Ángela Quintas: “Hay que distinguir entre el hambre física y el hambre emocional”

Hablamos de recetas y consejos con la autora del superventas 'Adelgaza para siempre'

Adelgaza para siempre se pasó casi todo el año pasado entre los libros más vendidos y todo apunta a que su secuela, Las recetas de Adelgaza para siempre (Planeta, 2018), va a seguir el mismo camino. A su autora, Ángela Quintas, se le da muy bien explicar cómo funcionan los mecanismos que nos ayudan a perder peso. Un deseo recurrente (sobre todo en enero) para el que no hace falta recurrir a dietas milagrosas. Basta con aplicar el sentido común y mantener estables los niveles glucémicos, un objetivo bastante  asequible si se siguen estas cinco reglas básicas:

  1. Evitar platos ricos en hidratos que no vayan acompañados de proteínas.
  2. No abusar de hidratos en formato líquido, como los zumos o el gazpacho.
  3. Comer cada tres o cuatro horas.
  4. No tardar más de una hora en comer después de levantarse.
  5. No hacer deporte con el estómago vacío.

Pero como no es lo mismo decirlo que hacerlo, Ángela Quintas aporta a la causa más de 90 recetas testadas ya en su consulta de coaching nutricional: wraps integrales, rollo de carne relleno, milhojas de pollo, arroz al horno con conejo... Tener el libro es "como tener a la experta en nutrición casa", pero sintonizar Be OK o la sección que comparte con Broncano en el A Vivir también puede servir.

¿Se puede pasar a la práctica sin haberse leído antes la teoría?

Lo ideal sería que leyéramos la primera parte del libro, en la que hay un pequeño resumen del anterior, pero con la información suficiente como para hacerlo bien. También es verdad que las recetas nos pueden servir para llevar una alimentación saludable día a día y que hay gente que quizá no quiere perder peso sino simplemente comer bien y puede tirar de estas recetas.

El objetivo es mantener los niveles glucémicos estables posible para que así el cuerpo empiece a quemar grasa y no masa muscular, ¿verdad?

¡Claro! La idea es mantener nuestros niveles de glucosa constantes a lo largo del día para que nuestro cuerpo no empiece a quemar masa muscular en vez de grasa. Si tú haces una dieta o un cambio de alimentación y lo que mayoritariamente bajas es masa muscular, el efecto rebote está garantizado. Y además te bajará el metabolismo basal, que es la energía gasta para mantener tus constantes vitales. Para que tu corazón lata, para que tus pulmones sigan funcionando… Nos interesa mantener eso lo más alto posible.

'Las recetas de Adelgaza para siempre' (17,90 euros). / PLANETA

Y todo eso hay que conseguirlo sin pasar hambre y sin que nuestra vida social se resienta….

¡Claro! Yo siempre digo que la dieta se tiene que adaptar a ti y que tú te tienes que adaptar a la dieta. No tiene sentido que yo te diga que a partir de ahora te tienes que traer 'tupper' al trabajo. Quizá tienes comidas de negocios, viajes… ¡No tendría sentido! Lo que hay que hacer es aprender a cómo hacerlo bien en el día a día sin necesidad de estar esclavizados. No se trata de ponerse a dieta y no salir de casa. ¡Eso no vale! Porque puedes acabar muy delgado, pero ¿y tu vida social? Eso no sirve para nada.

¿Ya has probado las recetas del libro?

¡Sí! Son recetas que yo hacía en casa y es verdad que las he ido probando con los pacientes, pero reconozco que he utilizado como conejillos de indias a mi marido y a mi hijo, que me iban diciendo: ‘Yo esto lo veo muy de dieta’. Y entonces había que darle una vuelta… La gente asocia la dieta a la lechuga y al filete a la plancha, y lo que he intentado es que comamos bien y bajemos peso, pero que los platos sean bonitos.

¿La clave está en la compra? Lo que no compras no te lo comes…

¡Claro! Es muy importante tener en casa alimentos saludables. Si tú no has hecho la previsión con un menú para toda la semana y llega el miércoles y ya no tienes nada, al final, como vivimos todos estresadísimos, acabas pillando lo primero que tienes por casa.

¿Y qué propones?

