Giuliano Costalunga: "Soy cura, gay y casado; la Iglesia católica debe revisar ya su mensaje porque causa mucho dolor"
En 2018 contrajo matrimonio con Paolo, su ayudante en la Parroquia de un pequeño pueblo de montaña al norte de Verona, Italia, lo que le supuso la excomulgación, pero el sacerdocio es un sacramento vitalicio y sigue oficiando misas en un templo de Playa del Inglés, en Gran Canaria, a donde se mudaron para poder vivir su relación con normalidad. Asegura que se ha iniciado una revolución desde la base que la Iglesia tiene que afrontar con "seriedad y tranquilidad"
Giuliano Costalunga se define como "cura, gay y casado". Hasta 2017 ejercía de párroco en Selva di Progno e Giazza, un pequeño pueblo de montaña al norte de Verona, en Italia. Entonces comunicó al obispo de esta región que era homosexual y, un año más tarde, contrajo matrimonio con Paolo, quien fuera su ayudante en el templo. Ambos decidieron mudarse al sur de Gran Canaria por la conmoción que causó este episodio entre los poco más de mil habitantes de la localidad italiana, que recibieron la noticia "como un escándalo y les resultó muy difícil entenderlo porque nunca les había dado motivos para pensar que yo era homosexual", explicó en el programa Hoy por hoy Las Palmas. Pero confesó que "quedarme allí habría supuesto morir en mi interior y en mi alma y eso no podía permitírmelo, ni por mí ni por el hombre del que me había enamorado". Si bien fue inmediatamente excomulgado por el obispo, en la actualidad oficia misas en una parroquia de Playa del Inglés a la que también acuden personas católicas porque "el sacerdocio es un sacramento para toda la vida y la gente está demandando este tipo de contacto con un Dios que no juzga, que abraza y recibe a las personas de verdad". Por eso afirmó que "la Iglesia católica tiene que revisar su posicionamiento sobre la homosexualidad, no tiene sentido y produce mucho dolor en las personas que creen en Dios y viven el amor con mucha normalidad".
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El cura que dejó los hábitos por amor a un hombre
"La Iglesia está obligada a estudiar esta cuestión de manera seria y con tranquilidad, porque se ha iniciado una revolución desde la base y llegará un momento en que se va a encontrar con una realidad de la que no podrá esconderse", aseguró Costalunga, en referencia a la decena de sacerdotes que han confesado recientemente su homosexualidad en Alemania y que han emitido un manifiesto apoyado por más de un centenar de colaboradores de diferentes estamentos de la Comunidad católica. "Una revolución que supone una señal muy significativa porque ha empezado por quienes viven la realidad de manera concreta, verdadera y en contacto con la gente, no se puede mentir más", sentenció. Asimismo, el cura se mostró dolido con las últimas declaraciones del obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, quien manifestó en Televisión Canaria que la homosexualidad es un pecado mortal y lo comparó con una enfermedad como el alcoholismo. "Decir que es un pecado es un pecado, porque se transmite una idea de Dios que no tiene sentido y este tipo de afirmaciones produce más daño que beneficio a la propia Iglesia", expresó Costalunga, para subrayar que "a veces es mejor callarse".
En su etapa como párroco en Italia "siempre traté a las personas homosexuales con mucho respeto porque yo sabía que también lo era e intentaba comprenderles y transmitirles el amor de Dios que no juzga ni condena a nadie". Aunque reconoció que "en mis primeros años en el Seminario y de sacerdocio me supuso un choque importante entre lo que yo soy y lo que anunciaba como cura desde el púlpito; creía que podría contribuir a cambiar este pensamiento de la Iglesia desde dentro". Y pese a que le ha resultado un proceso muy difícil, Giuliano se mostró muy orgulloso porque "afortunadamente puedo decir que las dos cosas viven en mí complementadas una con la otra y no en contraste". Así, "sigo creyendo en un Dios que es amor y en la Iglesia, que no es la actual Iglesia Apostólica Romana hasta que cambie este posicionamiento, pero sí sigo creyendo en la Iglesia católica universal, una Iglesia que de verdad abra los brazos y acoja a todos por igual", reiteró.
También valoró los casos de abusos a menores que se dan en la Iglesia, cuestión sobre la que aseveró Costalunga que "deben reconocer que es un delito, no entiendo esta actitud de condenar la homosexualidad pero no hacerlo oficialmente con los abusos a niños, sucedan en el país que sucedan, y no lo están haciendo". Unos actos que, según él, podrían erradicarse o al menos reducirse eliminando la regla del celibato, pues considera que es una norma "que corta la identidad de las personas y Dios nos ha creado con una sexualidad que la Iglesia no deja exprimir". En este sentido, "a mí me han dicho que es mejor un cura gay que un cura pederasta".
Es una de las numerosas muestras de apoyo que han recibido Giuliano y Paolo en Gran Canaria. "Estamos aquí porque es una tierra maravillosa que nos ha acogido y nos da la posibilidad de ser lo que somos sin vergüenza; yo aquí vivo mi homosexualidad con tranquilidad y celebro la misa sabiendo que las personas que tengo delante saben mi condición y que voy a celebrar un sacramento que no es una farsa ni un teatro", celebró. Igual que recibió el apoyo de sus padres y hermanas. "Mi madre me llamó un día y vino a mi casa, nos sentamos en la cocina y me dijo: yo sé quién eres, siempre lo he sabido y, una vez más, puedes contar con nosotros", rememoró, "y eso me dio fuerzas para dejar la Iglesia". Aunque lamentó, sin rencor, que en aquel primer momento en Italia "solo nos apoyó una pareja, hombre y mujer, que siguen siendo nuestros amigos, pero en privado", ya que aseguró que "muchas personas tuvieron miedo a mostrarnos públicamente su cariño por si les afectaba también a su relación con la Comunidad parroquial, prefieren mantenerse en silencio y vivirlo en secreto, lo que provoca un daño inmenso". Giuliano se emocionó con la melodía de 'Ni tú ni nadie' de Alaska, en la conclusión de la entrevista, y lanzó un último mensaje con entusiasmo y esperanza: "es el momento de que los curas gritemos al mundo que somos lo que somos y que somos felices".




