Este año se espera cantidad y calidad en la vendimia

Ribera del Duero afirma que la campaña "tiene buena pinta" y Rueda espera una cosecha "buena en cantidad", aunque Tierra de León seguirá sufriendo los daños del hielo del año anterior

Viñas de la D. O. Vinos del Bierzo /

 

Publicadas en el BOCYL, las normas de vendimia para la campaña de 2018 en la Denominación de Origen Ribera de Duero, las sensaciones no pueden ser mejores este año, en el que la incidencia de la climatología, ha sido muy positiva. De hecho, el calor con que se iniciaba el mes de agosto, influirá en que la campaña sea más generalizada. Incluso en denominaciones como Rueda que experimentaban adelantos en anteriores campañas.

Las DO de Castilla y León tienen unas buenas expectativas, las plantas están sanas, pese a la humedad, por los tratamientos acometidos, y las fechas de inicio de recogida de la uva y las cantidades recuperarán en términos generales su tónica habitual, después de la excepcionalidad que se vivió el año pasado como consecuencia de la sequía y de las heladas que afectaron a las plantaciones, en especial en algunas zonas de la Comunidad.

Con las particularidades y expectativas propias de cada zona vinícola de Castilla y León, las previsiones apuntan al optimismo, con cantidades de uva que se estima que recuperarán los valores normales, después de la caída casi generalizada que se vivió el año pasado. Una situación generalizada salvo en la zona de los vinos Tierra de León, donde se apunta a la recogida este año del 55 por ciento de la uva de una campaña normal por el daño que el hielo ocasionó en 2017 a las plantas, que no estarán totalmente recuperados hasta dentro de dos o tres ejercicios.

En el resto de denominaciones de origen de Castilla y León, la tendencia es positiva. Aunque optó por la cautela y prefirió no dar datos siguiendo la tónica de la entidad, el presidente de la DO Ribera de Duero, Enrique Pascual, reconoció que la previsión de vendimia de este año “tiene buena pinta” y se espera “buena calidad”. Sin embargo, Pascual reconoció que aún “queda mucho” para el inicio de la recogida que, dependiendo de la climatología de lo que resta de agosto y del mes de septiembre, se prevé que arranque a principios de octubre.

Sin lanzar las campanas al vuelo, el presidente de la DO Ribera de Duero insistió en que la situación que se espera es buena, porque además no se han registrado problemas sanitarios en las cepas, como consecuencia de las abundantes lluvias en primavera y las altas temperaturas, aunque reconoció que el viticultor tiene “mucho cuidado con ello y lo combate” porque se encuentra “encima de ello”.

También en la DO Rueda se espera una cosecha “buena en cantidad” si bien su presidenta, Carmen San Martín, consideró que aún es “prontísimo” para hacer valoraciones más concretas, aunque la estimación “es buena”. Por ahora, es posible afirmar que el viñedo “trae muestra”, aunque abogó por la cautela antes de avanzar producciones “más estables” y fechas “más habituales” teniendo en cuenta la excepcionalidad que se vivió el año pasado, cuando se vivió la vendimia más temprana desde que se tienen registros de entrada de la uva.

En esta ocasión, y si el tiempo que resta se desarrolla con normalidad, se augura que la vendimia podría dar comienzo a mediados de septiembre, ya que por el momento se está percibiendo un retraso “a fechas normales”, declaró San Martín.

En El Bierzo acaba de comenzar el envero, que se encuentra en plenitud en toda la comarca , y aunque se ha detectado algo de mildiu en algunas zonas, este ha sido tratado por los viticultores y no ha generado ningún tipo de problema, con lo que es posible afirmar que las condiciones fitosanitarias, en general, están “bien”, explicaron a Ical fuentes de la Denominación de Origen. Dadas las condiciones meteorológicas que se han venido registrando, y a la espera de que el tiempo sea normal en lo que resta para la recogida de la uva, se calcula que la vendimia de este año dará comienzo entre los días 7 y 8 de septiembre, aunque lo que resulta más “difícil” de determinar es la cantidad prevista para este año.

Buenas son también las previsiones en la DO Cigales. Aunque no se alcanzará la producción “de récord” de ocho millones de kilos, se estima que la vendimia de este año podría llegar a “cantidades lógicas” de 6,7 millones, una cifra habitual y muy por encima de los 5,7 millones de kilos que se recogieron el año pasado, cuando se registró una merma en la producción del 13 por ciento respecto a un año normal y de hasta un 30 por ciento en relación al año anterior (2016), que había sido “extraordinario”.

Los viñedos que se vieron afectados el año pasado por la helada y la sequía se han recuperado “en gran mayoría” y la uva en este ejercicio “está sana” y tiene “bastante cantidad”. Además, el calor de principios de agosto ha favorecido el crecimiento de la uva y su engorde. De cara al futuro más inmediato, las temperaturas se prevé que sean propias de esta época del año, lo que llevará a una vendimia “normal” en unas fechas que aún resultan “una incógnita”. En principio, la campaña venía “un poco retrasada” dadas las lluvias y poco calor, pero con las temperaturas de principios de mes se augura que se acelerará el proceso y la uva blanca podrá empezar a recogerse a mediados de la segunda quincena de agosto.

