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Ocho motivos por los que hacerse vegetariano (o, al menos, planteárselo)

Poca gente se hace vegetariana porque no le gusta el jamón ibérico: ¡hay otras razones! El libro 'Vegetarianos con ciencia' aporta datos y resulve dudas de forma amena e instructiva

¡Los vegetarianos pueden comer muchas cosas ricas! /

La dietista-nutricionista Lucía Martínez, experta en prevención y tratamiento de la obesidad, acaba de publicar Vegetarianos con ciencia (Arcopress, 2016), un libro en el que despliega su vasto conocimiento sobre el tema aportando datos y resolviendo dudas, pero de forma amena e instructiva. El aprender divirtiéndote de toda la vida, vaya.

Según el autor del blog 'Mi dieta cojea', este libro es "la mejor opción para conocer la dieta vegetariana y vegana que existe en castellano". /

¿Vegetariano es todo aquel que no come carne (pero sí sándwiches vegetales con atún y mayonesa)? ¿Hay muchos o en realidad son cuatro gatos? ¿Cómo se las apañan para suplir las proteínas, el hierro o la vitamina B12? ¿Siguen castigándoles (con aburrimiento) los restaurantes españoles?

Si tienes dudas como esas, no hay por qué sentirse mal, pero sí conviene comprar un ejemplar del libro. Lo que viene a continuación es solo una recopilación de motivos (extraídos del propio libro y de  una entrevista con la autora) por los que deberías hacerte vegetariano o, al menos, planteártelo:

  1. Porque puedes. Si estás leyendo esto es porque, probablemente, vives en el primer mundo y puedes elegir qué comer y qué no. No todo el mundo tiene esa suerte.
  2. Por el medio ambiente. "La deforestación del Amazonas se debe, mayormente, a la necesidad de producir pienso para el ganado", dice la autora. Y dejar de comer carne también ayuda a combatir el calentamiento global porque, según la FAO, "un tercio de las emisiones de gases de carbono procede del ganado: más que todos los medios de transporte juntos". Según un informe de la revista Public Health Nutrition citado en el libro, además, producir un kilo de proteínas a partir de alubias requiere 18 veces menos tierra, 10 veces menos agua o nueve veces menos combustible que haciéndolo a partir de carne de ternera.
  3. Por política. Comer es un acto político que en España se suele ejercer, al menos, tres veces al día. ¿Estás a favor de mantener la biodiversidad? ¿Quieres apoyar a los productores locales? ¿Simpatizas con la lucha de las minorías? "Pocos lobbies manipulan tanto" como el de la industria alimentaria, asegura la autora. Pero eso también se gestiona "en la panadería de abajo o en el supermercado de barrio".
  4. Porque hay vida más allá del jamón ibérico. De la misma forma que hay mucho adicto al queso o gente se pirra por un foie, hay vegetarianos a los que les encanta el hummus y otros que adoran una lasaña de setas y espinacas. "La gente, en general, no se hace vegetariana porque no le guste la carne o el pescado, sino por otros motivos", explica la dietista-nutricionista. Si hay que comer fuera de casa, la mejor opción es vivir en Barcelona o Baleares, a las que, de media, les pone un 7 sobre 10. Madrid suspende con un 4 y el resto de España ha de conformarse con un 3.
  5. Por salud. Una alimentación saludable ayuda a prevenir y a combatir enfermedades como la obesidad, la hipertensión o la diabetes, pero eso no quiere decir que la dieta vegetariana sea necesariamente saludable: "Puede ser supersaludable o un desastre". Lo que si está demostradísimo, según el Dr. Fernando Fombellida, es que "los vegetarianos tienen una prevalencia de cáncer inferior a la del resto".
  6. Porque nutricionalmente es viable. En contra de lo que mucha gente cree, las proteínas y el hierro no suponen ningún problema. Basta con recurrir a las legumbres, los cereales integrales o los frutos secos, y acompañar su ingesta de alimentos ricos en vitamina C, como las frutas, las verduras o el perejil fresco. Con la vitamina B12, sin embargo, si es recomendable recurrir a suplementos. Algo "seguro, barato y sin contraindicación" alguna. Pero, ¡ojo! Que los omnívoros no canten victoria: "La B12 de la carne, la leche o los huevos comemos viene, en su mayoría, de los suplementos de los piensos, porque casi nadie puede alimentarse en exclusiva de animales de pasto".
  7. Porque hay diferentes grados. El vegano no solo no come carne, ni pescado, ni huevos, ni lácteos, ni miel. ¡Tampoco viste prendas de lana o cuero y evita los productos testados en animales! Los vegetarianos estrictos, en cambio, se limitan a evitar la comida (y solo la comida) procedente de animales. Los ovovegetarianos comen huevos; los lactovegetarianos, lácteos; y los ovolácteovegetarianos, las dos cosas. Pero luego están los flexitarianos, que son vegetarianos del tipo que sea, pero con días libres. Como dijo Groucho Marx: "Estos son mis principios. Si a usted no le gustan, tengo otros".
  8. Y sí, por el bienestar de los animales. Aun cumpliendo la normativa vigente, la forma de vida de los animales criados para la industria alimentaria es "bastante horrible", según Lucía Martínez. En el libro, de hecho, nos invita a visitar las páginas web de organizaciones como PETA o Igualdad Animal: "Es probable que no podáis terminar de leer los textos ni de ver algunos vídeos".

"Mi consejo para los que aseguráis que no podéis ser vegetarianos porque necesitáis carne roja para no morir de anemia y que así os lo ha aconsejado el médico es que cambiés de médico".

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