¡Te cuento un truco! Yo tengo tres menús que voy rotando y sobre los que voy haciendo variaciones, pero ya sé que si compro todo lo que tengo en esa hoja voy a tener comida para toda la semana. Me senté un día, lo hice y, vale, hacerlo me llevó un tiempo, pero ¿tú sabes la de trabajo que me ahorro ahora? Elijo qué menú voy a hacer y me quito de estar penando toda la semana. ¡Ya está ahí! Y no solo yo, cualquiera de la familia.

¿Podemos comer infinitos yogures sin grasa o inflarnos a refrescos light?

No, el problema que tienen todo este tipo de alimentos es que pueden ser bajos en grasa, pero tener mucho azúcar… Además solemos otorgarles propiedades mágicas y, como es 'light', en vez de uno me como dos. Lo vemos con la bollería sin azúcar añadido, ¡pero que puede tener grasa! Yo siempre digo que lo mejor es que comas un alimento de calidad, pero que lo controles. Y que sea 'light' no quiero decir que puedas comer tantos como quieras porque quizá tenga un 30 % menos de kilocalorías, pero si el original tenía muchísimas... Y el problema de los refrescos light es que siempretenemos la sensación dulce en la boca, y nos acabamos enganchando. Tu bebida de referencia debe de ser siempre el agua aunque suene triste.

Las preguntas que todo el mundo se hace

Los profesionales de la salud no se cansan de dar consejos, pero la industria alimentaria siempre responde buscando la manera de colárnosla. Por eso también es muy recomendable leer el capítulo de Respuestas para una vida sana, en el que responde dudas recurrentes sobre los alimentos integrales, el consumo de alcohol o de azúcar, los tipos de grasa, la dietas detox…

¿Te preguntan sobre eso constantemente?

Sí porque la gente, cuando viene a vernos, busca un resultado muy rápido en un tiempo muy corto y yo siempre les digo que eso no sirve. Les cuento que podría encerrarles en una habitación y pasarles paquetes de jamón york por debajo de la puerta. ¡Así seguro que se quedan estupendos! Pero si no aprendes a comer, ¿de qué te sirve? Yo me he encontrado con gente que, haciendo un esfuerzo titánico, ya ha perdido mucho peso, pero luego lo ha vuelto a recuperar. ¡No lo ha hecho bien! No ha adquirido buenos hábitos y por eso está otra vez ahí…

¿De dónde sacas las ideas para crear las recetas?

La mayoría son recetas que yo hacía en casa y hay un par que me las han pasado pacientes o que dábamos en la consulta. Piensa que en el equipo somos cuatro personas y que, entre todos, se nos pueden ocurrir muchas cosas.

¿Qué está más rico: los langostinos al microondas o la hamburguesa de merluza?

¡Me lo pones difícil! La hamburguesa de merluza es ideal para que los niños coman pescado porque está muy buena. Y los langostinos sin humo salen fenomenal sin necesidad de que se te líe una buena, como cuando los haces en la plancha…

Tu libro demuestra que los platos para adelgazar no tienen por qué ser insípidos y un buen ejemplo es el filete de pollo al estilo indio, en el que las especias funcionan como un atajo saludable hacia al sabor…

Ese filete de pollo tiene truco porque poniendo las especias encima, sí, estaba bueno... Pero se nos ocurrió poner un papel de cocina encima y darle fuerte con un rodillo, de manera que quedan muy pegadas al filete. ¡Ahí sí que está rico! Hemos ido buscando trucos para que no tengas la sensación de estar comiendo platos tristes…

¿Qué papel juegan las salsas en todo esto?

A la gente le gusta acompañar las cosas con salsa así que hemos buscado cosas fáciles, como una bechamel de coliflor y otra de calabacín, un tomate frito casi sin aceite… También me gusta mucho el queso batido porque por composición tiene hidrato y proteína, y le puedes añadir cuatro cositas y ya lo tienes. Por ejemplo, una coliflor cubierta de queso batido con un poquito de mostaza de Dijon. ¡Ya no es la típica coliflor triste!

