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PSOE

Pedro Sánchez busca en Cataluña su trampolín a la Moncloa

De cómo salga el PSC el 21-D dependerá en gran medida la pelea que pueda dar Sánchez en su tercer intento en las generales

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez. / ()

"¿Y qué se juega Pedro Sánchez en las elecciones catalanas?", pregunta la periodista a un histórico del PSOE. "No estás planteando bien el tema", reprende él. Ella encaja y atiende: "Se la juega después, en las alianzas que puedan salir de ahí. De lo que pase en Cataluña después de estas elecciones depende lo que queda de esta legislatura en las Cortes y en gran medida lo que ocurra la legislatura que viene". "Y no es exagerado plantearlo así", concluye. De cómo salga el PSC de las catalanas del 21 de diciembre va a depender en gran medida la pelea que pueda dar Pedro Sánchez en su tercer intento en las elecciones generales.  

Sirva esa conversación para ilustrar lo que muchos piensan en el PSOE y que tienen interiorizado en la dirección federal que, por primera vez desde el 39º Congreso de junio pasado, van a ponerse a prueba en las urnas. Y, paradójicamente, a pesar de los ríos de tinta que corrieron en ese cónclave a cuenta de la incorporación de la plurinacionalidad a los documentos del PSOE, los socialistas libran en Cataluña una dura ballata por el voto españolista, el que se quedó Ciudadanos en los anteriores comicios, en septiembre de 2015. Quizá por eso la "plurinacionalidad" tan presente en la campaña de las primarias de Pedro Sánchez ha desaparecido de su vocabulario para dar paso al concepto de "diversidad". De forma muy significativa, tanto el secretario general como los dirigentes de su equipo se encargan de apelar a ese votante que se fue a la formación naranja mientras que Miquel Iceta y los suyos se trabajan el perfil más catalanista, entre otras cosas incorporando en sus listas a exdirigentes de Unió. 

Del "Pedro, líbranos" a las llamadas a Iceta desde Moncloa 

Cataluña no es un territorio cualquiera para Pedro Sánchez. Iceta fue su aliado hasta el final cuando se quedó sin apoyos en el anterior mandato (de aquella época es el "Pedro, mantente fuerte; Líbranos de Rajoy y del PP") y el PSC fue el que le dio en las primarias del 21 de mayo pasado un amplio diferencial, suficiente para poderse  imponer a Susana Díaz con mucha claridad.

Pedro Sánchez y Miquel Iceta bailaron juntos en los comicios catalanes del 27-S y, desde entonces, han recorrido de la mano el camino hasta llegar a esta nueva convocatoria nacida del acuerdo precisamente (y aquí aparece la siguiente paradoja) con el Partido Popular para aplicar el artículo 155 de la Constitución e intervenir la autonomía catalana. Cada paso que avanzó Pedro Sánchez con Mariano Rajoy lo consultó con el primer secretario de los socialistas catalanes, en algunos casos al minuto, con el presidente del Gobierno de testigo mientras telefoneaba a Iceta desde la Moncloa, como ha relatado el propio secretario general del PSOE en más de una ocasión.

Que el cinturón de Barcelona vuelva a ser rojo

Por todo esto el resultado del candidato del PSC el 21-D será el de Pedro Sánchez para lo bueno y para lo malo. No son pesimistas los cálculos de los que parten las direcciones catalana y federal: aspiran a ganar escaños en Barcelona, Tarragona y Lleida después del discreto 12,75% en el que se quedó el PSC en 2015, una cita con las urnas que registró un dato histórico de participación (77%) y que movilizó a muchos votantes socialistas que tradicionalmente no se sentían atraídos por las elecciones autonómicas. Iceta logró sacar de casa a esos electorales que hasta entonces solo se veían concernidos por las convocatorias generales y fue eso lo que amortiguó el trasvase de apoyos a Ciudadanos. El cinturón rojo de Barcelona, donde el PSC se impuso en 2012, se anaranjó en las autonómicas de 2015 y el partido de Albert Rivera ganó en nueve de los quince municipios del área metropolitana barcelonesa.

