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¿Cómo cocinaremos en 2045?

Los vaticinios gastronómicos para un futuro a largo plazo contemplan productos transgénicos, comida en polvo o mesas con realidad aumentada, pero también más platos tradicionales

La hidratación de pizzas, según la película 'Regreso al Futuro II". /

En lo que a gastronomía se refiere, Robert Zemeckis y Steven Spielberg no acabaron de acertar en el 2015 de su Regreso al Futuro II. A las familias les sigue gustando cenar alrededor de una mesa, pero lo de hidratar pizzas en dos segundos, que sepamos, aún no ha sucedido.

A modo de ejercicio de gastronomía-ficción le hemos preguntado a un cocinero, un antropólogo y una periodista cómo se imaginan la cocina del futuro. De hecho les hemos invitado a viajar hasta 2045, para dar un salto de 30 años en el tiempo, como Marty McFly y el Dr. Brown.

Lo cierto es que la ciencia ya ha hecho posibles ciertos artilugios, como las gafas de realidad virtual , una máquina capaz de cocinar cápsulas o una impresora 3D a la que pedirle, de camino a casa, que nos vaya preparando un plato de pasta. La cuestión es si, más allá de las posibilidades técnicas, los inventos acaban trasladándose a las casas.

El cocinero Dani García cree que "la cocina del futuro va a ser más parecida a la del pasado porque, hoy en día, todo el mundo añora eso". Según el chef andaluz, "estamos atravesando una mala época en lo que a cocina casera se refiere, pero tarde o temprano volverá la sensatez".

El antropólogo Francesc Xavier Medina, director de la Cátedra Unesco de Alimentación, Cultura y Desarrollo de la UOC, opina algo parecido: "Cada vez se valora más la cocina tradicional. Aparecerán nuevas preparaciones, texturas y vínculos con la ciencia, pero siempre se dan a la vez movimientos hacia adelante y hacia atrás. La globalización y la localización van en sentido contrario, pero forman parte de lo mismo".

Dani García no se imagina grifos de nitrógeno líquido en las casas, pero sí cree en aparatos "tipo Thermomix" que nos ayuden a calentar y congelar con mucha más precisión. "¡Y ollas y sartenes y cocineros!", añade. "Quizás, alguna bombona de nitrógeno", concede al final.

La periodista norteamericana Eve Turow, autora de A Taste of Generation Yum, se imagina un mundo con "nuevas tecnologías alimentarias increíbles". La próxima revolución, de hecho, podría ser la de las máquinas conectadas. Quizás algo parecido a la mesa multifunción y con realidad aumentada (A table for living) que la multinacional sueca IKEA ha dibujado en su horizonte para 2025.

Medina también cree que los nuevos electrodomésticos máquinas que, por el momento, solo han llegado a los restaurantes irán entrando paulatinamente a los hogares. Y se aventura a vaticinar un incremento en el uso de preparados en polvo con alto valor nutricional. "No llegará a ser mayoritario, pero siempre hay a quien no le gusta comer y prefiere dedicarle ese tiempo a otra actividad".

Eve Turow también habla de una importante "evolución" en el mundo agrícola, que afectará tanto a los cultivos como a la distribuición: "Sé que 'transgénicos' es una palabra que asusta a mucha gente, pero en realidad nos ayudarán a conseguir que ciertos cultivos salgan adelante y que, así, mucha gente pueda comer".

Según el chef malagueño, las espumas nos resultarán tan cotidianas como, hoy en día, los purés. Pero su previsión es que los productos sigan siendo más o menos lo mismos: "Lo único que puede pasar es que todo se globalice aún más y que aumente mucho la demanda de, por ejemplo, chapulines. Si eso pasara, posiblemente se extinguirían".

Dani García cuenta con dos estrellas Michelin en su restaurante de Marbella, pero al mismo tiempo colabora con McDonald's y, de hecho, no descarta seguir haciéndolo en 2045: "A mí me interesa todo, no solo la alta cocina, y mientras haya 60.000 personas pidiéndola a diario"...

Turow también apuesta por la comida como una nueva forma de arte: "Hemos visto cómo la moda o la música evolucionan. Ahora le toca a la comida". La periodista canaria Yanet Acosta, en cambio, se imaginó un mundo distópico en el texto de ficción Benidorm 2020, con escasez de agua, una industria alimentaria en crisis y ni rastro de cocina creativa.

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