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Nestlé anuncia que solo usará huevos de gallinas en libertad a partir de 2020

La multinacional suiza asegura que su objetivo es "contribuir a un futuro más saludable"

No se vive igual en libertad que dentro de una jaula... /

Nestlé, una de las mayores empresas de la industria alimentaria a nivel mundial, dejará de fabricar comida con huevos (y productos dereivados) que procedan de gallinas enjauladas. Un compromiso que, en Europa y EE UU, espera poder cumplir en 2020 y, en el resto del mundo, cinco años más tarde.

El anuncio de Nestlé llega meses después de que algunas de las mayores cadenas de supermercados de Francia, entre las que figuran Aldi, Carrefour o Lidl, se fijaran un plazo de ocho años para dejar de vender huevos procedentes de gallinas enjauladas. La tendencia de mercado parece clara: los consumidores demandan productos más sostenibles, más éticos y más saludables. Pero en España, según datos de la Asociación de Productores de Huevos (Aseprhu), el 92 % de las gallinas ponedoras viven en jaulas, por lo que el sector precisaría grandes reformas.

El comunicado difundido por Nestlé hace referencia al propósito de "contribuir a un futuro más saludable", contemplando garantizar "el cumplimiento de una normativa de bienestar para los animales". Según fuentes de la empresa, de hecho, el 40 % de los huevos utilizados en Europa ya proceden de gallinas en libertad.

Nestlé, fundada en 1866, cuenta con 418 fábricas y más de 318.000 empleados en todo el mundo. Qdemás de los bombones y las papillas que comercializa con la marca que da nombre al grupo, cuenta con firmas como Nespresso, Nesquik, Litoral, Maggi, Buitoni, La Lechera, Bokka, Solís, Viladrau o Sanpellegrino. Su volumen total de negocio en España alcanzó los 2.098 millones de euros en 2016.

¿Compromiso o márketing?

Consultado por la Cadena SER, Javier Guzmán, de VSF Justicia Alimentaria Global, valora la decisión de Nestlé como "algo positivo", pero apunta que "no acaba de solucionar el problema" porque el consumo de alimentos procesados, sobre todo productos cárnicos, se relaciona con problemas de salud pública como la obesidad.

"Las grandes empresas utilizan mensajes que gozan de aceptación social como reclamo para luego montar una operación de márketing", señala Guzmán. "Además las grandes granjas utilizan muchos antibióticos, importan piensos con una gran huella ecológica y social, y sus residuos ocasionan grandes impactos en el entorno. Lo ideal sería ir pasando de modelos de ganadería industrial a ganadería familiar".

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Cadena SER

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