Sánchez apuesta ahora por un centro de recuperación de la memoria histórica fuera del Valle de los Caídos

El Gobierno promoverá una comisión de la verdad "lo más plural posible"

Pedro Sánchez: "El Valle de los Caídos no puede ser un lugar de reconciliación, debe ser un cementerio civil" / ATLAS

Por las “connotaciones” que tiene, el Valle de los Cáidos no cumple los requisitos para convertirse en un espacio de reconciliación que ayude a restañar las heridas de la Guerra Civil española. Eso es lo que opina ahora el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que considera que no “se puede resignificar el Valle por su contenido simbólico”: “Es imposible”, ha añadido Sánchez en una conversación informal con los periodistas que le acompañan en su gira por América Latina. Partiendo de esta base, el jefe del Ejecutivo apuesta por que el Valle de los Caídos se quede como una “cementerio civil”, aunque respetando el uso católico de la basílica, y que se habilite otro centro que exprese ese espíritu de reconciliación, al tiempo que promoverá “una comisión de la verdad lo más plural posible, en el que se incluyan todas las perspectivas históricas”.

Con este planteamiento, Sánchez cambia su posición sobre el uso futuro del Valle de los Caídos tras la controvertida exhumación de los restos mortales de Francisco Franco. Hasta ahora, el Gobierno se había guiado por el contenido de una proposición de ley que el PSOE registró en el Congreso en diciembre de 2017 en la que se hablaba de que “el Valle de los Caídos se reconvertirá en un centro nacional de Memoria, impulsor de la cultura de la reconciliación, la memoria colectiva democrática y la dignificación y reconocimiento de las víctimas de la Guerra Civil y la dictadura”. Tras estos meses de polémica, el presidente renuncia a seguir interviniendo en este lugar, prefiere limitarse a dejarlo como “cementerio civil” y abre la puerta al diseño de un nuevo centro por la memoria histórica.

Según ha comentado, le ha inspirado una de las visitas principales que ha realizado en Santiago de Chile y que su equipo encajó en la agenda al final, sin haber avisado con antelación a la Embajada de España en Chile: el Centro de la Memoria y los Derechos Humanos. “Por eso estamos aquí”, comentaban fuentes de la Moncloa cuando los periodistas comparaban el modo en el que Chile ha digerido la salida de la dictadura y cómo se ha hecho en España.

"Chile nos lleva ventaja"

A Sánchez le gustaría que España, previo debate político de los grupos en el Congreso, pudiera contar con un centro similar al que Michelle Bachelet levantó en la capital andina en 2010 y que hoy está totalmente admitido como un espacio estatal por el Gobierno conservador de Sebastián Piñera. Su ministra de Cultura ofició este lunes de maestra de ceremonias del recorrido de Sánchez por las imágenes desgarradoras de las fallecidos, con nombres y apellidos, y por las instalaciones que homenajean a los desaparecidos. Con la dirigente conservadora al lado, se detuvo el presidente frente a la proyección de todo lo que ocurrió el 11 de septiembre de 1973 y la cartelería del horror de las torturas que llegaron después, detalladas en este centro sin ocultar ni un ápice de su crueldad. Este museo de la memoria no se ha librado de la crítica, pero ha llegado para quedarse en Santiago: el anterior ministro de Cultura de Piñera tuvo que dimitir recientemente por unas declaraciones que hizo en 2015 asegurando que este centro era “un montaje”.

No existe, por tanto, paralelismo posible con España donde Sánchez considera que “el PP, con un líder tan joven como Pablo Casado, ha perdido la oportunidad [con el debate sobre la exhumación de Franco] de desembarazarse de esa herencia del franquismo”. La posición de Albert Rivera, directamente, la ha calificado Sánchez de “inexplicable”. No existe paralelismo posible entre ambos países porque tampoco hay un centro similar en España ni se ha puesto en marcha nunca una comisión de la verdad como la que trabajó en Chile y que fue la que dio lugar a este proyecto que este lunes ha “conocido” el presidente Sánchez. “Chile nos lleva ventaja”, ha asegurado Sánchez en esa charla informal en la que repasó algunos de los puntos de la Ley de Memoria Histórica sin desarrollar.

Para avanzar en esta tarea pendiente, nada más llegar al Gobierno impulsó la exhumación de los restos de Francisco Franco que, según ha admitido, pensaba que iba ser menos difícil. Por “falta de experiencia”, ha llegado a reconocer después de que su Gobierno haya estado buscando la fórmula jurídica para hacerlo y también que la familia del dictador facilitase el traslado de sus restos. Lo que tuvieron claro desde el principio, según Sánchez, es que la decisión tenía que pasar por el Congreso para dotarla de más peso político. Va a ser dado que el decreto-ley aprobado por el Consejo de Ministros tiene que ser convalidado por la Cámara Baja y en cuyo debate se plantearán temas como la apertura de la comisión de la verdad. La previsión es que sea antes de final de año.

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