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La 'vía Forcadell' siempre estuvo cerrada

El juez Llarena explica que, en el caso de la expresidenta del Parlament, tuvo en cuenta que se le atribuyen "aportaciones no violentas" al procés soberanista, señalando a Junqueras, los Jordis y a Forn como los principales instigadores de los altercados

Decenas de personas recibieron a los exconsellers ayer en Estremera /

La puesta en libertad de Carme Forcadell tras pagar una fianza por parte del juez Pablo Llarena enseñó el camino a seguir al resto de imputados para evitar la cárcel, hasta tal punto que terminó bautizado como la 'vía Forcadell': renunciar al proceso independentista unilateral, comprometerse a no volver a salirse de la Constitución y acatar la aplicación del artículo 155 por parte del ejecutivo central. El último auto del juez Llarena desliza, sin embargo, que esa senda nunca fue transitable para Oriol Junqueras y el resto de encarcelados. 

En su auto de ayer, en el que abrió la puerta a la excarcelación de seis imputados y mantuvo a otros cuatro en prisión provisional, el magistrado del Tribunal Supremo citaba sus propios escritos anteriores para cimentar y explicar su decisión. Mientras que a Forcadell se le atribuyen decisiones de carácter parlamentario, a Junqueras, los Jordis y a Joaquim Forn se les acusa de jugar un papel protagonista en la violencia desatada en La Rambla de Barcelona el 20 de septiembre, pilar fundamental del delito de rebelión.

PRISIÓN PARA JUNQUERAS

Ayer el juez Llarena decidió mantener en prisión a Junqueras, Forn, Cuixart y Sànchez

La estrategia de las defensas, según revela el propio auto, pasaba por establecer una "absoluta semejanza" entre la Mesa del Parlament y el Govern, y el juez establece diferencias: en el caso de Forcadell, su "aportación se limitó a desatender cuantas decisiones judiciales se habían dictado" y también a colaborar, a través de la tramitación de normas, "al propósito conjunto de lograr la independencia" de Catalunya. Y es en la página decimotercera de su auto en la que establece la diferencia: en el caso de la Mesa "el riesgo de reiteración delictiva se contempló respecto de aportaciones no violentas".

En su caso consideró neutralizado el riesgo de reiteración delictiva, pero no puede decir lo mismo el magistrado en el caso de los miembros del Govern que han pasado por su despacho: las "aportaciones" de Junqueras, Forn, Sànchez y Cuixart "están directamente vinculadas a una explosión violenta" que sólo puede neutralizarse, según el juez, manteniéndoles por ahora en prisión.

Vehículo de la Guardia Civil vandalizado durante las protestas / Quique García (EFE)

El juez les hace directamente responsables de un hecho concreto: los altercados que el 20 de septiembre se saldaron con varios coches de la Guardia Civil destrozados frente a la Consellería de Economía en La Rambla de Barcelona y con una comitiva judicial teniendo que escapar ocultos entre la muchedumbre. Sobre los líderes de Òmnium y ANC destaca que "ellos mismos participaron en la convocatoria del asedio", unos "hechos violentos" a los que "acudió el propio Oriol Junqueras" y que, además, acontecieron ante la pasividad de los Mossos d'Esquadra que entonces dirigía Forn como consejero de Interior: "Se vieron propiciados porque las fuerzas encargadas del orden público favorecieran o no desplegaran ninguna actuación que pudiera ponerles término". 

Una "posición de dominio" que se repitió, por ejemplo según el juez, en el registro de Unipost, el corte de carreteras o el hostigamiento a los hoteles donde se alojaban miembros de la Policía Nacional desplegados en Catalunya. 

El peligro "no desaparece"

La conocida como 'vía Forcadell' no fue, por tanto, nunca transitable para Junqueras, los Jordis o Forn, ya que están acusados de hechos distintos y no es suficiente con comprometerse a abandonar ese camino: "El peligro no desaparece con la formal afirmación de que abandonan su estrategia de actuación, sino que exige constatar que la posibilidad de nuevos ataques haya efectivamente desaparecido o que paulatinamente se vaya confirmando que el cambio de voluntad es verdadero y real", explica el auto dictado ayer. Acatar la aplicación del 155, a día de hoy, no es suficiente por tanto para Oriol Junqueras. 

En su caso el juez también destaca un último elemento ligado a la cita electoral del 21 de diciembre: "El riesgo de reiteración delictiva va expresamente unido a las responsabilidades públicas a las que aspiran", dice. En el caso de la Mesa del Parlament, el magistrado entendió suficiente su compromiso de renunciar a la vía unilateral.

Romeva, Mundó, Rull i Turull amb les mans enlaire agraint el suport en el moment de sortir de la presó d'Estremera, el 4 de desembre de 2017. (Horitzontal) / Xavier Alsinet (ACN)

Ayer, después de que los cuatro exconsellers liberados abandonasen sin hacer declaraciones la prisión de Estremera, medio centenar de personas se dispersaban después de haberles recibido con abrazos y gritos de "¡Libertad, libertad!". El único grito que fue secundado por el grupo fue el "¡Votarem, votarem!", hasta hace unas semanas eslogan del 1-O, entonado por un hombre. 

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