Peor detrás de la salsa suele ir el pan para mojar…

Ahí ya no te puedo dar la razón [risas]. ¡El pan no vale! Yo recomiendo para desayunar una buena rebanada de pan rico, pero el pan tiene peligro, sobre todo cuando tardan en traernos la comida y nos ponen ahí un buen pan que nos han dado a elegir de una cesta fantástica. También a media tarde. Un buen bocata es la mejor merienda para ponerle a los niños para el cole.

Otra receta llamativa es la de los champiñones rellenos de huevos de codorniz, pero descartas los rabitos de champiñón. ¿Qué podemos hacer con ellos?

El champiñón tiene casi el mismo potasio que un platano y también mucha proteína vegetal. ¡Para mí es un producto fantástico que se puede cocinar de mil maneras! El rabito lo puedes utilizar para una crema, cortarlo en trocitos y echárselo a una menestra y, a la plancha, usarlo como guarnición…

Las natillas con gelatina no parece que sirvan para adelgazar…

¡Están muy ricas! Te recomiendo que las hagas… Y además le hemos puesto encima unos frutos rojos…

¡Muy de Instagram!

¡Claro! Es que las fotos son muy de Instagram [risas]. Pero una eceta que no hemos incluido y yo hago en casa es la de las gominolas de gelatina. Tengo moldes de labios de los que venden para hacer chocolatinas…

¿Puede ser que no haya ninguna receta con coles de Bruselas?

¡No! ¡Ni hay ni habrá! [Risas] ¡No me gustan nada! Creo que es la única verdura que supera mis fuerzas. Si alguien quiere, que las coma. Pero, de verdad, ¡dame cualquier cosa menos coles de Bruselas!

Para momentos de hambre o de ansiedad, ¿qué podemos hacer?

En el libro hay pequeños tentempiés hechos con queso de Burgos, salmón… También unos puerros con lacón, un yogur o un café con mucha leche. Pero si tú comes cada tres horas, lo normal es que no llegues a tener arrechuchos de estos. Y además hay que distinguir entre el hambre física y el hambre emocional. Si comes cada tres horas, hambre física no es. Ahí tenemos que aprender a controlar el hambre emocional… Y si un día te apetece comer algo dulce, busca uno que sea de calidad, date un homenaje y sé consciente de que te lo estás dando. Tampoco pasa nada. ¡No se va a acabar el mundo! Pero siéntate, disfrútalo y mañana volvemos a la rutina…

Eso suena a mindful eating. Hay que estar centrado en lo que comes…

¡Claro! Disfrútalo y sé consciente de ello. ¡Hay que masticar! A mí también me pasa. A veces, por estar con el móvil, ni me doy cuenta de lo que me he comido. ¡Eos no es! Si te vas a comer un trozo de tarta, busca una de calidad y disfruta del momento en un sitio espectacular. Tampoco es bueno quedarse con ese come-come… Lo que no puedes hacer es comerte un trozo de tarta cada tarde. ¡Eso no!

¿El hambre emocional tiene algo que ver con la necesidad de los exfumadores de tener algo en la mano?

Puede ser. Cuando te pones a hablar con la gente te das cuenta de que mucha gente utiliza la comida como premio o como castigo. Si ha tenido un día fantástico, hay que salir a celebrarlo. Y si ha tenido un día horrible, qué menos que comerse eso… ¡Es importante ser consciente de todo eso! Y yo, que soy mamá de niños pequeños, me doy cuenta de que es un hábito aprendido en la infancia. Es una acción-reacción que se te va quedando. A las madres siempre les digo que nunca hay que utilizar la comida como premio o como castigo… Y luego hay veces que, simplemente por el momento en el que estás, porque los niveles de cortisol, por una bajada de la serotonina –la hormona de la felicidad y el placer– por un síndrome premenstrual o en una menopausia, de repente nos apetece comer dulce. ¡Tampoco hay culpabilizarse! Hay algo químico dentro de ti que lo está demandado. ¡No pasa nada! Si encuentras un chocolate puro y con eso te basta, ¡mejor! Si se repite, habrá que buscar una solución, pero por tres o cuatro días al mes tampoco pasa nada.

¿Te quedan horzas libres en la consulta?

¡Está complicado, la verdad, pero no estoy yo sola. La verdad es qu eme encanta lo que hago y casi vivo allí.

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