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MACROBIÓTICA

¿Ha promocionado MasterChef una dieta potencialmente peligrosa?

  • - Varios dietistas-nutricionistas critican que TVE haya dado cancha a la dieta macrobiótica
  • - Los responsables de MasterChef niegan haber grabado en el centro Sha a cambio de dinero

Un instante de la grabación de MasterChef en el centro Sha. /

“Gravísimo. Bochornoso. Lamentable”. Varios científicos y dietistas-nutricionistas han declarado en los últimos días que consideran una irresponsabilidad que MasterChef haya promocionado la dieta macrobiótica en prime time.

El episodio al que se refieren tuvo lugar en la emisión del pasado martes [entre el minuto 45 y el 95]. Los concursantes del programa llegan al centro alicantino Sha Wellness Clinic y allí Pepe Rodríguez les anima a preparar un menú “basado en la cocina macrobiótica”.

Alejandro Bataller, el vicepresidente del centro, explica que “la macrobiótica es un término griego que significa larga vida” y, a continuación, cita a Hipócrates: “Que la cocina sea nuestra medicina y que la medicina sea nuestro alimento”.

Pocos segundos después, sin embargo, Lidia Folgar, una de las concursantes del programa (que además es dietista-nutricionista) asevera que “clasificar los alimentos como yin o como yang se aleja totalmente de la evidencia científica y de cualquier fundamento sólido”. Y las reacciones en Twitter no se hacen esperar:

Los concursantes se ponen en marcha. Tienen que cocinar alcachofas en texturas con pan de espelta y hongos, gazpacho de miso o caballa con cebollas y teriyaki, entre otros platos. Bataller señala que en Sha no utilizan lácteos ni azúcares refinados y que procuran evitar el tomate porque, si se toma en exceso, “puede perjudicar las articulaciones”.

Lidia Folgar vuelve a la carga: “No estoy de acuerdo con la filosofía que plantea la alimentación macrobiótica y creo que hablo en nombre de mi colectivo, lo cual que no quiere decir que no haya cosas que se puedan aprovechar, como el consumo de frutas y verduras”.

Preguntado por la Cadena SER, el científico JM Mulet, autor de Comer sin miedo, señala que la dieta macrobiótica es “una tontería sin ninguna base”. La dietista-nutricionista Laura Saavedra considera que “basa sus recomendaciones en argumentos pseudocientíficos” y añade que le parece “lamentable” dar cabida y publicidad a este tipo de tendencias en un programa de la televisión pública.

Otro reputado profesional del ramo, Juan Revenga, nos remite a un texto publicado en su blog en el que comenta los argumentos del centro madrileño La Biotika (donde también se formaron los concursantes de MasterChef) y en el que concluye que, en los niveles más avanzados, la dieta macrobiótica “puede suponer un riesgo para la salud por sus claras carencias nutricionales”.

Pero el más tajante es Giuseppe Russolillo, presidente de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas (FEDN): “La dieta macrobiótica puede parecer saludable, pero no lo es en absoluto y, de hecho, en algunas fases hasta puede poner en riesgo la salud de quien la sigue”.

Russolillo explica por teléfono que los fundamentos de la macrobiótica no se apoyan en ninguna evidencia científica sino en la filosofía taoísta y los escritos de un japonés de finales del siglo XIX.

“Fruto de la crisis de valores, cualquier planteamiento oriental tiene buena acogida en el mundo occidental. Pero al trasladar ciertos planteamientos de un hábitat a otro, todo hace aguas”, explica.

Russolillo detalla que la dieta macrobiótica consta de 10 niveles que van del -3 al 7 sin pasar por el 0, y añade que los últimas fases pueden ser muy peligrosas porque todo se reduce a cereales crudos y, además, se restringe la ingesta de agua a cuando se tenga sed: “¡Eso es mantener el organismo en estado de deshidratación!”.

Los cereales son una de las bases de la dieta macrobiótica. / GETTY

La dieta del centro Sha, según puede leerse en su web, respeta “los principios básicos de la milenaria macrobiótica, adaptada a los tiempos modernos”. Y este tipo de nutrición, según la página, está avalada por “estudios realizados por las universidades más prestigiosas del mundo”. Pero no cita ninguno.

Russolillo niega radicalmente que la ciencia haya avalado la macrobiótica. Concede que en un estadio inicial pueda ser saludable porque se parece a la vegetariana y dice que eso es compatible algunas recomendaciones de la OMS, como la reducción del consumo de carnes, embutidos, huevos o quesos.

Pero al mismo tiempo asegura que el objetivo es alcanzar el estadio final y recuerda que la macrobiótica es una de las pocas dietas por las que ha muerto gente: “En los 80 le costó la vida a varios norteamericanos”.

Al presidente de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas le parece “gravísimo” que la dieta macrobiótica haya salido en TVE: “O ocultan información o no tienen ni idea de lo que están hablando. ¿Cuántos ciudadanos españoles se van a comprar un libro de cocina macrobiótica pensando que les va a sentar bien?”.

Desde MasterChef aseguran que su intención era “mostrar una dieta distinta” y que, por lo visto y explicado desde Sha, no parecía peligrosa para la salud. Así lo entendieron, además, tanto el jurado como los culinarios, “que tienen una solidez fuera de cualquier duda”. La versión Junior del programa, de hecho, acaba de ganar el Premio Nacional de Gastronomía.

José Isasa, responsable de comunicación de la productora Shine Iberia, recuerda que también se ha emitido el punto de vista [crítico] de Lidia y desmiente por completo que TVE o MasterChef hayan cobrado por incluir esos contenidos: “Pero ni de Sha, ni de Formigal, ni de Disney. Nadie paga por que salgan sus instalaciones”.

Patricia Restrepo, consultora macrobiótica de Sha y directora del Instituto Macrobiótico de España, explica que lleva 30 años en el mundo de la macrobiótica y asegura que “la reacción de los nutricionistas que no se han actualizado es siempre la misma”.

También se desentiende de los “fundamentalistas” y “macrobióticos desactualizados” que, como en el taller de MasterChef, imparten un concepto errado de lo que es la macrobiótica. “Se trata de comer cereales integrales, legumbres, verdura de temporada, frutos secos, fermentos, semillas… ¡Eso es la alimentación macrobiótica!”.

Asegura que los cereales sí pueden cocinarse y que el hábito de beber dos o tres litros de agua al día es un invento de las embotelladoras de agua de principios de los 90: "Nosotros apelamos al sentido común. Si no tengo sed, ¿por qué tengo que tomarme dos o tres litros de agua? Los urólogos están enfadados porque nunca se había hecho tanta diálisis”.

Restrepo, según reconoce ella misma, no cuenta con ningún título académico homologado en España, pero señala que sí tiene el de Nutrición Macrobiótica del Kushi Institute de EE UU.

Al preguntarle por algún estudio científico que avale la dieta macrobiótica responde que la Universidad de Harvard recomienda eliminar los lácteos de la dieta [en realidad sugiere limitar la ingesta a dos raciones diarias] y que la Organización Mundial de la Salud propone limitar los lácteos y reducir la carne.

También menciona El estuio de China, de T. Colin Campbell, que examina la relación entre el consumo de productos de origen animal y una serie de enfermedades crónicas.

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Cadena SER

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