La dirección del PP asegura que el 'caso Fernández Díaz' no le pasará factura

  • Tanto en Génova como en la Moncloa consideran que este escándalo no va a afectar a los resultados electorales del PP
  • Rajoy defiende a su ministro y se abona a la teoría de la conspiración: "Como estamos a cuatro días del final de la campaña hay alguien que intenta aprovechar y pescar en río revuelto para ver qué saca"
  • Desde el PP critican la grabación de las conversaciones pero sin entrar en su contenido

El presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy, durante un acto de campaña electoral que el PP ha celebrado hoy en Soller (Mallorca). / ()

En el PP algunos cargos consideran que la situación de Jorge Fernández Díaz es "muy delicada" y son conscientes de que les trastoca la recta final de la campaña. Pero todos los populares mantienen las formas porque saben que ahora no se pueden permitir otra renuncia como la de José Manuel Soria por los papeles de Panamá. Por eso, tanto desde Génova como desde la Moncloa, se afanan por aplacar la situación. La consigna oficial es que se mantenga la calma e insistir en que este escándalo "no afectará a los resultados electorales" del 26-J.

Desde Sóller (Mallorca), Mariano Rajoy ha salido a defender a su ministro. No se ha planteado exigirle que renuncie a su cargo. Al contrario, ha dicho que tiene "plena confianza" en él, que sus explicaciones le parecen "muy claras" y que lo que ocurre es que hay gente "con ganas de organizar un problema donde no existe". El presidente en funciones se ha abonado a la teoría de la conspiración: "Aquí estamos en lo de siempre porque como faltan cuatro días para el final de la campaña hay quien intenta aprovechar y pescar en río revuelto para ver qué saca".

Fuentes cercanas a Rajoy cuentan que habló con Fernández Díaz anoche tras conocerse las grabaciones de Público y que este le aseguró que no había nada "reprobable". Para la dirección nacional del PP se trata de una operación orquestada porque se ha elegido el momento para hacer "el mayor daño posible". "Es una bomba política intencionada", señala un diputado conservador recordando que es un tema de hace dos años.

En su único mitin de la jornada, Rajoy ha hablado de encuestas, pactos, economía y turismo... Hasta que una señora le ha interrumpido al grito de "partido de corruptos". Algo a lo que él ha respondido diciendo que eso es precisamente lo que se juega España: elegir entre la moderación o el extremismo. El presidente en funciones, consciente de que el caso Fernández Díaz se le puede volver en contra el próximo domingo, ha respondido a los medios de comunicación tanto al llegar como al irse para que no le recriminen, como en otras ocasiones, que se esconde y guarda silencio.

Desde el PP nadie quiso entrar en el contenido de las conversaciones. Todos a una prefirieron defenderse, atacando. Muchos dirigentes de la cúpula conservadora salieron a criticar que se hayan realizado grabaciones. La secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, le daba la vuelta al asunto al señalar que "lo peligroso es que en España se pueda grabar a una autoridad y publicarlo sin que se escandalice el país". También el ministro de Hacienda en funciones, Cristóbal Montoro, ha lamentado que se viera normal grabar en un despacho. Mientras la vicepresidenta hablaba de la "sobreactuación" que hay por estar en campaña electoral mientras pedía "prudencia" al haberse abierto una investigación.

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Cadena SER

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