción permite que el menor adoptado cuando alcance la mayoría de edad pueda buscar a su familia biológica. En los vientos de alquiler no. Este todo en blanco.

En España esta práctica está prohibida por la Ley de Reproducción Asistida de 2006. Considera nulos los contratos de gestación subrogada y en España la filiación viene determinada por ley por la madre que pare al niño, que da a luz al niño. La madre biológica es la que tiene el derecho a la filiación, un derecho a la que tiene que renunciar la gestante de la subrogada.

Entre los últimos pronunciamientos sobre este tema está el del Comité de Bioética, un organismo asesor del Gobierno que hizo un informe por iniciativa propia, muy duro y contundente. Se mostró en contra de la maternidad subrogada por considerarla una explotación de la mujer y una práctica que daña los interese superiores del menor. Dijo que no podía aceptarse como principio. Vino a decir que suponía la compra de un niño. Y es más, pidió una regulación internacional para que todos los países la prohíban, para que sea ilegal en todo el mundo. Y sanciones para las agencias e intermediarios que se dedican promocionar los vientres de alquiler. Hace poco se celebró, por tercer año consecutivo, una feria en Madrid sobre el tema y hubo muchas protestas de las feministas.

Países en los es legal

En Estados Unidos es legal, pero no en los 50 estados. Solo en trece. El más demandado es California. Y allí cuesta el proceso hasta 150.000 euros. La madre gestante cobra dinero, una parte, la mitad o incluso menos de lo que pagan las parejas. Aquí en la Ser entrevistamos a Kelly Martinez, una chica de Dakota del Sur de 32 años. Fue madre subrogada en tres ocasiones a cambio de dinero, por 35.000 euros. La última vez que lo hizo fue precisamente para una pareja española y estuvo a punto de morir por complicaciones en el embarazo. Nos dijo que no lo volverá a hacer y que los niños son víctimas.

También está legalizada en Canadá y el Reino Unido. Aquí son modelos altruistas, es decir, las mujeres gestantes no cobran, no hay ninguna contraprestación económica más allá de los gastos derivados del embarazo y del parto. ¿Pero que ocurre aquí? Pues que es muy difícil encontrar a mujeres que lo hagan por altruismo. Hay poquísimos casos al año, por lo que las parejas de estos países se van al extranjero a subrogar.

En Ucrania también es legal, es parecido al modelo estadounidense pero en peores condiciones y más abusivas para las mujeres. Y después están países como India o Tailandia, países a los que recurrían muchas parejas españolas porque el proceso es low cost, más barato. Pero recientemente han cambiado la legislación restringiéndola solo para los nacionales. En Nepal ha pasado lo mismo. Eran mecas de la subrogación y se ha restringido y además mecas donde se han denunciado las condiciones lamentables para las mujeres, que las tenían como en una especie de granjas para la subrogación.

La percepción en España

La mayoría de los españoles se muestra favorable a la maternidad subrogada y más del 70% quiere que se apruebe una ley para regularla según los resultados del Observatorio de My Word para la Cadena SER. Seis de cada 10 españoles dicen tener una opinión formada sobre la maternidad subrogada aunque uno de cada 3 no se atreve a opinar y el 7% no ha oído hablar de este asunto.

Más de la mitad de los encuestados, el 57% se muestra favorable a la maternidad subrogada. El Observatorio ha preguntado textualmente por el grado de aceptación de esta práctica entendida como la ayuda de una mujer a una persona o pareja a tener un hijo, aceptando que se le transfiera a su útero un óvulo previamente fecundado, gestándolo a término, pariéndolo y renunciando a su filiación materna. Pues bien, el 57% declaró aprobarla mucho o bastante; el 32% la aprueba poco o nada y un 10% no se pronuncia. Los españoles apoyan con mayor claridad la maternidad subrogada en el caso de parejas heterosexuales que no pueden tener hijos. En este supuesto, la ve bien casi el 70% de los ciudadanos. Cuando se trata de parejas homosexuales de hombres o mujeres o de hombres o mujeres solas, la aprobación sigue siendo mayoritaria pero se queda en torno al 50%.

Las dudas

¿Cuáles son los motivos por los que casi el 43% de los ciudadanos rechaza esta práctica o tiene dudas? Pues según la encuesta de My Word, sobre todo porque implica mercantilizar el cuerpo de la mujer, convirtiéndola en un objeto. Otros motivos señalados son: que una pareja que no puede tener hijos debería recurrir a la adopción y que es una práctica que puede causar daños psicológicos a la gestante. Sobre las contraprestaciones que deberían recibir las madres subrogadas, el 25% cree que tendrían que cobrar una compensación económica; el 34% piensa que solo deben recibir los gastos del embarazo y el 9% cree que deben hacerlo por puro altruismo. Por último, en lo que sí hay una clara mayoría es que esta polémica práctica, en la actualidad prohibida, debe regularse por ley. Así lo cree el 72% de los consultados por el Observatorio.