No eran municipios cualesquiera: Ciudadanos fue la fuerza más votada en L'Hospitalet de Llobregat, que es la segunda ciudadanos más poblada de Cataluña que, en cambio, sí que ha conservado alcaldesa del PSC, Núria Marín, número dos de Iceta en la dirección y muy presente en su campaña. Ese terreno es el que pretende recuperar en estas catalanas en un escenario absolutamente excepcional tras la declaración unilateral de la independencia y la aplicación del 155, de acuerdo con PP y Ciudadanos, para frenar la amenaza de ruptura.

Y es de esa alianza previa a la convocatoria electoral de la que va a intentar desmarcarse el PSC en la precampaña y la campaña del 21-D, huyendo, según dicen, de una política de bloques que sitúe a Miquel Iceta como una pieza más del engranaje constitucionalista. Insisten en que no harán presidenta a la aspirante naranja, Inés Arrimadas, esgrimiendo el argumento de que no sería una solución para el problema de convivencia que tiene Cataluña. Parten de un análisis: que la suma de esas tres fuerzas políticas difícilmente permitirá gobernar y que también es muy improbable que los Comunes vayan a facilitar que Arrimadas presida la Generalitat.

Los pactos de hoy serán la campaña de mañana

Pero el veto del PSC no se limita a Ciudadanos. Este Miquel Iceta que intentó propiciar hasta el último minuto para evitar la declaración de independencia y el 155 también ha dejado dicho antes del inicio de la campaña oficial que los independentistas no pueden contar con sus votos. Reconoce que hay muchos en las filas del PSOE que recelan de este compromiso, pero en el equipo de Iceta están convencidos de que, con el recuerdo negativo que dejó el gobierno tripartito de PSC, ERC e IU y tras los límites que se han superado este mes de octubre, sus electores no entenderían un acercamiento a ERC que sería letal, así lo tienen asumido en Ferraz, para los intereses de Pedro Sánchez en las generales. 

Si algo ha comprobado la dirección federal en la gestión de la crisis catalana, es que sus votantes, especialmente, en su feudos tradicionales donde no hay pulsión nacionalista, quería que el PSOE fuera parte de la solución de Cataluña con la aplicación del artículo 155. "Hemos afianzado a nuestros votantes y hemos consolidado la imagen de Pedro como un hombre de Estado", sostienen un dirigente cercano al secretario general.

La referencia al anterior mandato de Sánchez vuelve a ser inevitbale en este punto, sobre todo, cuando hace declaraciones públicas asegurando que el PSOE "no hablará" con quienes cuestionan la unidad de España. Esas fueron las palabras que utilizó en una aparición televisiva y son los términos en los que estaba redactada la resolución del Comité Federal del 28 de diciembre de 2015, la que en medio de una enorme tensión le impusieron las principales federaciones del PSOE, controladas por Susana Díaz, Guillermo Fernández Vara o Emiliano García Page. Sánchez había obtenido ocho días antes 90 diputados y pretendían evitar que intentase ser presidente del Gobierno a través de un acuerdo, directo o indirecto, con ERC. "Si nosotros no dejamos claro que el PSOE no tiene nada que ver con el independentismo ni por activa ni por pasiva, a nosotros en Extremadura nos matan", espetó Guillermo Fernández Vara en una reunión del Comité Federal cuando Sánchez pretendía ser investido presidente.

Hoy, con independencia y 155 de por medio, el equipo de Pedro Sánchez se apunta a esta tesis y se entregan a la teoría de que el único candidato votable por el resto de fuerzas políticas es el único que no ha volado los puentes con ninguno: Miquel Iceta, dicen. La posibilidad de que el primer secretario del PSC gane las elecciones ni la sueñan y tampoco manejan que quede como segunda fuerza política pero, aun siendo tercero, sostienen fuentes de Ferraz, es el que único al que los demás podrían investir. Admiten que la jugada es difícil, pero se repiten también que "Iceta es la única solución para que Cataluña salga del atasco" y que, con el líder del PSC instalado en Sant Jaume, Pedro Sánchez puede ser presidente a la tercera vía incremento de apoyos en Cataluña. Un dato: hasta la fecha, nunca un socialista ha llegado a la Moncloa con menos de un 30% de los votos en ese territorio.

"No es el cuento de la lechera, no lo es. Trabajamos con ese escenario en el que creemos. ¿Qué hacemos con Ciudadanos en la Presidencia? ¿Qué le ofrecemos a los catalanes que se han echado en brazos de los independentistas?", expica un miembro de la dirección del PSOE, que vende la receta Sánchez-Iceta como la única salida posible a la crisis territorial. 

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