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SER SALUDABLE

Nutricosmética… ¿Ciencia o negocio?

Conoce qué hay detrás de los productos cuyo fin es complementar la dieta y que concentran vitaminas, minerales y otros componentes para perder peso, mejorar nuestro cabello o ponernos morenos, entre otros objetivos

En los anuncios de televisión aparece la siguiente escena: un guapo modelo (hombre o mujer) irrumpe en la pantalla luciendo una melena envidiable. ¿Cuál es su secreto? Unas pastillas.

Cambiamos de canal, esta vez la publicidad es de un producto que promete ayudar a perder peso. De nuevo, todo ocurre gracias a un botecito de cápsulas, accesibles para el público general con sólo entrar a la farmacia.

Pero más allá de todo esto, este tipo de comprimidos inunda la crónica social porque “son los que toman Madonna y Eva Longoria” para estar así de estupendas. Pero que una famosa use un producto no quiere decir que funcione. Las celebrities y sus experiencias carecen, para desilusión de muchos, de evidencia científica.

Unos dicen que estas pastillas forman parte de la belleza que se ingiere y otros simplifican, afinan más y lo llaman "suplementos nutricionales" para estar más guapo, que se toman vía oral para llegar donde la cosmética tradicional es incapaz. Se conoce como "nutricosmética". Son productos cuyo fin es complementar la dieta y que concentran vitaminas y minerales entre otros componentes.

La pregunta es: ¿Funcionan? “En general no. El mensaje más sensato es: no se lo tome. Dentro de los complementos alimenticios hay excepciones -como el yodo o el ácido fólico en las embarazadas-, pero este no es el caso de los nutricosméticos, productos que hacen declaraciones de salud que en muchísimos casos son falsas e incluso peligrosas”, afirma el nutricionista Julio Basulto.

¿Es la suplementación un recurso necesario en nuestra dieta?

Los nutricosméticos más vendidos en nuestro país son, por este orden: los complementos para adelgazar, los que combaten la caída del cabello, la fotoprotección oral y los antioxidantes. “La población española en general está bastante acomplejada por su dieta. Son muchos los que creen que les faltan vitaminas y minerales. Eso no es verdad, a la gente no le falta, por ejemplo, vitamina C, pero le sobran grasas, azúcares y sal. Como la gente está acomplejada con su alimentación piensa que puede compensar su mala dieta y en vez de dejar de tomar alimentos insanos, se toma complementos nutricionales. Esto es algo que aprovecha la industria”, señala Basulto.

Los compuestos que conforman la nutricosmética son generalmente vitaminas A, D, E, K, minerales, ácidos grasos, antioxidantes, polifenoles y extractos de plantas. “Hay casos concretos en los que sí es aconsejable tomar ciertos suplementos -como en el embarazo, por ejemplo- pero en estos casos los productos que toma el paciente están subvencionados por el Ministerio de Sanidad (como el ácido fólico, que ha demostrado que previene complicaciones en el tubo neuronal del bebé). Sin embargo, también en el embarazo hay otro tipo de suplementos que se publicitan mucho, pero que no están subvencionados porque no han demostrado de manera fehaciente eficacia y seguridad”, comenta el nutricionista.

¿Pueden ser perjudiciales para nuestra salud?

La FDA (organismo americano que regula los medicamentos) tiene una sección dedicada exclusivamente a informar sobre la seguridad y plasma las alertas relacionadas con el uso de este tipo de suplementos. Al preguntarle a Julio Basulto al respecto, nos explica que “muy poca gente es consciente de los efectos adversos de los complementos alimenticios. Cuando te los tomas tienes, en muchas ocasiones, un ‘efecto halo’, que puede traducirse en que desatiendas tu vida saludable. Un buen estilo de vida es mucho más importante que cualquier suplemento para el cabello, para adelgazar o para la salud de la piel”. Basulto añade: “Otro riesgo es que el complemento no tenga todo lo que se indique en la etiqueta. En estos productos no existe un control por parte de la Agencia Española del Medicamento, por lo que en bastantes casos hay sorpresas. Por ejemplo, casi en el 15% de los complementos para deportistas podemos encontrar sustancias no declaradas, como anabolizantes, y en los productos para adelgazar en muchos casos aparecen fármacos aprobados para el tratamiento de la obesidad que solo te puede dar un médico. También podemos encontrar metales pesados. En ocasiones, estas situaciones se denuncian y los productos se retiran, pero lo cierto es que constantemente salen otros nuevos. Deberíamos tener una mejor regulación”.

En cuanto a los suplementos de antioxidantes, Basulto señala, tal y como detalló en su artículo La falacia de los antioxidantes, que “no solo no están claros sus supuestos beneficios, sino que tenemos motivos para pensar que podrían incluso incrementar las tasas de mortalidad. Los suplementos de antioxidantes interfieren con mecanismos defensivos esenciales que nuestro cuerpo pone en marcha cuando tenemos una enfermedad en la que está implicado el estrés oxidativo”.

Cuando vamos a una farmacia, es inevitable ver la gran avalancha de nutricosmética que hay y hacer oídos sordos puede ser difícil. Ante esto, nuestro experto advierte: “La gente que toma este tipo de productos está haciendo de conejillos de indias. Cuando un producto funciona se convierte en un fármaco, para esto debe pasar una serie de ensayos clínicos muy rigurosos que no se piden a los complementos alimenticios. Confiemos en el estilo de vida, tomemos menos alcohol, demos más tiempo el pecho a nuestros hijos, sigamos una dieta sana, hagamos más ejercicio físico y tengamos una buena relación con la gente que nos rodea. Todo eso es mucho más importante que una pastilla”.

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