División en los partidos

Los vientres de alquiler son un asunto de gran debate social y político que he provocado división en los partidos. También se muestran divididos sus votantes aunque los de Ciudadanos son los más favorables y los del PP los que más se oponen. De hecho, los votantes del PP son los únicos entre los que son mayoría los que rechazan los vientres de alquiler, un 48% se opone frente a un 40% que los respalda. Por el contrario, los votantes del partido de Albert Rivera, que es el que ha llevado este tema al Congreso, son los que más respaldan esta práctica con un 68% de apoyo.

Atención a los partidos de izquierda porque sus direcciones se oponen pero la mayoría de sus votantes está a favor según esta encuesta. En el PSOE, el respaldo a la maternidad subrogada alcanza el 63% y en Unidos Podemos, hay un apoyo del 55%.

Entre los que rechazan la maternidad subrogada, son mayoría en el PP y en Unidos Podemos, el 70%, los que lo hacen porque implica mercantilizar el cuerpo de la mujer, un motivo que señalan en mucha menor medida los simpatizantes de Ciudadanos y del PSOE. Son los votantes del PP los que más citan los motivos religiosos y morales para oponerse y por cierto, entre los votantes conservadores solo hay una ligera mayoría a favor de los vientres de alquiler cuando se trate de parejas heterosexuales que no pueden tener hijos.

Desde luego en el caso del PSOE y de Unidos Podemos si hay un distanciamiento sorprendente con los votantes. En el caso del PP y de Ciudadanos no. Las direcciones del PSOE y de Unidos Podemos se han mostrado en contra, de forma firme y contundente. Los socialistas así lo dejaron muy claro en el Congreso Federal. En la ponencia incluyeron un pronunciamiento claro: que la maternidad subrogada es una explotación y una mercantilización de la mujer, que atenta contra sus derechos y que se aprovecha de mujeres en situación de pobreza y vulnerabilidad. Es una cuestión ideológica y de principios. Principios que los votantes socialistas no ven así. Y hoy dirigentes del PSOE nos reconocían que tenían que hacer un trabajo de pedagogía y de información para decirle a la gente lo que hay detrás de los vientres de alquiler. Lo mismo ocurre en Podemos y se visualizó muy bien en las declaraciones de Pablo Iglesias cuando Ciudadanos presento su proposición de ley. Hablo entonces de mercantilización de la mujer. Sin embargo, PP y Ciudadanos van de la mano de sus militantes y simpatizantes. Ciudadanos ha hecho bandera de este asunto y ha planteado ya el debate en el Congreso. Su iniciativa no saldrá adelante porque no cuenta con apoyos suficientes.

La propuesta de Ciudadanos

Dice Albert Rivera que la gestación subrogada no podrá hacerse por dinero. A la mujer gestante se le exigirá una situación económica estable. Pero sí recibirá una compensación económica por los gastos derivados del embarazo. La mujer gestante será mayor de 25 años, haber tenido al menos un hijo sano con anterioridad y no podrá someterse más de dos veces a la subrogación. Además en el contrato deberá renunciar a la filiación del bebe, una cesión, según Rivera que es consciente de que no cuenta con el apoyo de los grandes partidos, del PP, PSOE o Podemos y de que su proyecto puede fracasar. Por eso les pide que dejen libertad de voto. Nacionalistas catalanes y vascos, Esquerra, PdeCat y PNV si se han mostrado a favor de regular los vientres de alquiler con límites pero a Rivera no le llegan estos votos.

Las feministas son las que se han mostrado radicalmente en contra de los vientres de alquiler, que además les llaman así porque consideran que es alquilar el vientre de una mujer como si fuera una incubadora. Argumentan que es una mercantilización del cuerpo de la mujer, una comercialización de la capacidad reproductiva de la mujer, que vulnera sus derechos, que el deseo de ser padre no es un derecho, que no es una técnica de reproducción asistida y que por supuesto es una forma de comprar un niño. Han formado plataformas como No somos Vasijas o la Red Estatal contra el Alquiler de Vientres. Llevan dos años de activismo intentando hacer ver a la opinión pública que no todo vale.

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