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Internacional

El asesino de Connecticut, autista y genio

Antes de suicidarse, mató a 27 personas, entre ellos, 20 niños que no superaban los diez años

La bandera de EEUU ondea a media asta en respeto y recuerdo de las 27 víctimas del tiroteo de Connecticut. / REUTERS

Adam Lanza de Newtown, del estado de Connecticut era un niño del extrarradio residencial norteamericano, un hijo de padres divorciados que a los 20 años seguía viviendo con su madre.

FOTOGALERIA: Vigilia tras el tiroteo

Ciudadanos y familiares de los alumnos encienden velas en memoria de las víctimas del tiroteo / REUTERS

Comenzó su jornada ayer disparando a su progenitora Nancy, con varios tiros que le destrozaron la cara. Cogió el coche y vestido con ropa de camuflaje condujo hasta la escuela elemental Sandy Hook armado con dos pistolas y un rifle semiautomático.

Allí, antes de suicidarse, mató a 20 niños de entre 5 y 10 años. Seis adultos también murieron en el tiroteo.

Tres de las profesoras fallecidas, según relato de los niños supervivientes, murieron tratando de proteger a sus alumnos.

Ahora, comienza la retaila de calificativos sobre Adam Lanza. Sus vecinos hablan de un chaval retraído, obviamente con problemas, y al que se veía que no estaba bien. No conectaba con otros niños, estaba como reprimido y se le veía claramente diferente.

Lo cierto es que Adam Lanza tiene un impecable expediente académico, con menciones honoríficas por sus buenos resultados, un chaval solitario, aislado y según datos sin confirmar, estaría siendo medicado por problemas de autismo y control de los impulsos.

En los archivos académicos de su época escolar, aparecen varias pruebas de cociente intelectual, y los resultados es que superaba los 165 puntos (recordamos que Albert Einstein tenía 160).

El padre de Adam Lanza, a quien muchos medios también dieron por muerto a manos de su hijo, es un importante ejecutivo que vive en el Norte de Nueva Jersey como vicepresidente de 'GE Capital' y socio de la compañía 'Ernst & Young'.

El hermano mayor de Adam, Ryan Lanza de 24, a quien identificaron erróneamente como autor de la masacre, porque su hermano le había sustraído una de sus identificaciones y la portaba cuando fue identificado por la policía, también trabaja en 'Ernst & Young' en el departamento de impuesto y fue conducido por el FBI a un recinto para tomarle declaración junto a su padre, y puestos en libertad posteriormente. Ryan tuvo que enviar varios mensajes por Facebook y twitter diciendo que él no era el autor de la masacre. Ninguno de los hermanos tiene ningún antecedente criminal.

Las armas utilizadas fueron una Sig Sauer manual, una Glock handgun con casquillos 223 y un rifle semiautomático. Todas ellas encontradas en el lugar de los hechos. La madre tenía más de cinco armas registradas a su nombre.

La madre no era una profesora titular del colegio y solo realizaba sustituciones, aunque no está claro en que puesto.

Los expertos del FBI dicen ahora, que esto estaba planificado que una persona no se levanta por la mañana y decide actuar violentamente. Requiere planificación y estrategia.

Los supervivientes

El relato de los niños supervivientes dentro de su inocencia, son muy reveladores de la actitud heroica de varios profesores.

Un niño de siete años llamado Matthew decía: "Yo estaba en el pasillo y veía como las balas pasaban por encima. Una puerta se abrió y una profesora me agarró y me metió dentro de un empujón. Luego me puso debajo de otros niños y ella intentaba protegernos a todos".

Dos de los niños heridos fueron trasladados al hospital, donde fallecieron a los pocos minutos. Es una de las mayores tragedias en la historia de Estados Unidos y el debate sobre la libertad en el uso de las armas vuelve a ser recurrente. Los grandes lobbies de presión, como la Asociación Nacional del Rifle Americana se niegan a recortar esa opción que recoge la segunda enmienda de la constitución de Estados Unidos.