Cosecha regular

En la DO Toro no descartan la posibilidad de recuperar la producción de 23 millones de kilos alcanzada hace dos años, y prevén una cosecha “regular” de entre 21 y 24 millones. También se volverá a la “normalidad” en las fechas de recogida, que se calcula que arrancarán entre el 15 y 20 de septiembre si las condiciones son óptimas hasta entonces. La uva está en estos días en continuo crecimiento y se han mantenido “a raya” enfermedades como el mildiu y el oidio, que ha surgido pero de manera “muy localizada”.

Las previsiones, por lo tanto, son positivas, en especial después de las bajas temperaturas que no llegaron a estar por debajo de los cero grados, y alguna tormenta que afectaron a la zona de la DO pero que fueron “generales” y no tuvieron una repercusión más que localizada, explicó el presidente de la DO Toro, Felipe Nalda. Las lluvias, en ocasiones intensas, de mayo y junio, permitieron el lavado de la flor, de manera que se cuenta con una masa vegetativa “perfecta” porque ha habido “agua suficiente” para la recuperación del viñedo de los últimos dos años.

Por debajo de una vendimia normal

Las previsiones más negativas se tienen en el caso de la DO Tierra de León, donde se estima la recogida de un 55 por ciento de producción respecto a una vendimia normal, lo que se traduce en una cantidad de entre dos y dos millones y medio de kilos. Es un término medio entre el récord de 4,6 millones de kilos alcanzado en 2015 y los 1,3 millones de kilos del año pasado por culpa de las heladas de finales de abril. El presidente de la DO, Rafael Blanco, estimó que las plantas que se vieron afectadas por las bajas temperaturas del año pasado tardarán en recuperarse “al menos otros dos años” y auguró que no se volverá a la “producción normal” hasta dentro de tres años.

Con una primavera cálida y lluviosa como la de este año, una ola de calor unas semanas antes habría provocado problemas de enfermedades sanitarias, algo que se ha controlado salvo en alguna zona, que se ha visto afectada “puntualmente”. Por eso, se descartan problemas a pesar de que el proceso vegetativo resultó “muy tenso” y hubo “mucho miedo” a los efectos de las granizadas.

Cierto retraso

El director técnico de la DO Tierra del Vino, Javier Aparicio, apuntó a que la uva este año se encuentra “bastante sana” a pesar de que se ha visto afectada por “algún toque” de mildiu pero “nada destacable”. Las previsiones apuntan a la posible recogida de entre 800.000 y 900.000 kilos, un término medio entre el millón de kilos que se obtuvo hace dos años y el medio millón del año pasado. La calidad también se prevé que sea buena aunque este hecho dependerá finalmente de que no haya contratiempos y las condiciones meteorológicas sean normales para esta época del año.

El calor propio de agosto favorecerá la rápida maduración de la uva, que ahora se encuentra un poco retrasada, lo que hace prever una semana de retraso en el inicio de la vendimia, salvo que temperaturas elevadas equilibren el ciclo y la adelanten ligeramente. De lo contrario, habrá que esperar hasta finales de septiembre o principios de octubre para proceder a la recogida del fruto.

Remolones en Arlanza

El director técnico de la DO Arlanza, José Ignacio Marqués, reconoció a Ical que esta entidad suele ser “la más remolona” en la vendimia, además de que el mes que marca la calidad de la uva suele ser septiembre, por lo que aún resulta pronto para avanzar resultados. Con las plantas “bloqueadas” en agosto por el fuerte calor, que han superado gracias a las reservas de agua acumuladas, se confía en que en agosto se produzca algún chaparrón que lave la planta y la desestrese, y un contraste térmico entre el día y la noche para mejorar la maduración.

Las plantas se vieron debilitadas tras vivir el año pasado una situación “muy complicada” y por eso este año no se han desarrollado “en condiciones óptimas”. Pero las lluvias de primavera han tenido efectos beneficiosos, la planta ha crecido bien y este año se augura que se podrá recoger una cosecha de entre 800.000 kilos y un millón.

El año del mildiu

En la DO Arribes se espera una campaña “muy normal” con una cosecha alrededor del millón de kilos. Si el año pasado fue “atípico” por las heladas y la sequía, este año lo ha sido por el calor y las lluvias, y se espera una producción muy parecida a la del año pasado que empezará a recogerse entre el 20 y 25 de septiembre. “Tenemos un viñedo muy estable y el tiempo no nos suele afectar mucho”, explicó el director técnico de la DO, Carlos Capilla.

Sin embargo, sí que ha resultado un año “complicado” por el mildiu, que ha habido que controlarlo algo más de lo habitual. “Ha sido el año del mildiu”, y de hecho en zonas muy experimentadas como La Rioja alavesa ha habido muchas pérdidas por esta enfermedad. En el caso de Arribes, aunque se empezará a valorar la próxima semana, se avanza que, dado el tratamiento habitual, la afectación será “mínima”.

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